Necrológicas

 

 
 
SARA NOEMI RIZZO de ESEIZA
El pasado viernes 16 de noviembre falleció Sara Noemí Rizzo de Eseiza, una querida mujer que contaba con 84 años de edad.
Sara nació en esta ciudad el 9 de abril de 1928.
Querida por todos sus vecinos del barrio de Villa Aguirre.
En su juventud trabajó en la imprenta Minerva y se casó con José Eseiza y formaron una gran familia. 
Su partida nos causa un gran dolor a todos.
Fue una gran mujer, ejemplo de madre y esposa, siempre dispuesta a ayudar a su familia.
Fuiste una persona noble y de gran corazón para albergar a todo aquel que tocaba las puertas de tu casa y no tuviera donde vivir. Me ayudaste a criar a los melli con todo tu amor, quienes te aman con todo su corazón. Te extrañamos mucho pero le pedimos a Dios que nos ayude a pasar este triste momento. Estamos seguros que estarás muy bien con papi ya que lo extrañabas mucho. Ahora sabemos que habrá dos ángeles más para cuidarnos.
Te amaremos por siempre tus hijas María del Carmen, Gladys, tus yernos Jorge y Julio, tus nietos Lucía, Luis, Daiana, Magalí, Brisa, Joaquín, Emanuel y tus nietos del corazón Martín, Estrella, Tomás y Yanina.  
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque El Paraíso.
 
 
PABLO CARABAJAL
Cuando contaba con 66 años de edad, el pasado viernes 7 del corriente dejó de existir Pablo Carabajal, causando pesar y tristeza entre sus seres queridos.
Pablo nació en esta ciudad el 17 de agosto de 1946 y durante 29 años desempeñó su actividad laboral, trabajando en Marmeto Mayorista.
Eras una muy buena persona y su hermano Hugo, junto a sus sobrinas Sonia, Huguito y su cuñada Pelusa lo recuerdan con mucho cariño y lo llevarán eternamente en su corazón.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
JUAN CARLOS CURIQUEO
El pasado sábado 1 del corriente falleció Juan Carlos Curiqueo, un reconocido vecino que contaba con 43 años de edad y que supo ganarse el cariño y afecto de quienes lo conocieron.
Juan Carlos nació el 15 de noviembre de 1969 y durante su vida tuvo distintos empleos. Durante 14 años trabajó en Petrotandil, aunque también trabajó como panadero en La Fragata y posteriormente desarrolló tareas de remisero.
A los seis años le tocó atravesar un momento delicado de su vida, cuando en un accidente recibió un disparo.
Le gustaba jugar al fútbol al tal punto que integró equipos en el campeonato Agrario y en el Senior como arquero.
Era hijo del matrimonio compuesto por Juan y Rosa, conformando una familia con sus hermanos: Silvia, Alberto, Claudio y Daniel.
Actualmente compartía sus días con Gabriela y sus hijos: Gisela, Joaquín, Martina, Juan Ignacio y Lucio.  Sus sobrinos Cintia, Franco, Samia, Lautaro, Antonella, Mateo y Máximo, y sus cuñados Jorge Pablo, Patricia, Alfredo, Eugenia y Nancy; quienes ruegan una oración en su memoria.  
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
JUAN CARLOS PACE                                
El pasado domingo 9 del corriente, se apagó la vida de Juan Carlos Pace, causando tristeza y dolor entre sus familiares y amistades.
Se cumplió su deseo de volver a morir a su ciudad junto a su familia.
“Extrañamos tu presencia por tu reciente partida, vivirás en el recuerdo de tu esposa, tus hijas, tus yernos y tus nietos Nahuel y Mateo y en la de tu amigo de toda la vida Luis Risso.
Viviste a tu manera. Descansa en paz”.
Sus restos  previo velatorio recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
CELINA GARCIA
A la edad de 83 años y tras soportar los procesos de una larga dolencia, el 23 de noviembre falleció Celina García, una querida y respetada vecina que supo ganarse el cariño de todo aquel que la conoció.
“Petisa”, como la llamaban sus amistades, nació el 18 de junio de 1929 en Tres Arroyos y fue hija de Plácida Fernández  y Celestino García, ambos ya fallecidos.
Cuando era muy chiquita sus padres se radicaron en la Estancia Los Bosques de Gardey en donde se crió junto a sus hermanos José Angel (f), Celestino (f), Hilda y María. 
Después de muchos años se radicó junto a sus hermanos en el Paraje Desvío Aguirre. Luego, ya mayor, se retiró a Tandil junto a su hermana.
Sus hermanas Hilda y María, sus sobrinos Juan, Gregorio y Susana; sus sobrinos nietos María Isabel y Martín Ignacio siempre te recordarán con cariño.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
GUILLERMO VIDELA
El pasado lunes 3 del corriente dejó de existir Guillermo Videla, causando pesar y angustia entre sus amistades. 
Guillermo nació en Chascomús el 25 de junio de 1926; más tarde la familia se trasladó a Claraz, donde trabajó en el campo.
Muy joven conoció a Raquel Rolón, con quien contrajo matrimonio y conformó su familia, junto a sus hijos: Omar. Norma, Rubén, Mirta y Daniel.
Más tarde la familia se radicó en Villa Cacique, donde ingresó a trabajar en la fábrica Loma Negra, donde alcanzó su merecida jubilación.
El 1983 junto a su esposa se mudaron a esta ciudad; era un apasionado por la pesca y en esa disciplina participó en los torneos “Abuelos Bonaerenses”. Era un hombre muy sociable, andariego ya que le gustaba salir a caminar, ir al club Defensores de Belgrano y también al Rivadavia a jugar a las cartas.
 
 
CIPRIANO ZARATE
El pasado 30 de noviembre, a los 86 años de edad, se apagó la vida de Cipriano Zárate, causando un profundo dolor entre sus familiares y amistades.
Cipriano nació 22 de agosto de 1926 en Rauch, fue hijo de María Antonia Altamare y Martín Zárate. Con tan solo 8 años tuvo que salir a trabajar debido a la dura realidad que le tocó vivir. Por eso es que la gente que te conoció te valoró tanto abuelo, ya que siempre entregaste lo mejor de vos a todos los que te rodeaban valorizando y priorizando a tu familia. Todo esto se lo inculcó su madre.
Trabajó durante la gran parte de su vida en el campo, luego se radicó en Tandil en donde trabajó hasta los 76 años en metalúrgicas.
Formó su familia con Ana María Echeverría, casándose el 14 de agosto de 1958, con quien tuvo dos hijos: Jorge Daniel y María Luján. Luego llegaron sus hijos políticos Juan Ricardo Apecechea y Graciela Raquel Menchón, quien es le dieron seis nietos: Paz, Nicolás Valeria, Cecilia, Jorgelina y Noel, y su bisnieta Sofía.
Sin duda fue una gran persona, muy generoso con todos quienes lo rodeaban y muy bondadoso. Amaba la música, sabía tocar la guitarra, bandoneón y acordeón; aprendiendo todo de oído.
“Dejaste un gran vacío en todas las personas que te conocían y te querían, te vamos a extrañar mucho. Te fuiste siendo un ejemplo a seguir para tus hijos y nietos. Te amamos y te recordaremos siempre como lo que eras: Un Grande….Que descanses en Paz” 
 
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“Qué tristeza me dio verlo apagarse de a poco, querido viejo que final no esperado, sí estoy seguro que no era el que te merecías pero Dios sabe porqué hace las cosas.
Estoy tranquilo, no me guardé nada, todo lo que quise se lo dije en vida y traté de demostrárselo, fuiste y serás mi referente y de muchas personas más. 
Estoy triste, no quería este final, 63 días de internación y su cansado corazón dijo basta, su salud no estaba en nuestras manos, ni siquiera en las manos de los médicos; estuve a su lado  hasta el último suspiro. Estoy seguro que tuve el mejor papá del mundo porque no puede haber otro mejor que él.
Desde el 22/8/1926 hasta el 30/11/2012 pasaste por este mundo, tenías 86 años al momento de tu partida, dejaste un gran vacío en toda tu familia y amigos.
Querido Viejo, a vos con mamá les agradezco quien soy, estarás en mi recuerdo siempre ¡que descanses en paz!”.
Jorge Daniel Zárate. 
 
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“Viejo: no entiendo cómo pasó todo, hoy no puedo entender que te hayas ido… Traté de darte todo, de acompañarte, de estar siempre… sé que fue así, pero lo que hice no pudo evitar que te fueras. Me siento triste, vacía ¡Te extraño tanto!
Tengo ganas de verte, de agarrar tus manos, de mirar esos ojitos tan dulces que tenías… pero ya no estás. Que vacío dejaste viejo, me siento devastada, no quiero creer que te fuiste. Vivía para vos y Mamá, luché contra tantas cosas, me sentí invisible, incluso cuando nadie creía en mí, yo aposté a ustedes y lo logré, y lo seguiré haciendo, solo que ahora faltas vos.
Si vieras todo lo que dejaste, si vieras el amor que te tenían y la tristeza que dejaste cuando te fuiste.
Vos sabes que siempre fuiste mis ojos, que eras, sos y seguirás siendo mi debilidad papá, te voy a recordar siempre, porque dejaste mucho en mí, y todo lo que soy es gracias a lo que me enseñaste con tu manera de vivir. Me siento orgullosa de haberte tenido, de haberte disfrutado y cuidado… deseo que la vida nos vuelva a reencontrar, para darte ese abrazo que no pude Darte cuando te fuiste y para decirte que ¡te quiero con toda mi alma! Ojalá que donde sea que te encuentres estés en paz viejito, yo nunca te voy a olvidar ni abandonar. 
Gracias por encontrar algo valioso en mí, por creerme y confiar ¡Gracias por ser lo que necesitaba que fuera mi papá! En mi corazón vivirás, dentro de mí estarás siempre, siempre y por siempre”.
María Luján.
 
 
ANGELA RAQUEL OTERMIN de GOITANDIA
A los 69 años de edad, el pasado viernes 7 del corriente dejó de existir Angela Raquel Otermín de Goitandia, provocando un profundo dolor entre quienes tuvieron la dicha de conocerla.
“Ñata” nació el 4 de noviembre de 1943 y hoy sus seres queridos la recuerdan así: “Mami, en este día y por siempre que tengas un descanso en paz”. 
Es el deseo de tus hijos Santiago y Ana; tu nuera Ana María; tus nietos y bisnietos; tu hermano Omar y familia; tu cuñada Chola, sobrinos y en especial tus nietas Rosa y Carolina que con tanto amor te supieron cuidar hasta último momento.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
RUBEN ISMAEL PINCIROLI,
El pasado lunes 3 del corriente, a los 77 años de edad, se produjo el fallecimiento de Rubén Ismael Pinciroli, causando profundo dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Rubén, nació el 27 de abril de 1935 en General Alvear, Provincia de Buenos Aires. En 1956 cuando contaba con 21 años, se radicó en Tandil, desarrollando múltiples actividades. Entró en el año 1960 a trabajar en el Banco de la Provincia de Buenos Aires, de la calle Pinto y 9 de Julio, hasta su jubilación en el año 1985.
Contrajo matrimonio el  5 de enero de 1961 con Delia Haydee López (f); en el año 1962 nació su única hija Adriana Pinciroli. 
Más tarde, se casó en segundas nupcias con Elvira de la Fuente el 5 de septiembre de 1988.
Fue uno de los primeros fundadores del actual complejo con que cuenta el Banco Provincia en la zona del Lago, colaboró en forma desinteresada para el bienestar de sus compañeros y familias.
Participó activamente en la creación de la Asociación Bancaria.
Asimismo, se destacó por su participación en programas de radio y en la publicación de escritos en los diarios La Voz de Tandil, Nueva Era, y El Eco de Tandil.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
 
 
RUBEN OMAR PUA
En la ciudad de Mar del Plata, el pasado martes 11 del corriente, se produjo el fallecimiento de Rubén Omar Púa, un querido y respetado hombre que contaba con 71 años de edad.
“Coco” Púa nació en esta ciudad el 15 de diciembre de 1941, vivió su niñez y juventud en Gardey; luego se radicó en Villa Italia, en calle Ameghino al 600, desempeñando su actividad laboral, trabajando en Obras Sanitarias, hasta alcanzar su merecida jubilación.
Su partida de este mundo es lamentada profundamente por su esposa Iris Gladis García; sus hijos Ezequiel y Marcelo; sus nueras Silvina y Karina; sus nietos: Luciano, Tamara, Sasha, Bautista, Franco y Agustín “Te extrañamos muchos. Estarás por siempre con nosotros en nuestro corazón. ¡Te amamos!” Tu familia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
RUBEN OSVALDO ISLAS
“El orgullo de ser “Pochito”, los hijos de “Pocho”.
Que contradicción nos pasa en este momento a mi hermano y a mí…, tener que escribir sobre nuestro viejo es fácil y a la vez difícil.
Es difícil porque nos gustaría ser objetivos y narrar anécdotas de la vida sin el apego natural por ser hijos, y evitar la “idolatría” que por ahí se puede evidenciar, además que está muy fresco el dolor de haberlo perdido y se nos anuda la garganta en cada renglón.
Es fácil, porque las anécdotas brotan sin querer, y en cada rostro conocido que nos cruzamos por nuestra querida ciudad de Tandil, encontramos seguramente a mi viejo como protagonista.
Tal vez es común que un hijo se sienta orgulloso de su padre, pero queremos destacar que este orgullo que sentimos, lo refuerzan todas esas personas que hablan de nuestro viejo, como su mentor, su profe querido, su compañero entrañable, y tantos otros adjetivos que le ponen a su persona, que alimentan ese orgullo hasta el infinito.
No nos va a alcanzar un diario completo si nos ponemos a narrar esas vivencias y anécdotas, sepan disculparnos todas aquellas personas que podemos dejar afuera en este resumen, sepan que seguramente el viejo, el verdadero y único “Pocho”, jamás se olvidó de ninguno y hoy desde el cielo les está sonriendo y haciendo un guiño de ojo.
Como no nos poníamos de acuerdo con mi hermano en ese raconto de anécdotas, además de que nos llevamos varios años y lo vivimos al Pocho en épocas diferentes, pensamos que lo mejor sería expresar lo que sentimos en un diálogo con él figurado, nosotros desde acá y él adonde está ahora en el cielo, que diría más o menos así:
“… Que contarte de este mundo Papá, todo está muy apurado, los valores no son los de antes, los que vos estabas acostumbrado y tanto te empeñaste en enseñarnos e inculcarnos. 
Pero ¿adiviná que? Mucha gente que vemos por la calle nos dice que aprendió de vos muchas cosas. Cosas tales como honor, respeto, humildad, amistad, esfuerzo, valor, gratitud, perseverancia… pavada de cosas.
¿Y sabes que es lo mejor?, que varias de esas personas que ahora peinan canas le están enseñando a sus hijos esos mismos valores que vos nos enseñaste. 
Todo lo que vos sembraste, día a día, hora por hora, se está cosechando en generaciones de gente buena, derecha y abnegada como vos.
Vos siempre te esforzabas en recordar que no eras profesor, y con una inconsciente e inmensa humildad decías “soy un simple maestro”…. MAESTRO deberíamos decir, con mayúsculas. MAESTRO de la vida, MAESTRO ante la adversidad, MAESTRO cuando vos la peleás y los demás tiran la toalla porque parece que todo está perdido, MAESTRO para evitar la injusticia, MAESTRO para pensar en los demás. Mi maestro, nuestro MAESTRO.
Otra que siempre nos decías, “Saluda a los rivales” sea el resultado que fuere, ese era el mensaje de juego limpio y honor que vos siempre nos inculcabas. Siempre enseñando a saber ganar y saber perder.
¿Te acordás viejo? de esos actos de la Escuela de Comercio, donde armaban parodias cómicas con tus lugartenientes más queridos (Lili, Nico, Hilda, las chicas de secretaría …). Si sí, no te hagas el serio, que tenemos unas cuantas fotitos haciéndote el loco, porque regalabas felicidad y sonrisas para todos.
Fuimos testigos y partícipes de esos campamentos gloriosos de la ENET Nº 1, ¡te acordás! Qué manera de “pechar” cosas, desde corderos y lechones, hasta gas oil a veces si había que hacer un viaje en colectivo, todo para que sea lo más económico posible, nunca buscaste el facilismo de que los chicos paguen.
Te acordás viejo cuando te emocionaste un día que fuimos a Mar del Plata, porque uno de los tantos pibes que llevaste se le caían las lágrimas porque nunca había visto el mar, y vos nos dijiste con el nudo en la garganta “… ven, por esto vale la pena…”
Que equipazo de campeones tenías en esos campamentos: Alberto Alvarez, el Gordo Martino, Daniel tu primo y ladero, El gran Mono, los maestros de taller, los profes de Educación Física …Seguro hoy nosotros nos olvidamos de tantos, pero vos no te olvidas de nadie. Sin ir más lejos, la semana pasada mirando unas fotos medias amarillas, nos nombrabas con memoria prodigiosa, uno por uno todos los que se quemaban las manos en el asador, o se pelaban las manos armando carpas o los que andaban de un lado para el otro acomodando muchachitos en las bicicletas. Todos los tenés en tu corazón.
Todos tienen que saber que cuando te la viste fea, peleaste como un león. Nunca te diste por vencido, no solamente en lo que respecta a tu enfermedad, sino también sobre los problemas de la vida que enfrentaste. Siempre viendo el lado positivo y poniendo por delante el buen humor. Hasta el último día de tu vida nos “enseñaste” cosas.
Hoy uno de tus nietos (uno de los 5 soles que nos iluminan: Nacho, Agustina, Belén, Lucas y Gonzalo), que no conoce el detalle de tu historia se topó con uno de tus tantos alumnos, y adiviná que le dijo “sabes quién era tu abuelo y que hizo por mi”. El Pocho me enseñó que a los sueños hay que soñarlos despiertos y a romperme el lomo por lograrlos”. Imaginate el orgullo…
Tenemos una imagen tuya que nunca nos vamos a olvidar. Esa que no tiene foto ni recuerdo material. Más bien es una imagen tatuada en nuestro corazón y en el de miles y miles de pibes que te miraban admirados con los mocos colgando, las rodillas peladas, las frentes llenas de gotitas de sudor y los cachetes rojos de correr. La imagen sólida, segura pero a la vez compinche y sensible de un ser lleno de luz. La imagen de ese panzón, medio pelado con el “silbato” en el pecho, organizando partidos y la diversión de los chicos.
Esa fue tu felicidad mas grande, dar todo por los chicos, por el colegio, nosotros estamos seguros que toda la ciudad te recuerda con tanto amor, admiración y gratitud que ni te imaginás.
Bueno, sabemos que somos bastante maletas para escribir, lo nuestro son los números, pero esperamos haberte transmitido de alguna manera que te amamos y te vamos a seguir amando mas allá de lo imaginable, que heredamos el Mas grande de los tesoros, tanto cariño, tanto amor, tanto respeto que siempre nos diste. Somos ricos viejo, pero ricos de verdad, y todo gracias a vos.
Queremos decirte una vez más, que estamos orgullosos de haber sido alguna vez “Pochito” y hoy llevar tu seudónimo…”
Tus orgullosos hijos, Guillermo y Bernardo.
 
 
JULIO TOMAS SANZ
De manera inesperada, el pasado miércoles 12 del corriente, en la ciudad de Nueve de Julio, donde residía desde 1969, falleció Julio Tomás Sanz, quien contaba con 64 años de edad.
“Tomasito” Sanz estaba casado con Elsa Mabel Bardel y tuvieron dos hijos: Julio César y Leandro, que luego sumaron a sus nueras Verónica y Florencia y sus queridos nietos: Florencia, Martina, Francisco, Josefina, Francisca, Joaquina y Gregorio, quienes eran su felicidad y orgullo.
Se dedicaba a las tareas de campo, administrando el establecimiento rural de su padre y sus tíos, actividad que disfrutaba hacerlas junto a su hijo Leandro. Nacido en La Niña (partido de Nueve de Julio), desde los 8 hasta los 21 años vivió en Tandil junto a sus padres Emilia y Tomás y sus hermanas Elsa, Chiquita, Ester y su melliza Cori (siendo para ellas un hermano con mayúscula), cursando aquí sus estudios primarios y secundarios, querido por compañero y amigos que cosechó a lo largo de su vida, acá como en su lugar de residencia.
Un hombre de conducta intachable, alegre, cariñoso, querido por toda su familia. Para todos sus sobrinos el amado “tío Tomasito”. ¡Que descanses en paz! 
 
 
ADOLFO EMILIO ARTOLA
A la edad de 70 años, el pasado sábado 8 del corriente falleció Adolfo Emilio Artola, dejando pesar y tristeza entre sus familiares y amistades.
“Fito” Artola nació en esta ciudad el 2 de febrero de 1942; muy joven, a los 19 años contrajo matrimonio con María del Carmen Janefer, conformando una linda familia con dos hijos, que luego sumaron a sus nueras, siete nietos y diez bisnietos.
Era un hombre muy alegre, trabajaba en un campo en Azucena y se reunía con sus amigos a jugar al fútbol. Luego debido a una enfermedad que lo dejó paralítico estuvo un año internado; con solo veinte años tuvieron que empezar una nueva vida en María Ignacia (Vela).
Era un hombre emprendedor y decidió aprender el oficio de zapatero, en el cual trabajó hasta sus últimos días; hacía ya 25 años que estaba viviendo en Tandil.
“Sus hijos van a tener un hermoso recuerdo que nunca podrán olvidar. Todo lo lindo que hizo su papá, para ellos y su esposa de toda la vida. Por siempre lo tendrán en su corazón!
 
 

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