México se adueñó del oro que tanto anhelaba Brasil

 

El centrodelantero Peralta marcó el primero con un remate rasante a los 30 segundos de partido y amplió de cabeza a los 75 minutos, para recibirse de héroe en las redes, aunque el mérito de la hazaña fue de todo un equipo organizado ante un Brasil en el que decepcionaron sus estrellas, Neymar y Oscar, aunque un potente Hulk (90+1) pudo descontar.
A Brasil le faltaron la magia y el talento de sus individualidades y terminó jugando, en vano, con cuatro delanteros pero incapaz de producir jugadas desequilibrantes.
La Seleçao vivió la desilusión de volver a perder la oportunidad de ganar la medalla de oro olímpica, único trofeo que falta en sus vitrinas.
México hizo la proeza y saltó al Olimpo con el más grande triunfo que jamás haya soñado.
El Tri, como en el lejano Oeste de los westerns, disparó primero y preguntó después cuando el reloj marcaba 30 segundos, una eternidad para el infantil error cometido por Rafael, quien recibe un balón largo a cualquier parte del arquero mexicano José Corona y trata de salir jugando con lujos y amagues.
Muy hermosos los amagues pero deja una pelota corta para Sandro, a quien se la roba Javier Aquino y Peralta, a la manera de los verdugos del área, le clavó el balón en un ángulo bajo imposible atajar para Gabriel.
Hubiese sido sólo una anécdota, un pésimo comienzo, un imponderable, uno de esos baldazos de agua fría que pueden sucederle al más pintado sino hubiesen mediado después la tremenda impotencia de la Seleçao por generar jugadas de gol.
Ordenado y concentrado México, con la pelea sin cuartel de Aquino, un león para luchar por la recuperación de la pelota, encontraba socios en Marco Fabián, Jorge Enriquez, Héctor Herrera y Carlos Salcido. Marca simple y zonal.
Sin ser ultradefensivo, México clausuró los caminos que llevaban a Corona y batalló sin desmayos por cada pelota dividida con aguerrido espíritu, con un Oscar anodino y Neymar desconectado.
Por eso la pelota no le llegaba franca y limpia como en otros partidos a Leandro Damiao para que le pusiera pólvora al remate final.
El único factor de desequilibrio del anodino Brasil de la primera etapa eran los desbordes a todo vapor de Marcelo.

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