Los hermanos de Romina Hirschfeld creen que su tío y ex pareja la asesinó por celos

Emanuel, Pablo y Lorena Hirschfeld, con lágrimas incontenibles e intentando ahogar su angustia en amargas pitadas de cigarrillo, intentaban ayer entender los motivos del sangriento crimen.
Sobre el final de una larga charla, concluyeron que Omar Businska (49 años), ex pareja y tío de Romina, no soportó que ella comenzara una relación con otro hombre y la mató en mitad de la noche, mientras ella dormía, golpeándola con un palo de masar y estrangulándola. Junto a ella estaba su hijo de 9 años, que aún no comprende lo que ocurrió.
“Romina era la más alegre de todas, la más entradora, la que estaba siempre con todos. Ella te hacía enojar pero a la vez, no le podías decir nada. Cuando se fue a Henderson, de un día para el otro, nosotros nos enojamos porque no teníamos noticias”, contó Lorena. 

“Estaba feliz”
 
Romina Hirschfeld nació en Tandil y era la quinta de seis hermanos. Fue a la Escuela 36 de La Movediza y a la de la Base Aérea. También trabajó en el hogar  geriátrico Milagros, donde la apreciaban y dejó varias amigas.
Separada de su anterior pareja, hace tres años se mudó a Henderson con su hijo, soñando con empezar una nueva vida y escapando de algunos conflictos domésticos.
Allí se refugió con su tío Omar Businska, un medio hermano de su madre. “Mi mamá hace 40 años que no lo veía. Lo conocimos nosotros hace cuatro años. El se la llevó para protegerla. Nosotros no estábamos de acuerdo con que se fuera tan lejos, pero ella tenía 24 años ya y cada vez que venía estaba feliz”, contó Pablo.
“En ningún momento mostró indicios de que la golpeara ni nada” dijo y explicó que desconocían que tenían una relación sentimental: “Nosotros sospechábamos, porque había mucha afinidad para ser una persona que no conocía. La conclusión que sacamos es que ella estaba mal, él también venía de una relación mala. Se protegían uno al otro y una cosa lleva a la otra, uno hombre y el otro mujer…”.
Su familia la vio por última vez hace un mes, cuando llegó de visita a esta ciudad. “Estaba contenta, estaba feliz. Le dijimos que volviera a Tandil y no quiso saber nada”, explicó Pablo.
Por entonces, sus hermanos sólo querían tenerla cerca. No sospechaban que Romina era acosada por su ex pareja. “Nunca demostraba nada. Siempre tenía una sonrisa, siempre feliz”, recordó Emanuel entre lágrimas.
 
El desenlace fatal
 
“Ahora se había puesto de novio con un muchacho, porque la relación con Businska había terminado. Estaba muy contenta con él, un muchacho buenísimo que conocimos en este momento, él vino, estaba destrozado”, indicó Pablo mientras ensayaba una explicación ante semejante fatalidad.
Los hermanos consideran que el asesino sufrió un ataque de celos, ya que en Henderson les comentaron que hacía un tiempo que la perseguía. Los allegados a la mujer no sabían que Businska era su tío y su último novio se enteró la noche anterior al asesinato.
“Lo que nos dijo a nosotros la policía de Henderson es que este hijo de p… hacía tiempo que la venía siguiendo”, afirmó Emanuel, al tiempo que ratificó que Romina no había radicado denuncias.
La madrugada del crimen, la joven estaba con su hijo en la vivienda que alquilaba, ubicada en Lavalle e Italia. “Los peritos dijeron que ella estaba dormida, no estaban discutiendo. Además está la cama de ella, un pasillo y la cama del nene”, describió Lorena, la hermana mayor.
Si bien estaba separada, no se sabe si Businska todavía tenía acceso a la casa, ya que él trabajaba en el campo y se trasladaba al centro de Henderson los fines de semana.
“El nene dice que con algo le pegó, pero él no vio la situación. Suerte que no le hizo nada al nene”, rescató Lorena. Tras el crimen, Businska llevó a pequeño hasta el hogar de ancianos donde trabajaba la madre y se dio a la fuga.
“A la psicóloga el nene le dijo que él lo quiso sacar, pero tenía las manos muy chiquitas”, comentó Emanuel.
Al dar aviso a los padres, la policía los citó urgente en Henderson argumentando que el estado de Romina era delicado. En el camino, le informaron a Lorena que ya había muerto y que la ex pareja, su tío, estaba en coma tras un intento de suicidio.
Cuando arribaron a Henderson, la policía los llevó hasta la escena del crimen y les contó detalles del asesinato. Los vecinos no habían escuchado nada y sólo una amiga que trabajaba con Romina en el hogar les dijo que estaba contenta con su nuevo novio.

No pudo pedir ayuda
 
“Se guardaba todo para ella. No sabemos si por vergüenza o por miedo, pero se guardaba todo. Venía acá y siempre con una sonrisa, contenta, feliz”, describió Emanuel y lamentó que no haya intentado pedir ayuda.
Tras el homicidio, el mayor de los varones, Pablo, expresó “bronca, impotencia. En parte me siento culpable porque podríamos haber hecho algo para traerla, pero era grande, también”.
Cada vez que venía a Tandil -el último viaje fue hace un mes- le insistían para que se quedara. Romina respondía que estaba trabajando bien, que había logrado comprar varias cosas y que tenía a su novio. 
Por este motivo, Lorena recomendó a familiares de mujeres que sospechan que pueden ser víctimas de violencia doméstica “que hablen, que las apoyen, que hagan lo imposible”.
Ahora, la tenencia del nene de 9 años se la dieron a los abuelos maternos. “Todavía no cayó. Todavía no la extraña, cuando pasen los días y no esté la madre, va empezar el drama. Encima estaban todo el día juntos. Ella trabajaba todo el día para él, todo le daba”, aseguró Emanuel.

“Ves las cosas en televisión, te pasan y no lo podés creer”
 
La policía encuadró el caso como un crimen de violencia de género y cerró la investigación del “Homicidio seguido de suicidio” al comprobar que el victimario se quitó la vida.
“No se tendría que haber suicidado. Tendría que haber quedado sufriendo”, dijo Pablo, aunque luego dudó porque la Justicia suele liberar a los culpables.
Hoy la familia está destrozada y lo único que les queda de Romina es su hijo de 9 años, lo que más amaba en la vida.
“Das vueltas y vueltas y no lo podés creer. Que te la maten así”, expresó Lorena.
En cuanto a la relación con el tío, explicaron que era hijo de su abuela con otra pareja. Por ese motivo, su madre no lo vio durante cuatro décadas hasta hace unos cuatro años, cuando arrancó esta historia fatal.
Hoy la mamá de Romina no tiene consuelo por el doble dolor de que un hermano haya asesinado a su hija. Además, en Henderson se encontró con sus otros tres hermanos, quienes le dijeron que Businska “no era capaz de matar una gallina”.
“Vos ves las cosas en la televisión, y te pasan y no lo podés creer”, confió Pablo entre lágrimas.

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