Necrológicas

CARLOS ALBERTO CALLERI


El pasado martes 9 de diciembre nos dejó inesperadamente Carlos Alberto Calleri, a los 75 años de edad.

Carlos nació el 2 de diciembre de 1939 y a los 14 años comenzó con su gran profesión: sastre, oficio que desarrolló orgullosamente hasta sus últimos días.

Era un artesano y un soñador; también fue amante de la pesca y el automodelismo, a los que dedicó muchos años junto a su hijo Guillermo, siendo un gran guía para muchos chicos y adolescentes.

“Papi: te recordaremos por tu gran humor, tus cuentos, tus chistes, tus historias vividas…

Sentimos que no te fuiste, que estás con nosotros. Estarás presente en todas las conversaciones, sin dudas.

Por siempre en nuestros corazones: tu esposa Pichi, tus hijos Guillermo y Silvia, Lorena y tu amado nieto Joaquín”.

Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.



JULIO NESTOR AGÜERA


“Papi: partiste dejando dolor y un vacío enorme te extrañamos mucho. Eras el anfitrión de la familia, sabemos que pusiste todas las fuerzas para seguir adelante, hiciste hasta el último esfuerzo.

¡Quien no conocía a “Catuta”? Siempre tenías tus manos tendidas para quien las necesitaba, y también viajes y salidas que siempre serán recordadas.

Tus hijos Marita, Noelia y Emanuel; tus hijos políticos Mauri y Juanito; tus queridos hermanos y familiares te extrañaremos”.

Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.



CARLOS ALBERTO RODRIGUEZ


“Querido hermano “Cachencha”: hace pocos días nos dejaste en tu querida ciudad de Miramar. 

Por estos momentos te habrás reencontrado con los papis y nuestro hermano “Cacho”. 

Vivirás por siempre en nuestros corazones, recordando tu hermosa sonrisa y tus divertidas anécdotas, no me despido te digo hasta pronto, te abrazo con mi corazón.

Tu hermana Carmen “Negrita” Rodríguez y familia”.

JORGE DIAZ


El pasado domingo 28 de diciembre falleció Jorge Díaz, una querida y respetada persona que contaba con 71 años de edad.

“Coco” Díaz nació el 10 de junio de 1943, se crió y vivió siempre en el mismo lugar: calle Moreno, entre Uriburu y Arana, desde donde partió con el Señor. Era hijo de Rufino Díaz y Juana Barragán, siendo el cuarto de siete hermanos.

En 1977 se casó con Graciela Elvira Defilippiz, de cuya unión nacieron dos hijos: Viviana Graciela y Jorge Eduardo.

Trabajó en La Tandilera, fue comerciante y transportista. Era amigo de sus amigos.

Actualmente gozada de su jubilación y se encontraba disfrutando de quien tanto amaba, su nieta Juliana Echeguía y esperando en unos meses a su segunda nieta: Juana.

Su familia respetó su decisión en cuanto a su partida y agradecen profundamente la atención y contención brindada desde el servicio de guardia del Hospital Ramón Santamarina.

Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.



JUANA ELIZABETH MONTES 


“El domingo 4 de enero te fuiste para siempre…

Trato de enlazar las palabras que con lágrimas salen de mi alma, palabras que en este momento no quisiera decir, palabras que acompañarán esta tristeza por una ausencia que no esperaba.

Hoy, la nostalgia me visita otra vez trayendo a la memoria recuerdos de esa gran mujer, una mujer maravillosa, llena de fuerza, llena de vitalidad, llena de vida.

Hoy, parece que las palabras también se despiden de mi, tengo tanto que decir pero su ausencia enmudece mi voz cautiva, mi pensamiento y sencillamente no puedo.

Tía, esto te quiero decir, y sé que me escucharás porque no te has ido y nunca te irás porque estás en cada latido, en cada lágrima, en cada suspiro. Ahora mismo estás, estás viva, pues tu esencia sigue, tu recuerdo, tu ejemplo, tu valor y tu esfuerzo han quedado plasmados en nuestra memoria y escritos con letras doradas en el corazón.

Tía amada, tus palabras vivirán en mi alma, las recordaré cada mañana, ahora mismo la tristeza me quita la calma, pero hago muy mío tu recuerdo, tus besos, tus abrazos son un tesoro interminable.

Tía, mujer admirable, no has muerto, y nunca lo harás porque no se muere cuando el corazón deja de latir, se muere cuando en los recuerdos se deja de existir y tu estarás presente, estás aquí, estás viva, para todos, para mí.

Te amo tía hermosa, y cuando llegue a tu lado enséñame a volar.

Te fuiste con tu viejo… lo extrañabas y si juntos comenzaron y vivieron, juntos terminarías… los vamos a extrañar muchos, sabemos que están bien juntos, agradecidos eternamente por toda la ayuda que nos brindaron, gracias a vos y al tío… mamá y papá se conocieron y hoy somos la familia que somos, me queda el recuerdo más lindo tuyo, y nuestro almuerzo juntas ¡Hasta siempre Juana!. Tu hermano Sergio, tu cuñada Susana y tus sobrinos Luis Miguel, Cristina, Antonito y Antonella (quien escribe)”.



NELIDA JULIA VILLAR de RAMOS



El pasado domingo 28 de diciembre dejó de existir Nélida Julia Villar de Ramos, a los 78 años de edad.

Julia nació en esta ciudad el 4 de septiembre de 1940; era hija de Dorila Migliorini y Nicasio Villar, ambos ya fallecidos y contaba con dos hermanos: Osvaldo (f) y Olga. 

El 31 de julio de 1965 contrajo matrimonio con Alfonso Ramos, formando una familia hermosa con tres hijos: Marina, Andrés y Guillermo, quienes con el tiempo fueron sumando a la familia a su yerno Luis, a sus nueras Mariana y Laura; más tarde alegraron su vida con la llegada de seis nietos: Kevin, Nicolás, Valentina, Julieta, Tadeo y Hernán.

Era una mujer que se ocupaba hasta el último detalle de la gente que la rodeaba: amigas, sobrinos, primos y cuñados. “¡Siempre te recordaremos con mucho amor y cariño!”.

Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Municipal.



MIGUEL ANGEL AGULLO


“Era el mejor padre de tres hijos, el abuelo más queridos de sus once nietos. Una persona trabajadora, cariñosa, divertida. En otras palabras, un ser increíble.

Nosotros, todos tus nietos e hijos te vamos a recordar por todo lo que nos enseñaste día a día.

Gracias por todo el amor que nos dejaste. Te amamos Viejito. Belén Sofía Enemark”.


MARIO ROBERTO MERE

A los 81 años, el pasado jueves 1 del corriente, a horas del comienzo del año, ha fallecido Mario Roberto Mere, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.

Mario nació en Tandil el 13 de febrero de 1933. Hombre de profunda

fe católica, dedicó su vida al rubro automotor, donde fue reconocido como recto y muy honesto. Fue siempre muy querido y respetado por las amistades que cultivó a lo largo de su vida.

Formó su familia en 1962, casándose con Enriqueta Giovenzana, siendo padre de dos hijas: María Claudia y Sandra Inés, que fueron su orgullo y fue un abuelo atento y amado por su nieto Iñaki.

“Agradecemos a los que acompañaron durante sus momentos felices y a los que estuvieron a nuestro lado en este momento doloroso.

Nos estarás acompañando en todo momento y seguirás enseñándonos todo lo que sabías, gracias por contagiarnos tu alegría y tus ganas…”.



Dedicatoria de su nieto:

“En su escala de valores él pone siempre primero sobre todo la importancia de un corazón entero bien parado o en la lona hay que ser buena persona, dice aquel que a mí me guía noche a noche y día a día.

A él la vida le dio todo y él le devolvió el doble, de movida ofrece el codo y un corazón puro y noble, lo juro por mi pellejo, para mi Dios es mi viejo (mi abuelo) para mi Dios es mi viejo”.

“Las pastillas del abuelo, Viejo”.

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