Legnani y toda una vida junto al automovilismo

El miércoles por la noche, en el Salón de los Espejos, los amantes del automovilismo pudieron regodearse con la jugosa charla brindada por el periodista especializado Carlos Legnani, quien presentó su libro 50 años de automovilismo. Una vida entre campeones, en el cual se recrean numerosas anécdotas, acaecidas a través de los más de cincuenta años que el autor ha desandado junto al deporte motor.
La exposición, desarrollada en el marco de la Feria del Libro Tandil 2008, tuvo a Rogelio Rotonda, director de Multimedios El Eco, como presentador.
Tras una introducción de este último, Legnani comenzó a desarrollar con cierto orden cronológico su dilatada y vigente trayectoria en torno al automovilismo.
Oriundo de Winifreda, un pequeño pueblo pampeano, el alma mater de ?Campeones? recordó nostálgico épocas en las que daba rienda suelta a sus sueños de relato.
?Unía dos latas de salsa con un hilo, llamaba a un amigo, se lo hacía poner al oído y simulaba un relato?.
Su devoción por las transmisiones encontraría un tramo más ?real? poco después: ?Una vez se corrió una prueba en un pueblo cercano, y desde Winifreda partió una camioneta en la que íbamos catorce personas. En el camino volcamos, e inclusive algunos se accidentaron. Yo le pedí a un auto que pasaba si me podía llevar y me fui para la carrera. Llegué y me puse a relatarla, sólo para mí. Lo pude hacer hasta que sentí que me tocaron de atrás, era mi viejo que me quería matar porque después del accidente de la camioneta había desaparecido y mi familia no sabía dónde estaba. Ni de casualidad me dejaron seguir relatando, me llevaron de los pelos para mi casa. Aunque no pude terminarla, Ésa fue mi primera carrera relatada?.

El inicio en la radio

Tras ese ?debut?, su primera experiencia por radio la vivió hace ya más de medio siglo, en la Vuelta de Tres Arroyos: ?El 7 de septiembre de 1958 relaté por primera vez. Fue desde el paraje La Rueda, de Benito Juárez. Yo era hincha fanático de Oscar Gálvez y tuve el privilegio de relatar una victoria suya ese día. Y en la fiesta de la carrera, me acerqué tímidamente y le conté mi historia. El me dijo que había estado en Winifreda y desde allí continuó nuestra charla, pudiendo darme el gusto de tener un contacto con él. Todos tenemos ídolos, aunque trabajemos como periodistas, el que diga que no, miente?.
Fue el comienzo de un prolongado itinerario, que lo llevó a recorrer, en un Ford ?37, diversos grandes premios, en lo cuales debía permanecer por casi dos semanas recogiendo, inevitablemente, un sin fin de anécdotas y vivencias. ?En el premio Dos Océanos, cruzamos la Cordillera para rescatar con el avión a Juan Manuel Bordeu y ?Ñato? Lozano, quienes sufrieron quemaduras por un tremendo accidente?.

Un todoterreno

En su etapa en radio Libertad y radio Belgrano, Legnani viviría situaciones especiales, debiendo desenvolverse en terrenos, hasta allí, sin transitar.
?Cuando llegué a Libertad y me presentaron a Alejandro Romay pregunté cuánto me iban a pagar y él me dijo que si quería ganar dinero debía vender publicidad, algo que jamás había hecho. Además, en Buenos Aires no conocía a nadie. Salí a hacerlo y a los cuatro meses era el primer vendedor de la radio?.
En esa emisora, las transmisiones de automovilismo tenían su sello y en ellas se buscaba ocultar ciertas carencias: ?Los móviles que salían no eran tales, los aviones eran ventiladores y demás. Y Romay, quien siempre buscaba protagonismo, hacía cualquier cosa por dar una primicia, al punto de robar información y anunciarla como propia?.
Cuando aún se formaba como relator de automovilismo, Legnani debió, inesperadamente, abarcar otra disciplina: ?En radio Belgrano me preguntaron si me gustaba el boxeo, y cuando dije que sí me pusieron a relatar, algo que jamás había hecho. Fue en una pelea entre Nicolino Locche y Hugo Rambaldi. Era a doce rounds y yo en el sexto quería que me tiraran la toalla porque no daba más. Fue una etapa sacrificada, porque debía alternarme entre ambos deportes. Relaté boxeo durante tres años y medio, y pude darme el gusto de narrar una pelea de Horacio Acavallo por el título mundial?.

 

Por el mundo

La definición del campeonato de Fórmula 1 de 1968 tuvo lugar en México, y hasta allí fue Legnani, para afrontar su primera experiencia internacional.
?Salí a buscar publicidad, y conseguí a Shell, que estaba con Ferrari. Con algunos sponsors más pude juntar el dinero e ir. Era complicado transmitir porque no había satélite y la emisión se cortaba constantemente. Pero tuve la satisfacción de presenciar y relatar la consagración de Graham Hill?.
En la máxima categoría siguió por 15 años a Carlos Reutemann, teniendo la posibilidad de hacer una enorme cantidad de viajes. ?Este deporte me ha dado la oportunidad de ir alrededor de 170 veces a Europa y 2 a Japón, donde tuve el privilegio de ser el único relator del primer Gran Premio en la historia de ese país?.
En su incursión en radio Splendid, Legnani debió volver a improvisar cuando se le asignó una carrera de remo. ?Estaba en Suiza y me llamaron para que vaya a Dinamarca, donde corría Alberto Demidi. Yo no tenía ni idea de ese deporte, así que le consulté a su entrenador cómo debía hacer. Asimilé algunos datos y terminé relatando la prueba en la que Demidi se consagró campeón de Europa?.

 

Junto a Fangio

 

Otro de los privilegios que a Legnani le entregó su cercanía al automovilismo es haber podido establecer una amistad con Juan Manuel Fangio, el quíntuple campeón de Fórmula 1.
Y una de las anécdotas de su relación con el balcarceño la vivió en Japón: ?Teníamos dinero para dos horas de satélite y la prueba se vio interrumpida por una lluvia torrencial, y yo sufría mirando el reloj porque no podíamos pagar más. Entonces Fangio, que sabía que yo viajaba con lo justo, me preguntó cómo iba con el satélite. ?No me lo van a cortar, el tema será para pagarlo cuando llegue a Buenos Aires?, le dije. Entonces el me pidió que me quede tranquilo, que algo iba a hacer para solucionármelo.
En la actualidad, cada 24 de junio nos juntamos en el quincho de Juan Manuel para festejar su cumpleaños, en reuniones a las que asisten Luis Landriscina, Jorge Cupeiro, Carlos Pairetti y José Froilán González, entre otros?.

Organizador

Una de las grandes satisfacciones de Carlos Legnani ha sido organizar, en La Pampa, los últimos dos grandes premios que tuvo el Turismo Carretera.
?En ese momento había problemas para que nos liberen las rutas, y el Automóvil Club Argentino había prohibido el Gran Premio de la Mesopotamia. Entonces me llamó Octavio Suárez pidiéndome que lo hagamos en La Pampa. A mí, en principio, me pareció una locura. Pero comenzamos a trabajar para hacerlo y logramos organizarlo en dos oportunidades?.

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