Los tamberos insisten en que necesitan un auxilio inmediato para evitar más quebrantos

Los anuncios de la Presidenta no conformaron. Las declaraciones del ministro de Agricultura, indignaron. Mientras tanto, diariamente cierran tambos en las principales cuencas lecheras del país, sin que el Gobierno advierta los graves riesgos por los que atraviesa la actividad.
El coordinador de la Mesa Nacional de Productores de Leche, Claudio Ersinger, analizó ante este Diario la actualidad del sector.
?El lunes 27 de julio se reunió la Mesa Nacional de Productores de Leche en la Sociedad Rural con la Mesa de Enlace y juntos elaboramos un petitorio con temas muy específicos del sector lechero?, recordó en principio.
-¿Cuáles fueron los temas centrales?
-Uno es recuperar rápidamente el precio al productor, aportarle fondos rápidamente. Están entregando diez centavos para los primeros tres mil litros y nosotros salimos a pedir 30 y por toda la leche. Pedimos también que las industria achiquen los plazos de pago y les sugerimos que el Gobierno subsidie las tasas de crédito que puedan pedir las industrias para acortar los pagos, que hoy están en el orden de 55, 60 días.
-Eso es para la coyuntura, pero también se trataron medidas de mediano y largo plazo…
-Sí. Transparentar la cadena, esto es saber qué pasa con la plata que el consumidor paga cuando retira el producto en la góndola y por qué le llegan sólo 75 centavos a los productores. Pedimos además eliminación de las retenciones, estímulos a las exportaciones por vía de reintegros.

 

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-¿Cómo cayó el anuncio de la Presidenta en Villa María?
-El jueves 30 anunció un aumento del subsidio de 10 centavos, de manera tal de llegar a 20 centavos. Nos tomó absolutamente por sorpresa, pero obviamente no podíamos salir en contra por la necesidad de los productores, que están hechos bolsa, quebrados, fundidos o endeudándose, y que les arrimen más plata es una ayuda. Los dirigentes dijimos que no era lo que estábamos pidiendo, que nuestro petitorio iba a ser entregado por la Mesa de Enlace al Jefe de Gabinete el viernes 31, y así se hizo.
-Pero la reunión no aportó nada nuevo para el sector…
-Lamentablemente, es historia conocida. La reunión no fue muy buena, no se arrimaron mucho las posiciones ni se alcanzaron muchos acuerdos.
-¿Y de ahí en más?
-Esta semana participé de la reunión de la Mesa Nacional de Productores de Leche en Rosario. Trabajamos todo el día, primero sobre temas estructurales. Entendemos que después de la crisis vendrá un tiempo de normalidad, y para ese tiempo trabajamos en un plan piloto que cambia sustancialmente la forma de medir los parámetros de calidad y composición de la leche para el pago. Eso significa que no se hagan más dentro de las industrias sino por fuera de ellas, o sea, la creación de laboratorios independientes. También hablamos de un formato de liquidación única, para que cualquier productor que venda leche a una industria tenga una misma liquidación. También pensamos en analizar si se puede elaborar algún tipo de contrato para darle cierta seguridad jurídica a los productores, que hoy entregamos la leche y no sabemos cuándo, cuánto ni cómo la vamos a cobrar, y en definir una leche estándar.
-¿Y qué se habló sobre la coyuntura?
-Lo más importante. Vamos a insistir para tener respuestas de parte del Gobierno nacional al petitorio que elevamos. Si no las tenemos en el corto plazo, probaremos con los gobiernos provinciales algo parecido a lo que se está haciendo en Santa Fe. Binner decretó que se establezca un precio pizarra de la leche, que obliga a las industrias a publicar dentro de los primeros diez días de mes cuál fue el precio promedio que pagaron la materia prima el mes anterior.

 

Medidas y humores
-¿Evaluaron posibles medidas de fuerza?
-Van a continuar las asambleas, porque la gente está muy disconforme, disgustada, con bronca, porque no se puede estar mucho tiempo cobrando 75, 80 centavos por litro. Y probablemente haya algún tipo de concentración frente a alguna de las plantas, envío de vacas a Liniers y reparto gratuito de leche u otros mensajes a la población.
-La última. Las declaraciones del secretario de Agricultura Carlos Cheppi, que no reconoció los reclamos y habló de un sector en crecimiento, marca el rumbo que le imprime el Gobierno a la actividad. ¿Cómo cayeron?
-Fue una provocación. Se toma como algo indignante, no sólo por el cargo que ocupa, sino porque es una persona que ocupó el cargo más importante en el INTA, un técnico que tiene a su disposición toda la información y que por otro lado, estadísticas del propio gobierno de Kirchner hablan de que hace seis o siete años había 15 mil tambos y hoy hay 11 mil. Entonces, pretender engañar a la población con información falsa o a medias nos parece una provocación, algo que no contribuye a nada.

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