Los glaciares argentinos son los primeros protegidos por ley en América latina

Los glaciares contienen importantes reservas de agua dulce para consumo, riego y producción de energía hidroeléctrica, además de concitar al turismo, destacó un especialista mendocino.
Villalba transmitió a Télam su alegría por la decisión del gobierno nacional adoptada días atrás.
Celebró la reciente sanción de la ley que establece presupuestos mínimos para la protección de los glaciares y del ambiente periglacial, y dijo que se trata de “un cambio hacia un nuevo paradigma en la relación hombre-ambiente”.
Doctor en Geociencias, Villalba nació en el departamento mendocino de San Rafael e integra el Panel Intergubernamental para el estudio del Cambio Climático (IPCC), un programa de las Naciones Unidas.
En octubre de 2007 su nombre adquirió notoriedad al recibir el Premio Nobel de la Paz compartido entre 150 científicos del organismo internacional.
El científico recibió a Télam en su estudio del IANIGLIA -ubicado en el Parque General San Martín de la capital mendocina-, donde consideró muy valiosa la ley de protección porque “penaliza la dispersión de residuos químicos y de basura sobre los glaciares que genera el turismo masivo no ambientalista”.
Destacó que también contempla un castigo por su destrucción para el emplazamiento de obras civiles, la explotación minera y petrolera, tanto sobre los glaciares como en áreas próximas que “puedan afectar la calidad del agua que de ellos emerge”, precisó.
La norma, que fue sancionada el 22 de octubre último por la Cámara de Senadores, impone la creación del Inventario Nacional de Glaciares, que tendrá la responsabilidad de inventariar y monitorear el estado de los glaciares, para su protección, a través del organismo nacional de nivología.
En las regiones áridas de los Andes Centrales, los glaciares y el ambiente periglacial (hielo almacenado entre las rocas) cumple el papel fundamental de proveer agua para consumo y regadío en los oasis del oeste argentino, especialmente en años en que la precipitación nívea es muy escasa, explicó Villalba.
“En esos momentos de escasez nívea es cuando sobresale el rol de los glaciares y los hielos periglaciales en la cordillera”, dijo y recordó que “en 1968, 1996 y 2004 casi no nevó y, sin embargo, los ríos cuyanos siguieron aportando agua proveniente de los glaciares”.
“Así mantuvieron sus actividades socio económicas y el riego frutícola, vitivinícola, una cultura agrícola con más de 400 años”.
En el contexto de sus estudios sobre los glaciares argentinos Villalba observó que como consecuencia del calentamiento global “la mayoría de los cuerpos de hielo -en nuestro país- están en franca retracción”.
Al respecto advirtió que “de mantenerse la tendencia muchos de estos glaciares, en especial los más pequeños, pueden desaparecer en las próximas décadas”.
El titular del IANIGLIA dijo que la ley sancionada permitirá, además, “monitorear la evolución de los cuerpos de hielo para alcanzar una correcta planificación del recurso de agua en los Andes centrales”.
Villalba advirtió que en función del riesgo de retracción “no hay que dejar librado el destino de los glaciares a las actividades humanas que pongan en riesgo su evolución y conservación”.
Indicó que los glaciares están en la cordillera de Mendoza, San Juan y La Rioja como elementos proveedores de agua, mientras que en ríos del norte de la Patagonia se registra la generación de más del 25 por ciento de la energía hidroeléctrica del país.
“Más hacia el sur -añadió- tenemos la ciudad de El Calafate, enclavada en el Parque Nacional Los Glaciares, en donde el Perito Moreno es uno de los mayores atractivos”.
El experto exhortó a “pensar que necesitamos cuidar nuestro planeta. Somos muchos y los recursos cada vez son más limitados.
Cuidemos el planeta que es la casa donde estamos viviendo”, recalcó. 

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