Necrológicas

GERMAN JUSTO DIAZ
“Tío Negro: nos dejaste de improviso esa mañana del jueves 2 del corriente, sumiéndonos en un profundo dolor, tal vez nos quede el consuelo de saber que hasta el final estuviste en tu casa, con tus cosas… y que un ángel bajó para llevarte suavemente, a reencontrarte con los que se fueron antes, porque así es nuestra familia, siempre juntos a pesar de todo.
Naciste en Uruguay y de  muy chico se instalaron en Tandil, disfrutaste de una infancia y juventud de sierras, de arroyo, rodeado de hermanos y amigos, la casa siempre llena de gente y de risas, pudiste superar los golpes del destino con entereza, saliendo siempre fortalecido y más sabio.
Si los artistas se van de gira, yo estoy segura que vos te fuiste en bicicleta al trabajo como lo hiciste durante tantos años, a “tu” Metalúrgica y que al volver nos vas a traer un juego nuevo de payanas de aluminio… Fuiste y serás siempre y un pilar fundamental para nosotros: tus hermanos, tus sobrinos y sobrinos nietos, más que tío fuiste padre, amigo, abuelo. Cultivaste ese aspecto serio y callado que imponía respeto, pero no podías resistirte a tus sobrinos y siempre terminabas dándonos los gustos, nos mimaste y al mismo tiempo inculcaste con tu ejemplo tantas cosas, como el hábito de la lectura y el afán de aprender, la honradez, la rectitud, el esfuerzo, el valor de la palabra.
Me toca a mi el privilegio de poder escribir sobre vos y son tantas las cosas que vienen a mi mente, tantos recuerdos lindos, tanto tiempo compartido, pero un nudo aprisiona mi garganta, sé que no va a ser fácil, para ninguno, superar tu ausencia, pero vos sabrás darnos fuerza y contenernos, sobre todo para tus hermanos y entre todos nos apoyaremos y uniremos más.
Me niego a pensar que te fuiste, porque estás acá, en el recuerdo y en el corazón de tus hermanos: Nélida, Helena, Esther, Albano e Irene Díaz; tu hermana política Norma González; tus sobrinos: Claudia Díaz, Mauricio Giaconi, Guillermo Giaconi, Roxana Marigomez, Andrea Marigomez, Angel Díaz y Germán Díaz; tus sobrinos de la vida: Miriam Stupino, Nicolás Machelo, Natalia Pérez, Fernando Gilabert, Romina de Lucía; tus casi nietos: Franco Gilabert, Virginia Giaconi,  Lucas Galmán, Nicolás Giaconi, Sol Ana Galmán y Tomás Machelo”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.

MARIA ISABEL MALDONADO  de ALONSO
“Mi madre… a los 17 años conoció a papá, ambos vivían en el campo; él le escribió cartas de amor y ella se enamoró. Se casaron en 1931, con el tiempo nacieron mis hermanos: la Negra, Coco, Horacio, el Negro, Jorge y yo.
Papá trabajaba en el haras “General Lavalle”, nuestros días pasaban entre caballos, la americana, cuando salíamos a pasear, mamá nos preparaba a todos, muy arregladitos y ella, impecable su vestido, sus uñas pintadas, su cabello brillando, olía a rosas; papá su sombrero negro y pañuelo al cuello. Cuantos recuerdos de aquellos años, donde el respeto y la buena voluntad para todo era lo que mamá y papá nos mostraban en su andar.
Mamá, dedicaste tu juventud a cuidarnos, tu amor alcanzaba para nosotros; luego para tus nietos, para el vecino, para el que lo necesitara. Fuiste una señora correcta. Así fue tu vida… ahora estarás hablando con papá, contándole qué fue de su familia.
Agradezco a Dios el haberme dado la dicha de cuidarte y protegerte en tus años de vejez. Te extrañaré, toda la familia te extrañará. Tu casa era nuestro punto de encuentro. Estarás en nuestro corazón siempre ¡Te queremos mucho, mucho!”. Teresa.  
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
MARIA EUGENIA DEL CASTILLO de ASTORECA
En la Capital Federal, el pasado miércoles 25 de julio, falleció María Eugenia Del Castillo de Astoreca, una querida y apreciada mujer, que contaba con 53 años de edad.
“Coty” había nacido en Capital Federal el 6 de octubre de 1958, era hermosa, con una cabellera enrulada, una sonrisa contagiosa y una gran voz, heredada de su madre Tita y su padre Miguel “Lulo”: Cursó desde el Jardín de Infantes hasta el secundario en el Colegio de la Sagrada Familia.
Su niñez, adolescencia y juventud transcurrieron en esta ciudad, siendo una querida mujer entre la gente del Club Los Cincuenta, donde jugó y se destacó en el hockey.
Se recibió de profesora de Ciencias Naturales y de Maestra Normal Superior. Fue maestra de vocación, dando clases en la Técnica N°1, Normal, Comercio y Colegio de la Sierra, además llegó a ser directora del Colegio Los Manantiales.
Se destacó  por ser una mujer trabajadora, alegre, excelente persona, luchando incansablemente por el bienestar de sus hijos Santiago y Simón Arnatour.
Hacía un tiempo que enfermó, siendo tratada en establecimientos asistenciales de la Capital Federal, pero nunca pudo recuperarse.
Sus amigas Marcela y Alejandra expresan: “te recordaremos siempre por los innumerables momentos vividos y te llevaremos eternamente en nuestro corazón”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
CARLOS SIMEON OJEDA
 
El pasado domingo 12 del corriente, falleció Carlos Simeón Ojeda, un querido y respetado hombre que contaba con 74 años de edad.
Carlos nació el 16 de marzo de 1938 en Juan N. Fernández, pero vivió casi toda su vida en esta ciudad. Dedicó su existencia al transporte o como a él le gustaba llamarse: camionero.
Se casó en 1964 con Marcela R. Collová, con quien tuvo a sus hijos: Carlos, Marcelo, Karina, Paola, César y Diego, de quienes tuvo la dicha de disfrutar de 10 nietos.
“Querido Papi: te fuiste sin avisar, sin darnos tiempo para abrazarte y besarte una vez más, nos quedó un vacío difícil de llenar.
Eras tan simple, siempre contento, de buen humor y una tranquilidad que te caracterizaba.
Siempre dispuesto a hacer un asadito para disfrutar en familia o con amigos, por cierto eras muy amiguero, cosa que nosotros heredamos de vos. También nos inspiraste el interés por la lectura y el conocimiento.
Una vez más te fuiste de viaje en tu Leyland, pero esta vez no vas a volver, sufrimos nosotros tu ausencia, ese dolor tan grande que queda y cuesta entender.
Sabemos que te fuiste en paz con Dios y eso nos alivia. Estamos orgullosos de todo lo que nos enseñaste. Te amamos mucho, te vamos a extrañar y siempre vas a estar en nuestro corazón. Toda tu familia”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.

CELIA LUZ FERNANDEZ DE PERALTA
Dolor y tristeza ha provocado la noticia de la desaparición física de Celia Luz Fernández de Peralta.
“Celi”, como le decían quienes la conocieron, pasó su vida en el barrio de Villa Italia y dedicó su vida a su familia y amigos.
Desde muy chica, siendo la menor de cinco hermanas, siempre colaboró con su hogar siendo un ejemplo para todos.
Si bien era la más chica, fue la primera de las hermanas en casarse, ya que cuando tenía años conoció a Miguel Peralta, con quien formó un hogar modelo compuesto además por tres hijos más, María Inés; María Julia y Juan María.
La vida le permitió disfrutar de lo que más le gustaba: poder llevar siempre adelante su hogar pero además hacer trabajo de costura. Si bien no fue modista profesional, supo ganarse el respeto y la admiración de muchas personas. Tal fue así que tuvo la dicha de poder hacerle los dos vestidos de novias a sus hijas y posteriormente a su nuera.
Así fue creciendo junto a sus seres queridos, luego llegaron sus nietos para darle aun más alegría. Pero la vida llega a su fin siempre, como decía ella, por eso hoy que ya no está sus seres queridos recuerdan con mucho amor a “Celi”, quien sin duda fue una persona formadora de destinos.
 
HUGO OMAR PUERTA
 
Pesar y tristeza ha provocado la noticia del fallecimiento de Hugo Omar Puerta, un querido y respetado hombre que contaba con 77 años de edad.
Hugo nació el 15 de febrero de 1935 en Lincoln, donde vivió con sus padres y hermanos hasta que se trasladó a la Plata, donde trabajó como empleado bancario, para luego radicarse en esta ciudad, donde desempeñó su actividad laboral en el rubro de mueblería, donde tuvo “Muebles Avenida”, ubicada en la tradicional esquina de avenidas España y Santamarina, para después trasladarse con Hugo Muebles, en un local sito en avenida Avellaneda casi Lamadrid.
En su juventud conoció a su esposa Moni, conformando una familia junto a su hija Carolina. Su pasión eran los asados de los domingos, reunirse a cenar, salir a tomar un café y todas esas cosas sencillas que brinda la vida.
“Fue un excelente esposo, padre y amigo, dueño de un corazón generoso, altruista, siempre intentando ayudar a quien acudiera a él, dispuesto a compartir su sabiduría y su buen humor.
Su humana calidez lo distinguía como una gran persona. De ahí que su muerte causa un vacío irreparable, causando profundo dolor en aquellos que lo hemos amado y seguiremos haciéndolo”.
Moni y Carolina.
 
JACINTA SAN MIGUEL de GERVASONI
 
A los 77 años de edad, el pasado martes 7 del corriente, se apagó la vida de Jacinta San Miguel de Gervasoni, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
“Yoly” nació el 7 de diciembre de 1934 en Fulton; muy joven viajó a Buenos Aires donde trabajó un tiempo y nació su hijo Carlos Alberto. Más tarde se radicó en esta ciudad, viviendo con su familia en calle Alem
58. Trabajó en una metalúrgica y en casas de familia, con la familia Guffanti, luego en un almacén y más tarde en Johnny.
A los 55 años contrajo matrimonio con Carlos Alberto Gervasoni; era muy exigente con la limpieza y el orden. En 1977 asumió funciones en la comisión de la Biblioteca Monseñor Actis, de la Capilla de los Dolores.
Su hijo, su esposo y la hija de éste, Rosana y su hermanastro la cuidaron hasta el último momento, ayudándola a sobrellevar su diabetes.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.

MAGDALENA SANDALIA CALVENTO de FULCO
 
El pasado viernes 3 del corriente, a los 81 años de edad, se apagó la vida de Magdalena Sandalia Calvento de Fulco. Sus seres queridos escribieron en su memoria:
“!Mami! Causaste mil tristezas y un hueco que dejó tu adiós, porque con tu partida te llevaste la alegría.
Vamos a necesitar tus consejos, tus rezongos y tus abrazos, es por eso que desde el Cielo nos vas a cuidar y proteger en cada paso que damos, porque ahora ya eres un angelito.
Te marchaste y nos dejaste con un profundo dolor, pero sabemos que cerraste tus ojitos para descansar en paz.
Gracias por tu amor incondicional por tantas cosas vividas que nunca vamos a olvidar.
Siempre te vamos a recordar como la gran abuela que fuste… ¡Te queremos mucho! Tus nietos.
 
ROSA CATALINA HOFFMANN
 
El pasado martes 31 de julio, falleció Rosa Catalina Hoffmann, una querida y apreciada mujer que contaba con 97 años de edad.
“Rosita” nació el 20 de julio de 1915; era hija de Juan Matías Hoffmann y María Bergitte Christensen; estudió en la Escuela Danesa y en 1944 contrajo matrimonio con Jorge Gastañaga, un hombre de origen vasco, quienes vivieron 38 años de plena felicidad. No tuvieron hijos, pero sí muchos sobrinos a los que adoraba.
Fue una mujer que trabajó toda su vida. Por décadas  en la Farmacia Rabal, luego fabricando y vendiendo chocolates en Bariloche, tejiendo con el grupo de Damas Danesa para los chicos necesitados y como integrante de la Congregación Protestante local, a la que llegó a ser presidenta. También fue instructora de un ballet folclórico juvenil danés y promotora del handball, además fue una gran viajera.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 
BENITO ERNESTO SOTTO
De manera inesperada dejó de existir Benito Ernesto Sotto. Sus seres queridos escribieron en su recuerdo:
“Solamente se produjo su desaparición física, porque él está y seguirá estando siempre entre nosotros y su ejemplo de vida nos guiará por siempre.
Benito pasó su infancia en la zona rural, en inmediaciones de María Ignacia (Vela), pero al comenzar el secundario sus padres se trasladaron a esta ciudad para que pudiera asistir a una escuela,  en especial a la Escuela Técnica ya que ese era su anhelo. Se preparó para eso muy bien y rindió el examen de ingreso con un 9. Fue mucha la alegría que tuvo él y su familia durante ese día ya que acababa de cumplir un sueño.
En la esa institución educativa cursó sus estudios hasta quinto año, cuando por la muerte de su padre se tuvo que hacer cargo de su madre y salir a trabajar. A pesar de eso siguió estudiando de noche y dos años más tarde tuvo su merecido diploma.
Ya con su vida dedicada al trabajo, conoció a María Luisa, quien fue el amor de su vida y con quien tuvo dos hijos: Ernesto y Luis. Los cuatros formaron una familia que era su orgullo y la que le permitió sentirse realizado como hombre.
Lamentablemente, por esas cosas de la vida, cuando se disponía a disfrutar de sus nietos, la vida le jugó una mala pasada y hace dos años los médicos le diagnosticaron cáncer de próstata. Su valentía lo llevó a decir claramente que tenía cáncer y que si el Señor le daba fuerzas lo iba a vencer.
Hoy ya no está con nosotros y seguramente en donde está, sigue con su obra de bien y haciendo que cada uno de sus seres queridos sigamos por la misma senda que sus padres iniciaron en este territorio ¡Que en paz descanses, papá!”.

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