Los artífices de la detención

Mientras los prófugos eran buscados en el país por más de 600 efectivos de distintas fuerzas federales, los artífices de la captura de Martín Lanatta fueron agentes de la Policía de Santa Fe en Cayastá y dos lugareños, uno que dio la voz de alerta al ver al delincuente pidiéndole agua y otro que prestó caballos para que la detención se concrete.
Con la Policía Bonaerense en acción, junto a Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía Federal y Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y luego colaborando la fuerza santafesina, fue ésta última la que pudo dar con unos de los tres fugados, pese a que se había puesto en duda su tarea, tras ser acusada de connivencia con los hombres buscados.
Durante la madrugada, los hermanos Martín y Christian Lanatta y Víctor Schillaci abordaron a una persona a la que asaltaron y se llevaron su camioneta.
La víctima, que se identificó como Héctor Ferreira, sostuvo que Martín Lanatta fue quien le salvó la vida, ya que los otros dos cómplices querían matarlo.
“Creí que me iban a matar, estaban dispuestos a todo. Me dejaron atado y se fueron. No lo s vi porque me decían que me iban a matar. El que está todo golpeado (Martín Lanatta), me salvó, él les dijo que no lo hagan. Que me dejen no más, que se iban a llevar la camioneta”, precisó el hombre.
Posteriormente, se produjo la detención de Lanatta, uno de los tres prófugos más buscados de la Argentina, con la participación vital de un lugareño para su captura.

“Salió del medio del campo”

Luis María, apodado “Bairoleto”, fue quien divisó que llegaba el mayor de los Lanatta en busca de un poco de agua al campo que estaba cuidando, pero sus sospechas de que era uno de los prófugos no le jugaron una mala pasada.
“Salió del medio del campo. Cuando lo vi me di cuenta que era uno los tipos que estaban buscando por la pinta que traía. Tenía un tajo en el ojo, un bolsito, pero no llevaba armas. Estaba vestido de azul”, precisó esta persona en declaraciones formuladas a la prensa.
Además, prosiguió: “Como habíamos estado hablando con los policías, sabíamos que no teníamos que decir nada. Me pidió un vaso de agua. Me dijo que era de San Justo y que había tenido un accidente. Entré a buscar un vaso de agua. En eso vino un vecino y cuando salí ya no estaba”.
Luego, en otro detalle vital para dar con los prófugos, un vecino jugó el papel más importante al prestarle tres de sus caballos a la Policía local, que no podía llegar al interior de los campos debido a las intensas lluvias que azotaron a esa provincia durante los últimos días.
Juan Carlos, un ganadero de 66 años que vive y trabaja en la zona donde fueron capturados los prófugos le prestó tres caballos al personal de Policía para que siga con la persecución del mayor de los Lanatta.
Juan Carlos aseguró que “los caballos valen más que los móviles acá, porque con autos no te podés movilizar bien”.
Fue así que cedió los equinos y los policías santafesinos pudieron avanzar en ese terreno para luego dar con al menos uno de los condenados a perpetua. (NA)

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