Murió el antropólogo francés Claude Lévi-Strauss

Creador de la corriente estructuralista de las ciencias sociales, falleció el sábado a los cien años, informaron hoy voceros de la editorial Plon, aunque no ofrecieron detalles sobre las causas o el lugar del deceso.
Lévi-Strauss habría cumplido 101 años el 28 de noviembre y dada su edad no participó el año pasado de los años conmemorativos por su centenario, aunque se encontraba lúcido y en buen estado de salud, según informaron allegados al antropólogo.
Nacido en Bruselas, en el seno de una familia judía, que enseguida se trasladó a París, Lévi-Strauss se licenció en filosofía y derecho en La Sorbona.
Tras ejercer como profesor en Francia, aceptó un puesto en la Universidad de San Pablo, una decisión crucial ya que allí se despertó su pasión por la antropología al estudiar las culturas indígenas del Mato Grosso y de la Amazonia.
Según sus propias palabras, “me convertí en antropólogo por pura casualidad, no porque me interesara la antropología, sino porque quería huir de la filosofía”.
Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1941, exiliado en los Estados Unidos, tomó contacto con las teorías estructuralistas del lingüista Roman Jakobson que ejercieron una gran influencia en él y así es como desde ese momento abogó por una antropología estructural.
El antropólogo francés revalorizó conceptos como raza, cultura y progreso y su tesis de que el ser humano está subordinado inconscientemente a sistemas estructurales ha marcado toda su obra.
También, Lévi-Strauss analizó las costumbres de las etnias y trató de detectar las estructuras de ritos y mitos.
Su punto de partida fue que el hecho de que determinadas ceremonias aparecían una y otra vez en pueblos totalmente diferentes.
Su trabajo puso en evidencia, para conmoción de sus pares más conservadores, que los sistemas sociales de las etnias primitivas muchas veces eran más complejos que los nuestros.
La prohibición del incesto, que a su juicio se hallaba implícito en el entramado de las relaciones sociales y de parentesco tanto de las sociedades primitivas como de las modernas, constituyó su estudio más famoso.
Regresó a Francia en 1948 y fue profesor de religiones comparadas en la Sorbona y de Antropología Social en el Colegio de Francia: los cursos que dictó allí entre 1959 y 1982 los reunió en el libro “Palabra Dada”, publicado en 1984.
El antropólogo manifestó sus reservas frente al progreso: “Lo que los viajes nos muestran en primer lugar es la suciedad con la que manchamos el rostro de la humanidad”, escribió en “Tristes Trópicos”.
Con la mirada puesta en los problemas y deficiencias de los tiempos modernos, Lévi-Strauss insistió una y otra vez en que “hay algunas cosas que perdimos y que quizá deberíamos intentar recuperar”.
Enemigo de los viajes, Lévi-Strauss comentó también que “hay personas que viven dos o tres años con un pueblo y lo pueden observar. Yo no. Comencé a interesarme por la antropología cuando se había acumulado tantísimo material, que ya no se podía utilizar. Había que poner orden urgentemente. Y por eso comencé a escribir”.
Entre otras obras, publicó Las estructuras elementales del parentesco (1949), Tristes trópicos (1955), Antropología estructural (1958 y 1973), “El pensamiento salvaje” y “El totemismo en la actualidad” (1962).
Además, aplicó el estructuralismo al estudio de los mitos (“Tristes tópicos”, 1955; serie Mitológicas, 1964-1986: “Lo crudo y lo cocido”, “De la miel a las cenizas”, “El origen de las maneras de mesa”, “El hombre desnudo y La alfarera celosa”).
Entre sus últimas publicaciones, cabe destacar también “Los símbolos y sus dobles” (1989) e “Historia de Lynx” (1991)

 

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