Menos de cien operarios para juntar los residuos de 120 mil habitantes

Por estos días no son noticia. Porque las sociedades funcionan así: cuando las cosas marcha bien, no hay nada para decir. Ni siquiera lo bueno.

Sin embargo, hay un grupo de hombres que tienen en sus manos -literalmente, en sus manos- una de las cuestiones más cruciales de la sociedad tandilense: la recolección.

Cuando el servicio se resiente -por alguna medida de fuerza, por lo general, por la rotura de algún camión, por una sensible baja en el personal-, el humor social cambia y, por extensión, crece el nerviosismo de las autoridades comunales.

Esta suerte de sentencia no cumple con la propiedad simétrica; es decir, cuando todo funciona con normalidad, la gente no anda de buen humor. Aunque los funcionaros encuentran cierta calma.

La basura acumulada en las calles es una de las molestias históricas y más traumáticas para el tandilense, que todavía conserva en su ideario colectivo eso de ser “una ciudad limpia”, haciendo caso omiso de aquello que la ciudad más limpia es la que menos se ensucia.

La tarea de recolección, además de crucial, es una de las más ingratas de la sociedad contemporánea. Basta pensar que en días como hoy o ayer, hay empleados municipales que hacen el trabajo que muy pocos ciudadanos estarían dispuestos a hacer: salir a la calle, bajo la lluvia, el frío y las amenazas meteorológicas a juntar la basura.

El personal dedicado a esta tarea suma 90 operarios: 30 de ellos manejan los camiones; el resto, va corriendo a la par, juntando las bolsas. Es decir, 60 hombres para levantar las bolsas de residuos de 120 mil habitantes.

La tarea se realiza en doble turno: 15 recorridos a la mañana y 13 a la noche, todos los días -salvo el domingo-; en la zona periférica, el trabajo se hace dos veces por semana.

Cada día, se recolectan entre 150 y 200 toneladas de basura de todo tipo que es trasladada hasta el relleno sanitario. Un cálculo poco riguroso establece entonces que (teniendo en cuenta las bajas por enfermedad, vacaciones, etc.), unos 50 obreros recogen cada uno entre 3 mil y 4 mil kilos de basura a diario.

Recientemente, el personal fue vacunado preventivamente con la antitetánica y, dada la situación actual, contra la Gripe A.

El sueldo de bolsillo promedio de un trabajador de recolección va de los 7 mil a los 11 mil pesos.

Lo dicho: cuando el servicio no funciona, los recolectores pasan a ser noticia. Ahora no lo son y son las reglas del juego. Aunque el reconocimiento público, nunca está de más.

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