Necrológicas

JORGE ALBERTO PAEZ
El 20 de enero, en las lamentables circunstancias oportunamente informadas, se produjo el deceso de Jorge Alberto Páez.
Había nacido en Tres Arroyos el 17 de mayo de 1950, hijo de Toribio Liebano Páez (f) y Lidia Azucena Prieto (f).
Por cuestiones de trabajo vino a vivir a Tandil, donde se casó con María del Pilar Coldeira, el 12 de marzo de 1977.
De dicha unión nacieron sus hijos Jorge Manuel, Mauricio Alberto y Santiago Ricardo Páez Coldeira. Luego recibió como hijas a sus nueras Laura Peluso y Victoria Guevara, quienes le dieron hermosos nietos – Nayaraq, Simón y Agustín- que fueron hasta el momento de su deceso su felicidad.
“Sabemos que nos vas a guiar donde estés, como lo hiciste en vida, y acá en Tandil te hiciste querer por familiares, amigos y clientes, que tanto nosotros como mamá lo vimos en tu última morada, cómo te acompañaron.
Eso fuiste: un muy buen padre y buen esposo, un grande. Y también un gran abuelo en lo poco que pudiste disfrutar de tus nietos.
Siempre vas a ser nuestro maestro y te vamos a recordar en todas nuestras reuniones y en nuestro día a día como el más grande.
Descansa en paz, esposo, papá y abuelo. Te quisimos y te vamos a querer por siempre!”.

CARLOS VICENTE GRONDONA
El 21 de enero falleció en Tandil Carlos Vicente Grondona, apodado “El Gallina”.
Había nacido en Gardey el 16 de marzo de 1959 y se radicó en Tandil a la temprana edad de seis años.
Lo recuerdan con mucho cariño su esposa Celia Vázquez; sus hijas Carla, Marcia y Micaela; sus hermanos y amigos.
“Algunas personas jamás nos dejan, nunca se van por completo, aunque ya no estén. Su esencia queda, su voz se escucha, los sentimos sonreír.
Algunas personas jamás nos dejan. Son eternas”.

ANTONIO MENCHON
El 12 de enero, a los 94 años, se produjo el deceso de Antonio Menchón, quien había nacido en Arbolea (España) el 6 de agosto de 1921.
En 1923 sus padres decidieron emigrar a Argentina, donde residió por el resto de su vida.
Antonio, el mayor de ocho hermanos, se crió en el campo, donde ayudaba a su padre con las tareas rurales.
Se casó con Ramona Fernández, en el año 1947, con quien formó una familia integrada por dos hijos, Mirta Ester Menchón y Oscar Menchón, ocho nietos y siete bisnietos.
Junto a sus hermanos Pedro y Mateo, construyó la estación de servicio Isaura en el año 1962. Estaba ubicada en la esquina de España y 14 de Julio.
En 1960, fundó el Club Midgista.
Además, fue secretario de la Cámara de Comercio de Tandil e integró las comisiones del Tandil Auto Club y del Club Excursionistas.
Trabajador incansable, luego de jubilarse probó suerte en otro rubro del comercio y abrió La Lácteo Argentina,. Desde 1996 hasta el 2011 fue repartidor de Papelera Menchón.
Siempre será recordado por su espíritu emprendedor y solidario, su voluntad de trabajo, su optimismo, su altruismo y generosidad.

ELISA ELVIRA ISLAS Vda. DE IRURZUN
El pasado 11 de enero, cuando contaba con 97 años, se produjo el deceso de una querida vecina tandilense: Elisa Elvira Islas viuda de Irurzun.
Había nacido en Azucena, el 7 de agosto de 1918, pero desde hace más de seis décadas que vivía en Tandil.
En su juventud contrajo enlace con Aníbal Irurzun (f), a quien acompañó en los esfuerzos que implicaba la crianza de los tres hijos que iluminaron el hogar: Zulma, Elvira y Aníbal (h).
Fue así que Elisa Elvira Islas supo tener pensionistas e incluso -en alguna época- lavar la ropa de alumnos pupilos del colegio San José, de forma tal de obtener ingresos que se sumaban a los de su esposo, con el claro objetivo de brindarle una mejor calidad de vida a sus hijos.
Esos sacrificios hoy son reconocidos por sus hijos, que al momento de definir un rasgo de su personalidad no dudan en afirmar “siempre dar”.
Predicó con el ejemplo lo que es brindarse por su familia y se vio reconfortada con la llegada de 11 nietos y 22 bisnietos, que fueron su prioridad cuando -hace unas tres décadas- perdió a su compañero de vida.
Nietos y bisnietos disfrutaron de ese amor incondicional que se manifestaba incluso antes de que nacieran a través de la confección de prendas de vestir para cada bebé que llegaba.
Es que Elisa Elvira en su juventud aprendió el oficio de modista y supo tejer, por lo que también dio pruebas de su amor y de ese “siempre dar” que hoy tienen presentes sus seres queridos.
Elisa Elvira Islas viuda de Irurzun trazó en esta tierra un camino a seguir, caracterizado con una vida de trabajo, dedicación y de amor incondicional a la familia, que hoy la despide con dolor, pero también con gran amor y gratitud.

DORA CARMEN DAMBOREARENA Vda. DE PEREZ
El pasado 23 de enero, en el paraje La Alianza, dejó de existir Dora Carmen Damborearena (Dorita), cuya repentina muerte conmovió a todos sus familiares.
Nació en Lobería y creció con su familia en cercanías del paraje La Alianza, donde conoció a quien sería su esposo, Néstor H. Pérez (f).
Juntos formaron una familia integrada por cuatro hijos: Jorge, Marcelo, Claudio (f) y Marcelo.
Ambos fueron grandes colaboradores de la Escuela 38, de La Alianza, donde Dorita se desempeñó como catequista.
Tuvo cinco nietos: Aldana, Carla, Belén, Celeste y Lucas, a quienes disfrutó con gran cariño.
Sus restos fueron inhumados en el Cementerio Municipal de San Manuel.
Familiares y amigos elevan una oración en su memoria. “Te vamos a extrañar”.

OSCAR EDGARDO ERRANDASORO
El 16 de enero pasado falleció Oscar Edgardo Errandasoro, quien contaba con 62 años.
Este querido vecino había nacido en Tandil el 1 de junio de 1953 y desde nace más de tres décadas que se desempeñaba laboralmente en una empresa de agroservicios.
Sus hijos lo recuerdan con sentidas palabras:
“Papi: te nos fuiste demasiado pronto. La vida nos quitó a la persona más maravillosa de la tierra.
Fuiste una gran persona, sobre todo un gran padre. Nos criaste de la mejor manera y nos has dejado los mejores valores de la vida.
Fuiste un buen amigo, compañero, hermano, abuelo y marido.
¡Qué persona eras Viejo!, de esas que ya no quedan: con valores, respeto hacia el otro, con códigos entre tus compañeros y amigos. Brindabas la ayuda hacia el otro sin esperar nada a cambio.
Fuiste y serás la mejor persona que pude haber conocido.
Te agradezco la enseñanza que tuvimos cada uno de tus hijos, la ayuda que nos diste a los tres y sobre todo -como ya dije- la enseñanza de vida incomparable.
Jamás vamos a olvidar, Viejo.
Se hace difícil aceptar tu partida. Todavía sigo esperando que entres por esa puerta para comer con nosotros, pero de a poco nos vamos resignando a la idea de no volverte a ver.
Te amamos y te extrañamos, Pá.
Tus nietos, hijos, señora, sobrinos, hermana, hijos políticos y amigos siempre -pero siempre- te recordaremos, Viejo lindo!”.

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