Martín Yañez y los atentados en París: ?Lo primero que pensé fue en una bomba?

Por Guillermo Gentile



Tan sólo por un brevísimo instante Martín Yañez, tandilense, abogado, tuvo el miércoles por la mañana nostalgia del verano argentino mientras paseaba un tanto improvisado de ropa invernal por el célebre y por estas semanas también gélido barrio de Monmartre, París.


Pero fue sólo eso, una ráfaga. Porque de inmediato recuperó el placer, las ganas de disfrutar la Ciudad Luz y tener la posibilidad de profundizar conocimientos en ciencias políticas con reuniones y charlas a cargo de expertos del primer mundo.


Lo que ni remotamente estaba en sus planes era que la realidad iría tan lejos esta vez: un par de horas más tarde, al mediodía, al este de la ciudad, cerca de la Plaza de la República -algo así como nuestra Plaza de Mayo- un atentado se cobró la vida de diez periodistas y dos policías en la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo a manos de un grupo yihadista.



Y él estuvo en medio de esa tormenta donde se posaron los ojos de todo el mundo.

“De golpe noté que sucedía algo raro, algo muy fuerte -recordó- porque toda la gente empezaba a hablar al mismo tiempo y se advertía pánico y desesperación. Estaba visitando la basílica de Sacré-Coeur y lo primero que pensé fue que se trataba de una bomba. Luego se empezaron a conocer los primeros datos y de pronto París se detuvo.

Todos hablaban de lo sucedido. Buscábamos noticias en los televisores, en Internet, como sea, y puedo dar fe de que no hizo falta saber francés para entender lo que estaba pasando: hay como un idioma universal en estos casos. Supongo que será similar a lo que pasó en Nueva York, Madrid y Londres”.


Yañez se encontraba en La Plata cuando sucedieron los grandes atentados en Argentina como el de la Embajada de Israel y el de la AMIA, pero fue partícipe de las marchas en los días finales del 2001 “cuando reinaban la angustia y la desesperación. Y creo que tal vez la reacción de la gente es lo más parecido a lo que viví en estos días; no sólo el miércoles sino también cuando fueron ajusticiados los autores, el viernes”.



Todos a la plaza



Entrada la tarde del ya histórico miércoles 7 de enero de 2015 le tocó ser testigo de una trágica postal parisina que no se daba desde los tiempos en que Hitler era el amo de Europa: “Poco a poco la ciudad entera fue militarizándose hasta que en un momento sólo se veían policías por todos lados, militares y gendarmería. Estaciones de trenes, subtes, aeropuertos, embajadas y centros neurálgicos de París quedaron colmados de fuerzas de seguridad y militares”.


Pero la impresión que más le impactó llegó luego, cuando en simultáneo con el discurso del presidente Hollande la gente comenzó a llenar la Plaza de la República sin que nadie convocara, espontáneamente.


Y aunque la presencia del tandilense allí podría decirse que respondía a un motivo turístico, no dudó en sumarse a los millones que se manifestaban contra la barbarie.

“De golpe me encontré con aquella misma vulnerabilidad que había en las marchas de 2001 en Argentina, algo que uno jamás piensa que puede rondar en este tipo de sociedad. Sucedió, en definitiva, algo parecido, porque así como de pronto la gente salió a protestar por cómo estaban las cosas allá por entonces, aquí también tomó la calle y me trajo aquel recuerdo tan triste de nuestro país, aunque claro, esta movilización no fue reprimida por compatriotas”.


A tal punto lo conmovió la sensibilidad de una sociedad golpeada por el terrorismo que ayer volvió a la Plaza de la República, en esta oportunidad como un militante más de la reacción mundial contra la intolerancia y el fanatismo.


“Lo sentí así, quise volver, porque como siempre sucede la vida continúa y así como vi una ciudad colmada de fuerzas militares al mismo tiempo debo decir que París siguió su curso y la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, el Museo del Louvre o la bellísima Champs Elyeses -la avenida principal- se mantuvieron colmados de gente que no interrumpió su recorrido, que siguió con su vida, pero no quise quedar afuera de los que creen que el terror y la violencia nos pueden censurar o robarnos la libertad, no sólo la de expresión, sino la libertad en todas sus formas. Y mucho menos que el miedo nos lleve a autocensurarnos, donde sea que nos encuentre”. 


Asesor tandilense



A los 39 años, los atentados sucedidos de la semana pasada en París le valieron al abogado Martín Yañez un testimonio mediático por encontrarse casualmente a pocos minutos de la redacción de la revista Charlie Hebdo.


Sin embargo, este tandilense fanático de Ramón Santamarina, recibido en la Universidad de Mar del Plata y con numerosos amigos en su ciudad natal, ya tuvo su “bautismo” en la prensa tiempo atrás, cuando fue elegido por el diario La Nación para reflejar la tarea cotidiana de los asesores de la Cámara de Diputados de la Nación.


Por entonces, 2009, se desempeñaba con el ex diputado Roberto Mouillerón y en virtud de su tarea al lado del legislador en la comisión de Trabajo transformó luego un profundo estudio sobre la situación del empleado rural en un libro de su autoría: “Régimen de Trabajo Agrario”.


En ese tratado llevado a cabo junto al contador José Luis Sirena se logró compilar y actualizar la legislación y de ese modo recibieron amplios elogios de los profesionales ligados a una temática que se encontraba profundamente dispersa.


En diciembre de 2013 el ex gobernador bonaerense Felipe Solá convirtió a Yañez en su hombre de confianza en materia legislativa y desde ese lugar éste se ha ganado el reconocimiento de sus pares de todas las bancadas por sus aportes y discusiones en torno a proyectos relacionados con minoridad, familia y situación de la mujer, entre otros.

Nota proporcionada por :

Deja tu comentario