Necrológicas

Semblanza de vecinos fallecidos recientemente.

 

IRMA ANTONIA RIGOTTI
“El pasado 28 de diciembre partió de este mundo un ser lleno de luz, Irma, que tenía 99 años.
Una bendición para quienes tuvimos la fortuna de ser parte de su vida, porque Irma tenía un carácter especial, era amable, bondadosa, generosa, respetuosa y sobre todo, tenía una envidiable coquetería, que conservó casi hasta sus últimos días. Alegre, amaba hacer sus mandados y charlar con todos los vecinos de su querido barrio de la Estación. Hoy quisiera retratarla de la mejor manera posible:
Irma había nacido el 13 de junio de 1916, en el seno de una familia ferroviaria, su padre maquinista y su madre una excelente ama de casa, que junto a sus hermanos Héctor y Heriberto, componían esta hermosa familia que unida a la de sus primos (los Boga) eran una sola, siempre contaba anécdotas de tardes y salidas junto con sus primas, sus relatos, aquellos que la transportaban a aquellos años del Tandil pionero, de poca gente, donde todos se conocían.
Las anécdotas de su juventud, en las tertulias que tanto le gustaba en Juventud Unida, su oficio de modista y de maestra de aprendices de costura. Su fe y amor inquebrantable, muy creyente, celadora del apostolado de la oración de la parroquia Santa Ana, devotísima del Sagrado Corazón de Jesús, siempre con sus cuentas del Rosario, que hasta último momento, rezó.
Recuerdo, cuando niña, que venía todos los sábados a mi casa, compartiendo cada momento, lindo y malo, de nuestra familia Boga porque estabas siempre, eras la tía de corazón, la tía Irma, compañera y amiga de mi abuela y de mis tías y tíos. En todas las fiestas y celebraciones ahí presente y también en los momentos difíciles dando su mano solidaria.
Fue generosa y abnegada, cuidó de sus padres y sus hermanos, con mucho amor. No se casó, quedó sola, pero era muy independiente.
Sus últimos años, los pasó junto a nosotras, y nos alegró con su existencia, y con su grata compañía.
Le gustaba acostarse tarde, coser, tejer, cocinar una especial torta que va llevar su nombre; salir al centro a tomar su infaltable cafecito, y los viernes de peluquería, para lucir siempre coqueta..
Hasta que el destino la obligó a pasar sus dos últimos años en el Hogar San Joaquín, donde la cuidaron con mucho cariño. Estamos muy agradecidos con su dueño y personal, por sus atenciones.
Fue una persona muy fuerte, con una salud de fierro, que la mantuvo firme, hasta que su corazoncito iba apagándose lentamente, al ritmo de su edad..
Quienes la conocimos y amamos, la tendremos siempre en nuestros corazones. Aunque dejó un vacío muy grande, sabemos que está en el Paraíso, en ese lugar que Dios, sólo reserva a quienes tienen como Irmita un vida intachable.
Vesna, tu sobrina del corazón”.

JOSE LUIS ARGÜELLO
El 21 de diciembre, a los 55 años, falleció el vecino José Luis Argüello.
Su hija Betiana lo despide con muy sentidas palabras:
‘Cabe mio’, Papito querido: pasan los días y no puedo creer lo que pasó. No logro encontrar ni una sola respuesta. Teníamos mucha fe los dos. ¿Qué pasó?
No me hago a la idea de no tenerte. ¿Quién me cuida ahora? ¿Quién me cela? ¿Quién me hace problemas por la ropa ajustada o corta? ¿Quién me lleva el mate a la cama? ¿Quién se asombra por todos mis logros? ¿A quién le cuento mis problemas más profundos? Con quién peleo por la razón? ¿Quién me entrega de blanco? Y los nietos que me pediste tener todo el día en casa y malcriarlos?
Sos mi papá, el hombre de mi vida…
No tengo palabras para agradecer todo lo que diste por mí, “tu cachorra”.
Ahora entiendo lo que me amabas y lo que era disfrutar a los padres en vida. Tenías razón papá y aunque quisiera vivir más experiencias con vos, no me arrepiento de todo lo precioso que vivimos, mi papito hermoso.
Por más que ya no estés, aunque no vuelvas más, “el amor no se puede olvidar” y tanto lo que dejaste es lo que voy a repetir, e1 valor de la familia unida.
Mamita está bien porque vos estás bien, nos cuida como vos lo harías. Es muy fuerte por todos nosotros, Pablo y Mary te extrañan y recuerdan cosas tuyas todo el tiempo. Benja dice que quería saludarte antes de que te vayas con Jesús pero ya le dije que te va a volver a ver. La Chancha sigue terrible. Y yo voy a seguir firme y fuerte, como me pediste, no me voy a apartar del Señor, aunque estoy muy enojada y ahora sé porque me lo pediste.
Voy a seguir firme como siempre y ya te veré
Pa: esta es mi última carta. Te tengo que despedir papito, pero es un hasta pronto, estoy segura. Gracias ‘mi cabe’ por el papá que fuiste. Te amo mucho y con todo mi corazón! Betia.”

ROBERTO GARCIA
El pasado 9 de enero en Tandil falleció Roberto García, quien tenía 73 años.
Había nacido en Loma Negra, partido de Olavarría, el 18 de mayo de 1942.
En su adolescencia su familia de mudó a vivir a Tandil, en la Quinta La Florida.
En esta ciudad conoció al amor de su vida, Olga Pocorena, con quien se casó y tuvo a sus tres hijos: Fabián, Vivian y Verónica.
“Amado padre, esposo y abuelo, vivarás siempre en nuestros corazones. Hoy te extrañamos tu esposa Olga; tus hijos Fabián, Verónica y Vivian; tus hijos políticos Alejandro y Claudia; y tus amados nietos Valentín, Agustina, Facundo y Lucrecia.
Tu partida inesperada nos dejó un gran vacío. ¡Hasta la vista Roberto!

CARLOS EDUARDO MANGA
El 2 de enero pasado dejó de existir el tandilense Carlos Eduardo Manga, quien contaba con 51 años.
Nacido el 10 de octubre de 1964, era hijo de Isidora García y Blas Manga.
Desde muy chico se dedicó a las tareas rurales y cumplió tareas en un tambo ubicado en la Ruta 30, a poca distancia de La Porteña.
Por razones de salud, hace unos tres años se radicó en Tandil.
Hoy lamentan su partida su madre, de 80 años; su esposa Patricia Omisi Regio; sus hijos Ezequiel, Romina, Florencia y Yamila; sus cuatro nietos Mara, Ian, Braian y Santino (nacido a los pocos días de su partida); y sus hermanos Alfredo, Mabel, Juan (mellizo con Carlos), Norma y Gustavo.
“Te fuiste muy pronto, dejando un vacío y un dolor enorme en nuestros corazones. Pero la tristeza de haberte perdido no nos quita la alegría de haberte tenido. Te amamos. Por siempre presente. Descansa en paz”.

ESTHER ELENA PETRELLI
El 30 de diciembre pasado se produjo el deceso de Esther Elena Petrelli, una querida vecina que contaba con 82 años.
Había nacido en Tandil el 8 de noviembre de 1933 y se domiciliaba en Alsina 1278.
Era una mujer trabajadora, dedicada a los quehaceres del hogar.
“Siempre te llevaremos presente en nuestros corazones. Tus hermanos Santiago y José; tus sobrinos María Elena y Miguel Angel; tu cuñada Pocha; y tus sobrinos nietos María Gabriela y Miguel José.

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