“Me juró por las hijas que me iba a matar y luego se iba a suicidar”

Paola Cervetta, la mujer que fue víctima de un intento de homicidio por parte de su ex pareja en el IGA (Instituto de Gastronomía), ubicado en Alem 987, dialogó con El Eco de Tandil y aún sin poder creerlo, relató la pesadilla que le tocó vivir. Aseguró que el agresor estaba “decidido a matarme y matarse”. Y afirmó que hace siete meses que no tiene vida, por las constantes amenazas que recibía de Jorge Ibarra, su ex pareja.

La víctima contó que el martes a las 18 había ingresado a trabajar en el IGA, donde da clases, y alrededor de las 19.45 “miré hacia la puerta, que siempre está cerrada con llave desde que tengo estos problemas, y vi que estaba esta persona que había entrado y que estaba cerrando con llave. Golpeó la puerta alguien mandado por él porque esa persona nunca entró y de esa forma logró ingresar”.

“Tomé la decisión de salir corriendo por atrás, pero él salió detrás mío, me agarró y sacó el arma automáticamente. Entramos, me quiso meter en un depósito, entonces yo le dije que había cámaras y fuimos hacia la administración donde estaban mis alumnos porque estaban todos encerrados en el instituto, y en pánico total, gritaban. El había cerrado la puerta de entrada y se quedó con la llave, la puerta de salida al patio da a una cochera del instituto así que no tenían forma de salir”, relató.

En ese momento, les dijo a los alumnos que no se acercaran porque los iba a matar a ellos o a ella. Luego, el agresor le pidió a la secretaria que les abriera la puerta a los estudiantes para que se fueran.

“Entonces, los chicos empezaron a salir. Yo les decía que se fueran pero a la vez los quería retener porque sabía que él había ido a matarme. Sabiendo que hay una cámara de seguridad, con un arma, fue dispuesto a matar”, manifestó.

 

“Tuvimos la muerte encima”

Fue entonces cuando “uno de los chicos vino corriendo de atrás, me lo sacó de encima, lo tiró al piso y yo salí corriendo. Me escondí en la cancha de fútbol 5 que había al lado para poder llamar a la Policía. Entonces me avisaron que ya había llegado el patrullero. Yo quería volver porque había dejado a mis alumnos adentro y fue un acto cobarde salir corriendo pero no sabía qué hacer”.

“Así que volví al instituto y vi que se lo estaban llevando, y uno de mis alumnos, Armando, estaba lleno de sangre. Todos los chicos estaban en llanto abrazándose unos con otros porque tuvimos la muerte encima en un instante”, deslizó.

Y destacó el rol de sus alumnos, no sólo de Armando que tomó un gran riesgo para salvarle la vida, sino también de otros alumnos que se le tiraron encima y le pegaron después, con el fin de que no pudiera levantarse del piso.

 

“Me lo juró por sus hijas”

 

Paola tomó la decisión de separarse hace aproximadamente siete meses y fue en ese momento cuando comenzó su calvario. Porque durante la relación, que duró tan sólo 10 meses, no había tenido ningún tipo de actitud violenta que pudiera anticipar lo que ocurriría luego.

“Cuando decidí cortar empezó a amenazarme de muerte, hubo golpes y el maltrato psicológico fue peor que todos los golpes que pude haber recibido. Mensajes, llamadas, amenaza de muerte a mis hijos –que no son hijos de él- que algunas veces no iban al colegio por miedo de que les hiciera algo”, explicó.

Y enfatizó que siempre hizo las correspondientes denuncias y dijo que “lo creía capaz de matarme, me lo juró por sus hijas, pero que cuando me asesinara a mí se iba a matar él también, que no iba a pagar condena por esto”.

 

Las medidas de protección

 

En cuanto a las medidas de protección que se tomaron desde que comenzó a realizar las denuncias, indicó que hace 20 días le otorgaron custodia personal pero justo el sábado pasado se había vencido y como era fin de semana aún no se la habían renovado.

Asimismo, hacía tres meses que tenía el botón antipánico pero explicó que, si bien funciona en forma correcta, el sistema de funcionamiento es complejo considerando la inmediatez que se requiere en una situación de ese tipo.

“No es algo a lo que podés tenerlo en la mano, porque está en el teléfono. Si lo tenés en la pantalla principal cualquier mínimo roce se activa y de otro modo hay que deslizar la pantalla y encontrarlo. No considero que un botón antipánico te salve la vida, sobre todo si el tipo aparece con un revólver”, afirmó.

Además, la restricción de acercamiento estaba vigente. A pesar de todo, Paola expresó que “más allá de la protección que me pudieran dar yo estaba presa y él andaba suelto, amenazando a mi familia, porque los mensajes con amenazas fueron constantes”.

“Dejás de tener vida, vos custodiada en tu casa encerrada sin poder salir, y él dando vueltas”, señaló.

 

“Si sale, me mata”

A pesar de que en este momento se encuentra preso, afirmó que no tiene tranquilidad ya que “siento que el tiempo está a contrarreloj, porque no sé cuánto tiempo lo pueden dejar adentro, y si sale es a matarme. No tengo ningún garantía lamentablemente”.

“Más allá del apoyo que tengo de mis jefes en el instituto, todos los padres de los alumnos están muy preocupados porque es un riesgo muy grande. Los sábados tengo nenes de 7 a 14 años, el resto son adultos pero el riesgo lo tienen. Todos estos meses la vine remando, me sirve estar con mis alumnos pero la cabeza mía no está ahí adentro nunca. Todos me dicen que me vaya de Tandil pero yo no puedo arrancar a mis hijos de acá, tienen un papá, y una vida”, sostuvo.

Le pidió a la Justicia que “no lo suelte” y aseguró que “el tiempo es relativo pero al menos hoy que no lo suelten y le hagan las pericias psiquiátricas. Ese tipo no está bien, está completamente enfermo, sus hijas también la están pasando terriblemente, yo me comuniqué con ellas y la están pasando muy mal porque no sabían este papá que tenían”.

“Si este tipo sale de acá a un mes, cinco meses, me mata. Hace tiempo me venía diciendo que en el momento menos pensado yo lo iba a tener atrás mío y no iba tener tiempo de nada, que íbamos a hablar cara a cara las últimas palabras, me iba a dar el último beso, me iba a asesinar y se iba a matar él”, recordó con los ojos llenos de lágrimas.

Además, le mostró “la foto de una pareja de amigos míos que también a la chica la mató el marido y él se terminó suicidando hace dos años y me dijo que vamos a ser noticia como ellos, él no iba a pagar condena por eso”.

 

Para los abogados, se trata de un “psicópata”

 

Los abogados de Paola Cervetta, Juan Pablo Bertucci e Ismael Mercado expusieron que es “evidente que estamos ante la presencia de una personalidad psiquiátrica porque una persona que tiene una relación de febrero a diciembre de 2014, que por la sola ruptura se empiezan a desencadenar hechos de violencia, implica una personalidad psicopática”.

Y explicaron que la asesoraron con el fin de que se constituya en particular damnificado y van a buscar que “ante la peligrosidad procesal existente, los beneficios excarcelatorios estén coartados  a los efectos de garantizar los derechos de la víctima”.

“Dentro de la escala legal vamos a tratar de poner la mayor calificación y que a partir de ahora pueda recuperar su vida”, manifestaron.

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