Necrológicas

 

 
 
 
 
 
REGINA COBRANA MARTINEZ
“En los albores del 23 de setiembre, te dormiste para siempre ya con tus flamantes noventa y cinco años.
Habías nacido en Chillar y trágicamente fallecidos tus padres, te llevaron muy niña a vivir a España, país de tus padres y familiares que aún residían allí.
Fue el comienzo de tu nueva vida de crecimiento y trabajo; de conocer la rudeza y la belleza de las montañas castellanas en la zona de “La Cueta” y las sufridas labores de aquel campo español que siempre evocabas.
La hermosa joven mujer en que te habías convertido, te llevó a concretar un brevísimo noviazgo devenido en un matrimonio fugaz, que la guerra y el infortunio te arrebataron, destruyendo tu sueño de formar una familia propia.
Nuevamente sola, buscaste el cobijo de tus cinco hermanos que habían regresado a la Argentina y corriste a su encuentro, afincándote nuevamente en tu país, emprendiendo un camino de resignación y amor, con todos aquellos que te rodearon y conocieron tu bondad.
Fue un hito en tu dilatada vida la tarea de ama de llaves del doctor Blancá y Días, en los pagos de Vela, de la que tantas anécdotas transmitiste. Ya en tu última etapa te rodeaste de un sinnúmero de personas que te devolvieron ese amor y respeto que supiste sembrar con comprensión y dulces cariños hacia todos ellos.
Al vacío en que nos has sumido tu ausencia, lo llena de recuerdo de tu amor a Dios y la profunda fe cristiana que te sostenía y nos inculcabas, haciéndonos sentir menos tristes, porque sabemos que te encuentras junto a tus seres queridos disfrutando de la paz eterna y el amor de Dios.
En el semblante sereno de tu final, vislumbramos el dulce reflejo de la serenidad de tu alma.
Amada Tía: ¡descansa en paz!”.
Tus sobrinos
 
 
ISMAEL OSCAR IJIA
“!Te me fuiste Abuelo! Te me fuiste al Cielo y no te pude decir todo lo que te amo… perdóname, no me quería ir de tu lado, me hubiese gustado verte por última vez.
Ese momento en el que dijiste “basta, hasta acá llegué. No quiero, no puedo más”; no me puedo hacer la idea de que ya no estás conmigo, sabés que te amo un montón y aunque compartir risas y enojos o llantos, yo sé que siempre vas a estar ahí
Sos un viejito relindo, yo sé que vos te fuiste feliz y yo sé que de allá arriba nos protejés y me escuchás. Espero que ahora donde estés puedas descansar en paz, en algún momento nos vamos a volver a juntar ¡Y no nos vamos a separar nunca!  
El 12 de setiembre en la cama 901 del Hospital Santamarina, en la sección de Cardiología. No puedo aceptar la realidad que me dejaste viejito de mi corazón.
Te me fuiste Viejito, no lo puedo creer, pero una parte de mí se fue con vos. 18 días fueron lo que aguantó tu cuerpo y aunque estoy mal por tu partida, al mismo tiempo estoy feliz porque sé que no vas a sufrir donde estás.
Nunca me voy a olvidar las travesuras que hacíamos juntos, lo que sentí por vos y siempre lo voy a sentir.
Yo no quería que cerraras tus ojitos, pero Dios quiso llevarte. Yo sé que era el momento pero no puedo vivir sin vos. No hubo más opción que dejarte ir, nada va a ser lo mismo.
Creo que ver tu cama vacía no se me va hacer costumbre, ya no querías estar más acá y la verdad, sos, fuiste y vas a ser una gran persona. Siempre estuviste para los demás; siempre te acordaste primero de los demás que de vos mismo y creo que eso fue lo que te llevó a este fin.
Pero sabés que: no importa donde estés, yo siempre te voy a recordar con una sonrisa y se que de cualquier parte nos vas a cuidar. Gracias por todo abuelito, sos mi vida. ¡Te amo con todo mi corazón”. 
Tus nietas Carolina y Abril Victoria Luque.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
JUAN OTERO BOUTUREIRA
“Llegaste en el año cincuenta con tus jóvenes 23 años, creo que tu maleta al igual que en tu mente y tu corazón vendrían cargados de ilusiones y preguntas, y tal vez miedo en un país desconocido, según me contabas.
Cuando embarcaste ya eran uno de los últimos contingentes que inmigraban de España, en busca de mejorar tu calidad de vida.
Trabajaste un año en Capital Federal viviendo con unos parientes de tu padre, en tu cabeza sólo tenías el pedido
de  tu adorada madre: Juan, lo primero que tenés que hacer es pagar el viaje” y así fue, trabajabas día y noche y lo lograste a los seis meses.
Un tío que tenías en Tandil compró los materiales de una peluquería que estaba en Villa Laza y te fue a buscar. No te agradó mucho pero no te animaste a decírselo y acá te instalaste con el oficio que ya traías (peluquero) y se llamó Peluquería La Diagonal.
Allí cosechaste muchos amigos y revolucionaste el barrio con las carreras de bicicletas y alguien te bautizó con el nombre de “Juan Otero: deportista y peluquero”. 
Muchas cosas quedan en el tintero, después te fuiste, trabajaste en Metalúrgica Tandil, Kaffka y otros lugares, pero tu ambición  era independizarte y con esfuerzo y perseverancia lo lograste, trabajaste mucho para tu querido Centro Gallego, junto que varias personas más.
Así se pasaban los años, hasta que tu salud empezó a ponerte límites y con una increíble fuerza fuiste capaz de sobrellevar hasta hoy. ¡Vivirás siempre en nuestro recuerdo”.
Tu esposa. 
 
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
 
 
 
EMILIA IRMA JESA
Cuando contaba con 83 años de edad, el pasado lunes 24 de septiembre se apagó la vida de  Emilia Irma Jesa, causando profundo dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Emilia nació en María Ignacia (Vela), donde transcurrió su infancia junto a sus 12 hermanas.
Se caracterizó por ser una persona divertida y estimada por todos. Trabajó como empleada doméstica y cuidadora de abuelos.
Su partida de este mundo es lamentada profundamente por su hija del corazón Nancy Cortes de Asenjo, por su hijo político Ricardo Asenjo, sus nietas Fátima y Oriana Asenjo; su hermano José María Jesa y su hermana política Elsa Loyarte.
Sus restos, previo velatorio, descansan en el Cementerio Municipal de María Ignacia (Vela).
 
 
LENA TANGORRA
“Lena, llegaste a la Argentina en compañía de tu familia, desafiando las olas de un océano profundo y concreto, librando batallas en el viento y en el horizonte, Italia, la tierra que te vio nacer, sigue recordándote, como aquella inmigrante de ley, que le puso el pecho a los deseos, a las alegrías y tristezas, que valoró lo propio con ímpetu , cada vez que recordaba el pequeño pueblo del sur de la península con un aire de nostalgia en su pecho y en su idioma, palabras que iban y venían en una sola dirección, la del amor por su familia y el trabajo, Santeramoin Colle, Tandil, Italia, Argentina.
Aún quedan resonando las estrofas de tus palabras, de los himnos nacionales, de las canzonettas santermanas, del folclore, de la cultura, los olores de la cocina que amasaban dulzuras y de un barrio pleno de amigos, de aquí, de allá, de la vida, del destino.
Tu familia y amigos guardamos en nuestro corazón el acento metafórico de esta Tana hermosa y pasional, y con ella, los mejores recuerdos de tanto compartido. ¡Hasta siempre Lena, te queremos mucho!
 Tu familia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
CARLOS ALBERTO EMALDI 
'' Pato: no sólo era ciclista, era el amigo, el padre, el compañero, el abuelo de sus nietos y los míos, también era el paisano agricultor, agropecuario, contratista, el vecino fiel de la escuela a la que hizo beneficencias sin que nadie lo notara, a su querida escuela la de sus hijos. 
Hombre sano, sin maldades ni contrario amigo del mundo, entero, macho como ninguno. El 20 de septiembre viajó largo, ''ahi'' se encontrara con su estrella, la mamá de sus cuatro grandes personas de bien: yo Susana, que ''bajón'', que dolor. Hasta pronto querido Alberto… a su partida contaba con tan solo 69 años”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
RAQUEL EMILIA GARCIA
Cuando contaba con 75 años, el pasado lunes 24 de setiembre se apagó la vida de Raquel Emilia García, causando dolor y tristeza entre sus seres queridos.
Raquel nació en esta ciudad el 16 de junio de 1937; aquí formó pareja y se radicó en Comodoro Rivadavia, aunque periódicamente regresaba para visitar a su familia, y aquí fue donde lamentablemente la sorprendió una penosa enfermedad y donde hoy descansan sus restos, junto a sus padres como fue su deseo.
Tuvo muchos sobrinos que la quisieron como a sus hijos que nunca llegó a tener. Sus hermanas y hermanos políticos le recordarán por siempre.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en Crematorio de Dolores.
 
 
NELLY NORMA VALLINOTO de MAIDANA
El pasado  miércoles 26 de setiembre partió hacia el reino de los cielos Nelly Norma Vallinoto de Maidana, quien fuera una persona respetada y amada por sus seres queridos, amigos y quienes tuvieron la dicha de conocerla.
Nelly nació el 6 de mayo de 1931 en Carhué (provincia de Buenos Aires) y era hija del matrimonio conformado por Roque Vallinoto y María Felisa Bavaud.
En 1969 se casó con Rafael A. Maidana y se mudó a  Haedo (Gran Buenos Aires), donde nació su hija: Analía Noemí. A dicho hogar se sumó la hija de Rafael, Mabel, su esposo Jorge y sus tres hijos Marcelo, Carlos y Federico formaron parte de la nueva familia
En 1992 tuvo que atravesar por la difícil situación de quedar viuda.
Posteriormente en el 2008 se mudó a Tandil con su hija, su yerno Claudio, su nieto Tiziano y su consuegra Norma.
Sus seres queridos ruegan una oración en su memoria y hoy la recuerdan como la gran mujer que supo ser.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el crematorio de Dolores.
 
 
DORA EDER de MONDRACCIO
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Dora Eder de Mondraccio, una querida y apreciada mujer, que contaba con 93 años de edad.
Sus seres queridos la recuerdan así:
“El Cielo abrió sus puertas para recibirte.  Quienes te amamos, compartimos tus días, nos beneficiaste con tu comprensión y cariño.
Sabemos que tu partida fue en paz y que allí descansarán eternamente.
Gracias por tanto amor, dedicación y la enseñanza que nos dejaste.
¡Sos un ejemplo a seguir! Tu amor nos acompañará por siempre”.
Tu familia.
 
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
JUAN CARLOS MONTALTO
Cuando contaba con 69 años de edad, el pasado miércoles 26 de setiembre falleció Juan Carlos Montalto, causando dolor y pesar entre sus seres queridos.
Juan Carlos nació en esta ciudad el 12 de mayo de 1943; era hijo de Francisco Montalto y Obdulia González Ibarra, conformando una familia junto a su hermano Francisco Alberto y sus sobrinos, hijos de Luis Montalto (f), Eugenia, Camila, Manuela y Genoveva.
Desde muy joven trabajó de carpintero con Binelli y Agostini, hasta su cierre, y más tarde en El Yunque. Le gustaba cantar y estar con sus amigos.
En 2005 debió soportar una intervención quirúrgica cerebral y comenzó un deterioro paulatino. Nunca se quejó y se fue mientras dormía.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
VALERIANO GARCIA
El pasado martes 18 de setiembre dejó de existir Valeriano García, un querido y respetado hombre que contaba con 86 años de edad.
Don Valeriano nació en esta ciudad el 14 de febrero de 1926; su infancia y juventud transcurrieron junto a sus padres y hermanos en Claraz.
Con el transcurrir del tiempo retornó a esta ciudad, dedicándose a trabajar en distintos campos de la zona como alambrador y puestero.
Había conformado su hogar junto a su esposa Martina Echeverría (f) y tuvieron una hija: Leonor.
Después de enviudar se unió a Matilde, quien fue su compañera hasta el final de sus días.
Residió muchos años en Villa Italia. Ganándose el respeto y el cariño de sus vecinos, quienes lo rodearon de afecto y cariño.
Su hija Leonor, su yerno Nino, su nieta Marcela y su compañera, dicen “siempre lo recordaremos y estará en nuestro corazón”, quienes junto a sobrinos y familiares están conmovidos por su partida.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
ABEL JUAN CUELLO
A los 72 años de edad, el pasado jueves 27 de setiembre se produjo el fallecimiento de Abel Juan Cuello, dejando tristeza y angustia entre sus familiares y amigos.
Abel era oriundo de esta ciudad, desde muy joven desempeñó su actividad laboral como albañil y se casó con Lidia Queyruga (f) y no  tuvieron hijos.
Era una persona muy familiera, compañero de sus hermanos y compinche de sus sobrinos.
Su familia agradece profundamente a Alba, quien lo cuidó hasta sus últimos momentos.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
SAMUEL ALFREDO DICK
El pasado sábado 29 de setiembre dejó de existir Samuel Alfredo Dick, quien contaba con 69 años de edad.
Nació en Balcarce y luego se radicó en esta ciudad, trabajando de alambrador con su hijo Marcelo y después se trasladó a San Manuel, inaugurando con ilusión su propio almacén.
Amaba a su esposa Irma Susana Alí; a sus hijos Juan Marcelo y Susana; a sus nietos Lucas Emiliano, Juan Manuel, Angel Samuel, Camila Belén, María José, Sofía, Lucrecia y Carolina; al igual que su nuera María Eugenia Girado y su amigo “El Vasco”, con profundo amor y sentimiento lo están extrañando.
Sus hobbies eran las domas, los caballos de carrera y jugar a las cartas.
 
 
JANE KNUDSEN de BANG
Cuando contaba con 94 años de edad, el pasado martes 2 del corriente se apagó la vida de Jane Knudsen de Bang, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
Jane nació en esta ciudad el 5 de octubre de 1918 y estaba casada con Harry Bang; tuvieron un hijo: Daniel y dos nietos: Adrián y Claudia.
Siempre se destacó por ser una laboriosa ama de casa, de carácter muy alegre, dedicada a la confección de tejidos, donando mucho en el transcurso de los años a instituciones públicas.
Era miembro de la colectividad danesa, participaba en forma activa de sus diversas actividades. Sus numerosas amistades pertenecían a esa colectividad. Partió dos días antes de cumplir sus 95 años.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
 
JOSE ANASTASIO VENTOS
“Muchos años que anduvimos juntos con el alma unida y ahora que te fuiste, pues tenías que hacerlo porque así es la vida ¡Pucha que te extraño!
Y claro, mi viejo, mi hermano, mi amigo, si peleábamos juntos tantas circunstancias, enfrentando juntos al toro más bravo.
Ese que en la vida se cruza al camino y hay que hacerle frente hasta derrotarlo. A veces reímos y también lloramos. Compartimos el mate, un vino, un asado y con la guitarra nos emocionábamos, cantando milongas, estilos y sifras y alabamos junto al Cristo que amamos.
Y nos aplaudimos el uno al otro con el gozo interno de ser tan humanos al equivocarnos; errar es humano, vos me perdonaste y te he perdonado.
Hoy para encontrarte como si soñara te busco en el mapa, entre los potreros, en los macachines que están floreciendo, en el potro bravo que relincha al viento, pues siente el llamado del criollo cencerro, en esa torcaza, en aquel jilguero, o en “nuestro” Haras General Lavalle.
En el viejo puesto, ahí te sigo viendo en tantos recuerdos que quedan conmigo. Hermano del alma, mi viejo, mi amigo, te digo hasta pronto, cuando sea mi tiempo, hasta el mismo Cielo volaré contigo
Pastor Argentino Ventos.
 
 
MARTA NOEMI PORTA de TOLOSA
El pasado viernes 28 de setiembre subió a los Cielos la queridísima Marta Noemí Porta de Tolosa, que contaba con 63 años de edad.
Marta era hija de Amalia Dora Rizzo y Hipólito José Porta, compartiendo varios años con sus hermanos Pocho, Hugo y Víctor Porta.
Dedicó toda su vida a la profesión de enfermera, trabajando por muchos años en el Policlínico Ferroviario, como así también en clínicas y domicilios; siempre destacada por su solidaridad y carisma.
Era una mujer muy dulce y divertida, luchadora de la vida y una perfecta madre. Se caracterizaba por su sensibilidad y el nunca bajar los brazos; muy querida por sus vecinos.
Como buena ama de casa, le gustaba mucho la cocina y el cuidado de sus plantas; era coqueta, le gustaba estar siempre arreglada, amaba comprarse aros, zapatos, etcétera.
Estaba casada con Pablo César Tolosa, quien fue su compañero durante doce años.
Su vida fue iluminada con la llegada de sus hijas: Verónica, Paula, Beatriz y Soledad, quienes la adoraban.
Completó su felicidad con la llegada de sus ansiados nietos: Mauricio, Ezequiel, Matías, Jonathan, Manuel, Maximiliano y la pequeña Maylen, quienes la llenaron de amor.
Contó siempre con la compañía de su mejor amiga Julia Webra y de sus primos hermanos a quienes adoraba: Ester, Héctor, Mary, Chicha, Oscar y Toti.
Sus seres queridos agradecen la compañía brindada por familiares, amigos y vecinos, los cuales estuvieron en todo momento incondicionalmente. También a la grata atención de la Clínica Chacabuco, a los médicos, enfermeras y al personal que la asistieron y cuidaron.
 
Dedicatoria:
“Amor mío, madre del alma, mi mejor amiga y compañera. No me alcanzan las palabras para describirte. Sos y serás lo mejor que me pasó en la vida.
Sos gigante, una persona con un corazón de oro, buenísima,  linda, divertida, sos única y sos mía.
Quiero agradecerte junto con papá todo lo que nos diste, por tus consejos, tus elogios, tu amor incondicional. Por apoyarnos todos estos años.
Gracias por tantas sonrisas, por tu tiempo dedicado, por todos los momentos compartidos, nos hiciste muy feliz, estoy orgullosa de ser tu hija, aprendí mucho de vos.
Te amamos eternamente y te llevaremos siempre en el corazón, a la distancia pero juntos, siempre juntos. Descansa en paz mi reina, descansa en paz”.
Tus hijas y Papá.
“Sin tu amor ya no sonríen las mañanas, sin tu amor no sé por donde sale el sol y las noches se hacen mucho más lejanas… sin tu amor”.
 
 
ANA MARIA BUSATO de VELAZQUEZ
En Estados Unidos, el pasado lunes 24 de setiembre falleció Ana María Busato de 
Velázquez, una querida y apreciada mujer que contaba con 52 años de edad.
Ana nació en Tandil, pero su infancia y adolescencia transcurrieron en Buenos Aires, trasladándose posteriormente con sus padres María Rosa Mastropierro y Luis Busato a Miami, donde formó su hogar con Larry Velázquez y su hija Nicole.
Estudió y trabajó en ese país que quiso mucho, disfrutando sus vivencias y compartiendo la idiosincrasia de su gente, pero siempre estuvo cerca de su querida Argentina y por ende su Tandil.
Sus tíos Blanca (f), Rodolfo (f), Susana, Enrique y Marta Mastropierro y Miguel Angel Sánchez, participan de sus exequias que se realizaron en el cementerio de Coral Springs (Miami), en una emotiva ceremonia, acompañada por su familia, consecuentes amigos y compañeros de su vida social y de trabajo.
“Rogamos porque Ana María descanse en paz y que la Virgen la cobije en su manto”.
 
 

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