Liberaron a Arquímedes Puccio, el jefe del clan que secuestraba y mataba a empresarios

Puccio fue liberado anoche y abandonó la Unidad Penal 4 de Santa Rosa, donde se encontraba alojado por decisión de la Justicia, según se informó esta mañana. La liberación fue resuelta por el Juzgado de Ejecución Penal 1 de la Capital Federal, a cargo de Sergio Holgado, según informaron a Noticias Argentinas las autoridades de la Unidad Penal 4 de la capital pampeana. Puccio, de 79 años, abandonó el penal pasadas las 21de ayer escondido en una ambulancia para evitar así todo encuentro con la prensa.
El imputado, quien nació en 1930, fue funcionario de Cancillería, integró grupos ultranacionalistas y en la década del ?80 comenzó su derrotero como líder de una banda dedicada a los secuestros, las torturas y los asesinatos. El denominado “Clan Puccio”, que comandaba Arquímedes e integraban dos de sus hijos, fue hallado culpable de los secuestros de los empresarios Eduardo Aulet, el 5 de mayo de 1983; Emilio Naum, el 22 de junio de 1984; Ricardo Manoukian, el 22 de julio de 1982, y Nélida Bollini de Prado, el 23 de julio de 1985.
Los miembros del clan habían sido condenados a reclusión perpetua por esos secuestros extorsivos seguidos de muerte, a excepción del caso de Bollini de Prado, quien fue rescatada antes de ser asesinada. Arquímedes pasó varios años en la cárcel y, a raíz de su edad avanzada, luego le dieron prisión domiciliaria.
En 2004, le revocaron el arresto domiciliario del cual gozaba a raíz de haber violado las normas impuestas: se comprobó que salía de su casa del partido bonaerense de San Isidro. Puccio, en ese momento de 72 años de edad, gozaba de prisión domiciliaria, pero fue sorprendido por un programa de TV -mediante cámara oculta- al que le confesó que salía de la vivienda, ubicada en la localidad del Talar de Pacheco.
Posteriormente, recayó en el Instituto Abierto de General Pico, una ciudad ubicada a 120 kilómetros al noreste de Santa Rosa, en la provincia de La Pampa. Pero allí también hizo de las suyas: un día, cuando salió para ir a una despensa que estaba frente al penal, robó dos sobrecitos de sopa, que escondió en un bolsillo de su sobretodo.
En agosto de 2005, a raíz de la denuncia del dueño de la despensa, se le terminaron los privilegios y recayó en la Unidad Penal 4, de Santa Rosa. En la cárcel, los presos le pedían una y otra vez que contara sus crímenes, pero él se negó sistemáticamente a hablar de ese tema. Hace unos días recibió un duro golpe porque murió Alejandro, uno de sus hijos, y no había podido ir a despedirlo. Según trascendió, ahora Puccio podría ir a vivir a la ciudad de General Pico.

 

 

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