Necrológicas

ANGEL OVIDIO BERTOLI
Con muestras de pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Angel Ovidio Bértoli, un querido y conocido profesional, que contaba con 85 años de edad.
Don Angel nació  el 1 de mayo de 1928 en Juan N. Fernández, trasladándose con su familia de niño a esta ciudad, donde desarrolló desde muy joven su oficio de protesista dental.
A los 21 años, luego de formarse con el odontólogo Federik Leeson, se independizó asociándose por más de 25 años con Manuel López, creando uno de los primeros laboratorios de prótesis dental de la ciudad, llamado Splendid.
Era el final de las prótesis de caucho y el nacimiento de las ya hoy muy conocidas, prótesis de acrílico, la práctica con el acrílico, le permitió también incursionar, para solucionar problemas de estética de la época, en la fabricación artesanal de ojos de acrílico caracterizados, para pacientes que perdían los mismos por enfermedad o accidente.
Años más tarde, pionero como lo fue siempre en lo de él, agregó para la ciudad,  la fundición en cromo-cobalto para las prótesis dentales, un gran adelanto, que solo se realizaba en los laboratorios especializados de la Capital, transcurría el año 1967.
Su pasión por la actividad le permitió, no sólo tener un laboratorio con gran cantidad de empleados, sino que supo enseñarles con fervor, todos sus conocimientos y secretos a muchas  generaciones que lo acompañaron en el trascurso de su incansable labor.
Incursionó en sus ratos libres en la crianza de aves de raza como Rode Island Red, cosechando con este hobby, junto a su amigo, Manuel López, innumerables premios en distintos concursos en la Provincia.
Sus objetivos no eran obstáculos, siempre afrontaba con fuerza, entusiasmo, constancia y dedicación  lo que se le presentaba, trasmitiendo que era el pilar para llegar a la meta.
Un hombre maravilloso donde su conducta y coraje era contagiosa, porque supo transmitir a sus hijos,  la honestidad, el cumplimiento, la energía y fortaleza, para desempeñar todos los desafíos que se presentan a lo largo de la vida. Sin la excepción del   respeto y amor por lo  que se hace. Una herencia por demás invalorable.
Apasionado de la vida, la naturaleza, fiel a sus amigos y amante de su familia.
Siempre reflexionando sobre los valores y dándole prioridad a los sentimientos de las personas.
Todos los que tuvimos la suerte de conocerlo y compartir sus días, descubrimos de su boca una enseñanza, impartiendo respeto por la calidad de ser humano  y la prioridad que le brindaba a los afectos del corazón.
Su sentido del humor lo acompaño durante toda la vida y hasta sus últimos días, siendo otra afirmación de la dignidad con la que contaba su persona.
La expresión de su rostro en su despedida, no fue de temor, ni de inseguridad, fue de absoluta tranquilidad y paz, porque durante el paso de su  vida, se cumplió  la Ley de Dios, acompañado hasta el final  por su  esposa y fiel compañera, cerca de sus cuatro hijos y de la proyección de su vida, sus doce nietos y siete bisnietos, que recordarán por siempre el amor incondicional hacia ellos.
Donde estés… en cualquier lugar del universo, en cualquier constelación u estrella, nunca estarás solo, siempre estaremos pensando en ti, porque somos, como siempre vos decías y era tu orgullo, tu gran familia.

LUIS SALVADOR LOBRUNDO
 El pasado sábado 24 de octubre dejó de existir Luis Salvador Lobrundo, un querido y conocido hombre que contaba con 90 años de edad.
Don Luis había nacido en Las Flores el 18 de diciembre de 1918; desde muy joven se vino con su familia a radicarse en esta ciudad y su primer trabajo fue en la escribanía de don Manuel Codeu.
Después de cumplir con el servicio militar, ingresó al Club Ferrocarril Sud, donde cumplió diversas tareas, hasta llegar a desempeñarse en tareas administrativas.
Había contraído matrimonio con María Josefina Robles y tuvieron dos hijas: María Virginia y Marta Noemí, las cuales le dieron cinco nietos: Silvina, María Laura, Mauricio, Marcela y Matías.
Tras un paso fugaz por Metalúrgica Tandil, pasó a desempeñarse en La Agrícola Ganadera, donde rápidamente se granjeó el respeto y el cariño de todos sus compañeros, debido a su don de gente y su manera de manejarse en la vida; la lealtad y la decencia eran dos cosas que él defendía con todas sus fuerzas.
Asimismo, diversas instituciones lo contaban entre sus componentes: el club Ferrocarril Sud; el gremio de la Unión Ferroviaria; la Peña El Cielito, donde no solamente estuvo en la comisión directiva sino que su familia participó activamente; en la Federación de Entidades de Bien Público y en la Asociación de Marcapasos.
Pero donde él se sentía muy orgulloso era en la Biblioteca Rivadavia, institución que lo tuvo por cerca de tres décadas, ocupando diversos cargos. En los años ´90 siendo secretario, tuvo a su cargo la adecuación de los estatutos sociales y llevó personalmente las presentaciones ante Personería Jurídica y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares. Esa tarea lo llevó a que muchas instituciones lo consultaran y él desinteresadamente asesoró, ganándose el cariño de sus directivos.
Las nuevas generaciones han recibido su legado que les ha permitido seguir su ejemplo de vida. ¡Don Luis descanse en paz!
Sus restos recibieron cremación en el Cementerio de Miramar.

PEDRO NAZARIO MONTELLO
 El pasado viernes 30 de octubre se produjo el fallecimiento de Pedro Nazario Montello, una querida y respetada persona que contaba con 76 años de edad.
Pedro nació el 24 de julio de 1933 en Salta; en 1950 ingresó al Ejército Argentino y por su profesión tuvo la oportunidad de conocer distintas ciudades: Tucumán, Capital Federal, Salta, San Nicolás, Neuquén y en 1973 se radicó en Tandil.
Tras retirarse de la Fuerza, desarrolló aquí distintas actividades laborales: fue chofer de la línea 500 de micros urbanos, Metalúrgica Esmeta, Distribuidora de diarios y revistas y Museo Histórico del Fuerte, donde por su por su humildad y solidaridad, supo ganarse el reconocimiento y afecto de sus compañeros de trabajo y de sus amigos.
En su juventud contrajo matrimonio con Polonia Dominga Vera y de esa unión nacieron sus cuatro hijos: María, Viviana, Daniel y Marcelo.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.

Dedicatoria

?Querido abuelo: gracias por dejarnos tantos recuerdos hermosos de los lindos momentos que vivimos juntos. Te queremos mucho y te llevaremos siempre en nuestro corazón?.
(Tus nietos: Nicolás, María Lourdes, Sebastián, Andrés y Felipe).

MARIA LUISA MAZZA de PANIZZA
 Cuando contaba con 97 años de edad, el pasado miércoles 28 de octubre se apagó la vida de María Luisa Mazza de Panizza, causando dolor y pesar entre sus familiares y amistades.
María Luisa había nacido en Lobos; en 1934 se casó con Cayetano Pedro Panizza y vivieron en San Miguel del Monte, trabajaba en el campo, ordeñaba vacas, cosía para una tienda y hacía dulces y pan.
Debido a la enfermedad de su esposo, se vinieron a Tandil en busca de un clima más benigno. Siguió cosiendo, confeccionando bombachas de campo, que vendía en una importante tienda local.
Fue buena madre de sus cuatro hijos: Pedro, Ramona, Luis y Sana María.
Su esposo falleció en 1969, y ella estuvo el tiempo restante, ayudando a sus ocho nietos, y en los últimos 13 años estuvo al cuidado de su hija Ana María; además tenía 21 bisnietos.
Contaba con una profunda fue en Cristo y todo los días leía la Biblia.
Sus restos, previo velatorio, recibieron sepultura en el Cementerio Municipal.

JOSE AUDILIO DURET
 Tras soportar los procesos de una prolongada dolencia, el pasado jueves 29 de octubre dejó de existir José Audilio Duret, un querido y respetado hombre que contaba con 80 años de edad.
?Pepe? Duret había nacido en esta ciudad el 4 de abril de 1929; toda su existencia laboral la dedicó al oficio de herrero de caballos, actividad que desarrolló por cuenta propia hasta alcanzar su merecida jubilación. Su hobby era jugar a las bochas con sus amigos.
Su partida es lamentada profundamente por su hermano Oscar, su cuñada Magdalena Villanueva y sus sobrinos, quienes elevan una oración por el eterno descanso de su alma.
Asimismo, sus seres queridos agradecen por este medio a los profesionales del Hospital Municipal Ramón Santamarina, especialmente a los doctores Equiza, Rojas y Menéndez, además de enfermeras y mucamas, por la atención brindada durante su internación.
Sus exequias, previo velatorio, se efectuaron en el Cementerio Municipal.

DORA ELENA MONSERRATE de YUNG
 Con muestra de profundo pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Dora Elena Monserrrate de Yung, una apreciada mujer que contaba con 80 años de edad.
Dorita había nacido en esta ciudad el 2 de octubre de 1929 y vivió en el campo Las Praderas, junto a sus padres Constantino Monserrate y Eugenia Occhi, criándose junto a sus ocho hermanos.
En su juventud se casó con Pedro Yung, con quien tuvo una hijita que falleció a los 20 meses.
En su chacra cerca de El Paraíso, trabajó infatigablemente a la par de los hombres en las tareas rurales; luego se trasladó a la ciudad, viviendo en su casa de calle Alem al 1.200, donde supo ganarse el cariño y respeto de sus vecinos; al enviudar se aferró aún más a sus hermanos, para paliar la soledad.
Era una persona muy trabajadora, que le gustaban las flores y confeccionar tejidos para su familia; los últimos años los pasó acompañada por sus hermanos José, Roberto y sus queridos sobrinos nietos: Gerardo, Juan, Eugenia, Laurita y Mili que siempre la recordarán por su bondad.
Dorita fue un digno ejemplo de la mujer del ámbito rural: fuerte, eficiente en todos sus roles, desde los ajustados a su feminidad, hasta los complejos y exigentes trabajos que marca la actividad agrícola ganadera. Tejía, cosechaba, hacía parvas y hasta tenía tiempo para cultivar su huerta.
Siempre sonriente y servicial, sus vecinos del campo y los amigos de la ciudad nunca la olvidarán. Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.

JUANA GERVASI de VENA
 A los 95 años de edad, el pasado sábado 31 de octubre se apagó la vida de Juana Gervasi de Vena, causando dolor y angustia entre sus familiares y amistades.
Juanita había nacido el 23 de octubre de 1914 en Cozenza (Italia); emigró a la Argentina en el año ´40, en plena guerra mundial, haciendo la travesía en barco junto a su hijos Mario, Francisco, Amelia, José y Leonora.
Su esposo, que pertenecía al ejército de su país permaneció en Italia, llegando aquí cinco años más tarde y así pudo reencontrarse con su esposa e hijos, viviendo nuevamente en familia.
Con el transcurrir del tiempo, fueron sumándose a la familia, sus hijos políticos, nietos, nietos políticos, bisnietos y tataranietos, quienes la recuerdan con mucho cariño.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.
 

VICTOR PASCUAL RIVERO
 Con hondo pesar y tristeza fue recibida la noticia del fallecimiento de Víctor Pascual Rivero, un querido vecinos que contaba con 73 años de edad.
Don Pascual había nacido el 4 de julio de 1936, en Federal, provincia de Entre Ríos; llegó a esta ciudad cuando tenía 21 años, dedicando su actividad laboral en las tareas rurales.
En 1960 conoció a  su esposa Nélida Abdala, de cuya unión nacieron sus hijos Miguel Angel y Víctor Osvaldo, a quienes les infundió su visión positiva de la vida.
También trabajó  en Metalúrgica Tandil, Metán y Ronicevi, fue carpintero de obra y oficial albañil. Su hobby era la huerta y sus flores que cuidaba con amor y le daba permanentemente a sus vecinos.
Hoy sus nietas Lucrecia y Diego, junto a sus seres queridos lloran su partida y elevan una plegaria por el eterno descanso de su alma.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.

ELVIRA CORREDOIRA de FALABELLA
 El pasado domingo 1 del corriente se apagó la vida de Elvira Corredoira de Falabella, una querida mujer que contaba con 86 años de edad.
Elvira había nacido en esta ciudad el 6 de septiembre de 1923; en su juventud se casó con Daniel Falabella, con quien tuvo a su hija Susana, quien le dio dos nietas: Cristina y Celeste, de la primera nació su adorado bisnieto Santiago.
Fue una persona que dedicó su existencia para darle amor a toda su familia, siendo querida y respetada por quienes la conocieron. Solidaria y positiva luchó hasta que su corazón dejó de latir.
El amor eterno de su esposo Daniel Falabella, su hija Susana, sus nietas Cristina y Celeste Ferrer, su hijos político Alberto Ferrer, su nieto político Gastón Di Sipio y su bisnieto Santiago Di Sipio.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.

Dedicatorias

Santa mamita: gracias por haber sido la mejor madre del mundo. Nunca me fallaste, tan dulce, humilde y generosa ¡Cuanto dolor siento viejita!
Sólo me consuela saber que los días que pasamos juntas, te sentiste amada por todos nosotros y que disfrutaste de tu bisnieto, que tanta veces te hizo reír y agradezco al cielo por concederme el milagro de haberte podido cuidar con todo el amor que te merecías. Tu recuerdo alumbrará mi vida ¡Te amaré por siempre!
          Susana

Abuela: daríamos lo que fuera por tenerte aquí con nosotros… lo imposible por retener tu presencia física para que nos sigas mimando y brindando tanta dulzura.
La tristeza que hoy sentimos es irremediable. Nada ni nadie podrá reemplazar tanta nobleza y bondad como la tuya… hoy sentimos un profundo dolor, pero los recuerdos que envuelve nuestra memoria son maravillosos.
No creemos que en este mundo exista otra persona como la que fuiste, otra alma tan pura y desinteresada, tan llena de ganas de dar sin nada a cambio.
Te amaremos por siempre Abuela y cuando llegue nuestro reencuentro, vamos a llenarte de besos, como cada día, pero eternamente…
       Tus nietas: Cristina y Celeste.

 

ALEJANDRO POPOVICH
El pasado domingo 1 del corriente, a escasos 3 días de haber cumplido sus 86 años y luego de una larga dolencia, falleció el querido y respetado Alejandro Popovich.
?Chicho? para su familia; había nacido el 27 de octubre de 1923 en esta cuidad; era hijo de inmigrantes yugoslavos e italianos, siendo sus padres Rosa Enriqueta Poleti y Spaso Popovich; e integraba una familia de ocho hermanos: Lucas (f), Anastasio (f), Emilio (f), Marcos (f), Elena (f), María (f) y Elisa.
Desde muy joven y a lo largo de su vida se dedicó a trabajos de campo, junto con su esposa Blanca Sandoval, con quien recientemente habían cumplido 60 años de matrimonio y formaron una gran familia con sus hijos: Olga, Elsa, Mercedes y Jorge, sus hijos políticos: Eduardo (Chiquito), Alberto (Beto), Omar y Graciela; quienes  se encargaron de agrandar la familia, dándole 14 nietos: Chistian, Andrea, Sandra, Gabriela, Alejandra, Lucas, Candela, Martín, Alejandro, Federico, Jorge, Damián, Lara y Martina; sus nietos políticos: Liliana, Ricardo, Silvio, Marcos, Santiago, Sebastián, Verónica, Constanza, Yesica y Luciana; y 14 bisnietos: Victoria, Joaquín, Evaristo, Dulce, Valentín, Máximo, Ludmila, Laurencio, Lisa, Lautaro, Augusto, Ángela, Agustina y Julieta.
Luego de haberse jubilado como tambero de la empresa Magnasco S.A. ya viviendo en la ciudad, continuó con sus trabajos de campo, haciendo quinta, criando gallinas y peleando a su pigmeo, como también trabajos no tan de campo, cortándole el pelo a  los perros del barrio.
Disfrutaba el día a día su familia, en encuentros, cumpleaños, reuniones, donde no faltaban los chistes, las risas y las diarias jugadas a la quiniela.
En las fiestas, para alegría de sus nietos y bisnietos era el infaltable Papá Noel.
A pesar de su enfermedad y el dolor, jamás perdió su sentido del humor, su sonrisa y la gran fortaleza que lo caracterizaban.
En sus últimos momentos su esposa, hijos, hijos políticos, nietos, nietos políticos y bisnietos, cuidaron y acompañaron de él con un inmenso cariño y de forma incondicional como él se lo merecía.
?Te fuiste y nos dejaste en una profunda tristeza, pero en cada uno de nosotros, dejaste un hermoso recuerdo, hoy lamentamos con gran dolor tu partida?pero te damos las gracias por tu inmenso cariño, te quiere tu gran familia?.

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