“Lombrices”, una obra que invita a ver el mundo a través del delirio de dos ancianas particulares

Dos ancianas escupen las más insólitas teorías y disparan sus dolores más profundos en un departamento que pronto estará prendido fuego. Ellas no lo saben, y su tiempo entonces transcurre entre diálogos absurdos, lugares comunes, reproches, teorías conspirativas delirantes y pasiones reprimidas. El espectador, por su parte, se ríe, piensa, se enternece, se ruboriza y se asombra. Incluso, reconoce en esas ancianas a alguna otra de la vida real. Y la ficción ya no parece tan lejana. Una versión muy lograda de “Lombrices”, de Pablo Albarello, subirá a escena todos los sábados y domingos de noviembre a las 21 en el teatro Bajosuelo, Rodríguez 457.

Con la dirección de Gustavo Lazarte, Adrián Polich y Juan Martín Ponce le dan vida a Martirio y Consuelo. Ellas viven en un mundo paralelo saturado de delirios y nostalgias por un pasado mejor, acompañadas de sus juegos con los que se divierten coqueteando con la muerte. Entre contactos con el más allá y la confesión de un amor prohibido, viven entregadas a un juego macabro: asesinarse adoptando los argumentos de famosas películas de Hollywood. El humor negro es la sustancia de esta historia trágica y la obra nos propone a Martirio y Consuelo como metáfora de un decrépito y disparatado mundo. Luego del estreno, Gustavo Lazarte charló con El Eco de Tandil.

-¿Por qué elegiste llevar esta obra a escena?
-Hace mucho tiempo trabajamos con Adrián Polich y estábamos buscando material como para hacer juntos después de haber hecho “Maté a un tipo”. Una obra que yo dirigiera. Así surgió la idea de preparar esta obra. También venía trabajando con Juan Martin Ponce, con quien hicimos “75 puñaladas” y “El amateur”, y la combinación de ellos dos me pareció fantástica. Sobre todo por el tema de las características que tenían para la actuación. Lo pensamos como un desafío actoral.
-Venís trabajando con comedias negras, y “Lombrices” se puede definir como una tragicomedia. ¿Es más cómica que trágica o tiene más tragedia que comedia?
-¡Es más cómica! tiene mucho humor negro. En realidad son grotescos. Creo que todo nace del grotesco criollo en adelante. Y los dramaturgos argentinos también tienen esa característica que tiene que ver con nuestra idiosincrasia de escribir desde lo tragicómico, un poco como somos nosotros. Estos personajes tienen ya esa característica.
-Además son dos ancianas, y la vejez tiene eso, la impunidad para decir cualquier cosa. ¿Es central en la obra?
-Sí, totalmente. También satirizan un poco los medios de comunicación, y de información, y esto de cómo se va transformando con lo que escuchan con su realidad. Entonces mezclan todo.
-Y los temas son variados, van desde el amor, la juventud, los medios, el sexo…
-Y también el tema de las apariciones: se mezcla la fantasía con la realidad. La obra tiene todo eso más todo lo que pudimos agregar desde el trabajo. Hay mucho trabajo de investigación, mucho trabajo sobre los personajes y muchísimo trabajo en escena.
-¿Cómo fue el desafío de adaptarla?
-Ese trabajo lo hizo Adrián Polich. Con Adrián venimos trabajando desde la época de Los Cuatros, haciendo sus textos y trabajando sobre adaptación. El la tiene bastante clara, entonces yo delego, descanso en él. Adrián armó toda la adaptación de la obra y después fuimos probando cosas.
-El autor de la obra recomienda que los actores de Lombrices sean hombres. ¿Qué aporta el hecho de a Consuelo y Martirio le pongan el cuerpo varones?
-Yo creo que está pensando como para que sea un desafío actoral, y también esto del travestismo, en el sentido del hombre disfrazarse de mujer, le da opciones. Cuando dirigí “Morirás con las piernas bien cerradas” estuve hablando con un autor, Gastón Quiroga. El también me decía que “Morirás…” estaba pensada en principio para que la interpreten varones. Incluso se han hecho puestas. Está en la fantasía del autor, y creo que, además, le da un condimento extra el tema que sean varones.
-¿Cómo viviste el estreno, que además significó la apertura oficial de Bajosuelo?
-Muy contento, muy intensamente. Quizá con muchos nervios también el día del estreno porque la obra lleva mucho tiempo de maquillaje y preparación. El domingo la pude disfrutar muchísimo más, siento que salió mucho mejor la función. Me sentí feliz, la vi re bien, y quedé muy contento.

Bajosuelo ya está en marcha

A sala llena, el sábado pasado Bajosuelo vivió su apertura oficial: la flamante sala teatral se inauguró con el estreno de “Lombrices”. La noche terminó con una ovación, y significó el primer paso de un espacio que busca convertirse en una referencia obligada del teatro tandilense.

Durante todo noviembre, los sábados y los domingos a las 21 subirá a escena “Lombrices”. Mañana a las 21 Javier Lester presenta “Gringo Golondro” con dirección de Sergio Saltapé, y el viernes 18 y el viernes 25 se podrá disfrutar de la obra “Sin TAPujos”, una fusión de teatro y tap en una comedia dramática y llena de movimiento. El primer viernes de diciembre será el turno de “Hay piedras en el cielo y son para el trueno”, una puesta de El Rito Prohibido.

Bajosuelo también tendrá ofertas para los más chicos: los domingos habrá obras infantiles de distintos grupos en un ciclo organizado por Javier Lester. Este fin de semana será el turno de “Me lo contó un pajarito”, cuentos y canciones para niños y niñas. Además, se realizarán muestras de distintas instituciones.

La formación y los talleres también serán parte de Bajosuelo. Desde el 10 de noviembre arranca el primer curso intensivo de teatro humor para crear personajes, a cargo de Cristina Boyo Tosello.

Para quienes quieran conocer el espacio, visitarlo y contagiarse de su magia, las puertas están abiertas por la tarde.

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