Luis Ventura, en el diván: “No nací para joder al prójimo”

El ex director de la Revista Paparazzi y promotor de célebres revuelos mediáticos sostiene que la curiosidad es el sentimiento más importante de la humanidad y que bien podría hacerse un programa local de chismes en Tandil

-Una palabra muy en boga en los grandes medios en estos tiempos es chimentero. La usan casi a diario para referirse, entre otros, a usted o a Jorge Rial. Suena fea, ¿no?
-Lo dicen en forma hiriente, pero a mí no me afecta, no me ofende. Yo sé de qué se trata.
-¿De qué se trata?
-Quienes hemos pasado por años de gráfica, radio y tele sabemos que el periodismo se motoriza a partir de las versiones, una manera elegante de decir chimento. Tener una versión es tener un ‘chimento’.
-Con ciertos medios hay una cuestión política, pero y la gente ¿lo quiere?
-Vamos (señalando la calle, amaga a pararse) Te invito a que salgas y camines conmigo cinco cuadras, a ver cuál es la respuesta de la gente. Elegí el barrio. Dale. Y te vas a dar cuenta cómo se maneja la gente conmigo.
-Está muy seguro. Pero le confieso una cosa: si yo fuera famoso, le tendría cierto miedito.
-Y si tenés cierto miedito es porque a lo mejor tendrás el cu… sucio, ¿no? Porque si andás bien por la vida no veo cuál tiene que ser el temor. ¿Qué voy a contar? ¿Que te levantas temprano? ¿Que te acostás tarde?
-Como sea, no está bueno que usted sea el juez de la vida de los demás.
-¡Yo no hago de juez! Eso es lo que no entienden: lo que hago es generar información, comentar una noticia, si robaste un banco y lo publico, y me decís: ‘Eh, me estás cag…”. ¡Y no!, no te estoy cag…, ¡te estoy denunciando!
-¿Y los asuntos privados qué delito son? Mire si le preguntamos a Juanita Viale por usted…
-A ver, te pregunto: ¿la historia no es vida privada? Si, por ejemplo, sabés cómo San Martín sedujo a Remedios de Escalada, que se casó y tuvo los problemas personales y de pareja que tuvo, eso es historia, ¿no? ¡Está en los libros! Lo estudié en el colegio y creo que vos también. ¿Qué es eso? ¡La vida privada!
-Pero cuando a usted le tocó ser protagonista de escándalos sentimentales se lo vio triste. Por entonces Claudio María Domínguez hablo del karma, del precio que usted pagó por hacer daño a otros.
-Claudio María Domínguez es un sinvergüenza que se aprovecha de la inocencia y el desconocimiento de mucha gente. ¿Qué la mala vuelve? Sí, pero también la buena. En el ser humano hay épocas buenas y malas. Y perdón (levanta la voz) no pienses que Domínguez es un iluminado, es un aprovechador de gente desprevenida.
-Bueno, al lado de Leo Fariña -a quien usted tanto defendió- bien pasaría por santo.
-Yo no lo defendí a Fariña, me pareció que lo habían puesto al spiedo, para rotisarlo de a poquito y lo vi tan desprotegido… (chasquea la lengua). En definitiva terminó siendo lo que yo decía, un perejil. Para ir sobre Lázaro Báez utilizaron a Fariña, decime por qué está preso Fariña, ¡por una pelot… al lado de todo lo que se denunció! ¿Y qué pasó con todo lo que se denunció? Hasta ahora, nada.
-Es una situación judicial discutible. Pero bueno, usted forma parte de la grieta.
-No, yo no participo de la grieta, eh, es más, yo creo que la grieta es un invento que favorece a unos pocos que reciben sobres.
-¿Se imagina reconciliándose algún día con esos grandes enemigos como Beto Casella, Jorge Lanata o rehaciendo amistades, por ejemplo, con Jorge Rial?
-No está dentro de mis planes. La vida me irá llevando por los caminos que tengo que recorrer y si coincido en algún lugar que corresponde un acercamiento, un diálogo o lo que fuere –también una pelea, ojo, no lo descarto- iré por ese camino.
-¿Se considera una persona de bien?
-(Suspira) Preguntale a la gente que me conoce.
-En este caso la que vale es su opinión.
-Ehhh, yo, la verdad, no he nacido para joder al prójimo. He nacido para tratar de tener una buena vida, y que tenga una buena vida la gente que yo amo y quiero que la gente la pase lo mejor que pueda, decime una cosa: ¿tenés una vecina al lado de tu casa, allá en Tandil?
-Sí. Tengo.
-Bueno, y si esa vecina tiene un amante que va y le golpea la ventana a las 3 de la mañana, ¿vos qué vas a hacer? Vos, que me llamaste toda la semana, y te viniste a verme. ¡Vos ponés el despertador a las 2.30 y te parás en la ventana a espiar a ver si es cierto! Hay algo, sabelo, que está por encima de cualquier otra cosa.
-¿Qué?
-La curiosidad. El ser humano, adentro de sus emociones, sus sentimientos y todo lo demás, tiene algo que lo define: curiosidad. Si Colón no hubiera tenido curiosidad para saber si la Tierra era plana o redonda, no hubiera descubierto América. Explicame: ¿para qué fue el hombre a la luna?, ¿tenía alguna razón? Por curiosidad. Después viene todo lo demás.
-¿Se podría hacer un programa de chimentos como el suyo en Tandil?
-Para mí no hay capital o interior, el país es uno solo. Si se hace con seriedad y responsabilidad, por supuesto. Yo tengo un programa de radio en mi barrio, en Lanús, del que viven casi 100 familias y lo circunscribo a personajes y noticias del barrio. Eso demuestra que haciendo las cosas con creatividad, imaginación y con responsabilidad y respeto las cosas tienen que salir bien. u

Paparazzi, con ayuda de una energía superior

Gran conocedor de esta ciudad por desembarcos teatrales (varios) junto a Moria Casán, pero también en virtud de episodios policiales de resonancia que sucedieron en Tandil y que encontraron al entonces joven Luis Ventura como corresponsal de la revista Flash, el famoso periodista insiste en remarcar eso: la gente lo tiene encasillado como conductor o panelista de programas de chismes, pero él se enorgullece de una dilatada trayectoria como “pe-rio-dis-ta”.
Por supuesto que no se avergüenza -ni mucho menos- de sus andanzas en el mundo donde el propósito es sacar los trapitos al sol de los famosos y no tan famosos (“porque a todos les gusta la información”, añade), pero también pregona que día a día ejerce el otro periodismo, el serio.
“Para llegar a lo que hago hoy, que teóricamente se lo califica -o descalifica, porque me quieren castigar- como periodismo chismoso hice muchísimas otras cosas, cosas que sigo haciendo en forma paralela, como mi programa de radio de todas las mañanas. Y cada vez encuentro más gente que ha entendido que lo mío es eso, periodismo: generar información, siempre, sin bajar los brazos”.
-Pero se hizo famoso por sus programas de chismes. ¿Por qué triunfan ese tipo de programas?
-Es muy simple, porque cuando se hacen las cosas bien, todo lo que se hace no cae en saco roto. Yo creo que ese esfuerzo va a un lugar donde una energía superior debe decir ‘estos tipos están laburando bien, vamos a permitirles que vivan, que crezcan, que se refuercen y brinden todo lo que su capacidad de trabajo pueda dar’.
-¿En qué caso pudo corroborar eso?
-En muchas oportunidades. Emprendí proyectos que teóricamente no deberían haber salido, como por ejemplo Paparazzi, una revista que tuvo que hacerse un espacio y un nicho en el medio de una industria difícil como es la industria gráfica. Hoy atravesamos el período de los medios audiovisuales y sin embargo, Paparazzi a lo largo de 15 años ha sido una revista que siguió creciendo todos los meses, todas las semanas y finalmente llegó a ubicarse en el primer lugar en ventas.
-Pero usted ya no está en la revista…
-Pero lo disfruté y me siento muy orgulloso. De lo que se ha logrado y de mis compañeros.

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