Necrológicas

MARIA JOSEFA DE JULIO Vda. DE ALCIBAR
El pasado 22 de julio, cuando contaba con 92 años, se produjo el deceso de una respetada vecina de Tandil: María Josefa De Julio viuda de Alcibar.
Había nacido en Tandil el 4 de septiembre de 1923 y tras contraer matrimonio con Paulino Alcibar formó su familia.
Lamentablemente, siendo muy joven debió sobrellevar la pérdida de su esposo.
Mujer muy católica y descripta como muy buena persona por quienes la conocieron, se recuerda su paso laboral por la ya desaparecida casa Aduriz y luego -durante muchos años- se desempeñó en el conmutador de la Clínica Modelo.
Una vez jubilada, María Josefa cuidó a una señora, en tanto que desde hace una década su fiel colaboradora Adriana se encargaba de asistirla, tal como lo hacía con mucho afecto su sobrino político.
Los restos de María Josefa De Julio viuda de Alcibar fueron velados en la empresa Crespo, Iacaruso y Santillán, para luego ser trasladados para su cremación a la ciudad de Necochea.

NELIDA MARCELINA CASTAÑO DE REZOLA
El pasado 28 de julio, a los 69 años, se produjo el fallecimiento de una vecina de Colonia La Unión (María Ignacia): Nélida Castaño de Rezola.
Su partida es lamentada por familiares y amigos que la despiden con afecto.
Sus restos fueron velados en Casa Crespo e inhumados en el cementerio municipal de Vela.

Dedicatoria

“Esposa, madre, abuela, luchadora y virtuosa. Dedicaste tu vida a brindarle amor y dedicación a tu familia, siempre ayudando al prójimo.
Gracias por habernos inculcado buenos ejemplos. Nos hacés mucha falta.
Te llevaremos en el corazón por siempre.
Te amamos”.
Tu esposo, hijos, nietos y yernos.

“Siento el perfume de la tristeza que me acompaña hoy con tu ausencia. No puedo olvidarte. No voy a olvidarme. te dije al oído y es una promesa.
te amamos por siempre”.
Esposo, hijos y nietos.

CECILIA DEL CARMEN MORALES Vda. DE LARREGLE
A los 79 años, el 19 de julio pasado falleció la vecina Cecilia del Carmen Morales viuda. de Larregle.
Nació el 28 de julio de 1936, en Valdivia (Chile), en tanto que a los 16 años se trasladó a San Martín de los Andes.
Posteriormente fue a vivir a Mar del Plata, donde conoció a Vicente Larregle (f).
En 1948 se radicaron en Tandil y se desempeñaron como comerciantes en el bar “El Palenque”, donde supieron cosechar muchos amigos.

Dedicatoria

“Mamá:
Cuanta tristeza nos has dejado desde tu partida. No sabés la falta que nos hacés. Con Mari no encontramos consuelo.
Siempre estarás presente, cada día de nuestras vidas.
No sólo a nosotros nos dejaste un vacío, sino a tu compañero “Pepe”, que te adoraba y cumplió todos tus sueños: el de volver a San Martín de los Andes, tu último viaje. Parece que estabas despidiéndote.
También fuiste a Mar del Plata a reencontrarte con tu hija del corazón Liliana.
Recorriste un largo camino, “Mamita”. Sé que ahora descansas en paz.
Nos faltó volver a Chile, pero haremos tu voluntad de depositar tus cenizas en el Pacífico. En tu honor haremos tus famosas empanadas, las tuyas eran únicas, “especiales”.
Sé que mis hermanos siente dolor con tu partida: Luciano, Juan Carlos y María Isabel. Yo por mi parte me siento desolada, sin mi pilar y mi sostén.
Cuanto desearía volver a verte, madre querida. Seguramente estarás con papá, muy feliz.
Dejaste un gran dolor a tus yernos Osvaldo y Luis, a tus nietos, nietos políticos y bisnietos.
No te digo `adiós` sino `hasta luego, Mamita´… Te amo”.
Tu hija Claudia.

JOSE ALBERTO BARRAZA
El 27 de julio, a pocos días de cumplir 55 años, dejó de existir José Alberto Barraza, quien había nacido en Tandil el 15 de agosto de 1961.
Hijo de Norma Raquel Vicondo y Cenobio Barraza, dedicó su vida a la gastronomía en diferentes restaurantes de Mar del Plata.
Amaba pasar momentos junto a su familia y amigos.
“Era una persona buena, generosa, de un corazón enorme y –sobre todo- lleno de amor. En fin, esa persona que daba gusto conocerla y dejar que entre en tu vida.
No tuvo hijos pero sí sobrinos. Les sobraban porque los que lo conocían lo llamaban tío”.

Dedicatoria

“Puedes llorar porque se ha ido o puedes sonreír porque ha vivido.
Puedes cerrar los ojos y rezar para que vuelva o puedes abrirlos y ver todo lo que ha dejado.
Tu corazón puede estar vacío porque no lo puedes ver o puede estar lleno del amor que compartiste.
Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío, dar la espalda o puedes hacer lo que a él le gustaría: sonreír, abrir los ojos, amar y seguir”.

“Tus hermanos, tíos, primos, sobrinos, amigos y todos los que te conocemos sabemos que estás en un lugar donde no existe el sufrimiento, el dolor o la tristeza; donde te pudiste encontrar con tu madre y tu padre. Y sabemos también que desde donde estés nos cuidas y proteges como siempre lo hiciste.
Gracias por ser parte de nuestras vidas. Siempre vas a estar con nosotros.
Juramos que José Alberto Barraza está prohibido olvidar.
Te amamos muchísimo, tío Coche!”

EMILIANO RAMIREZ LAVAYEN
A la temprana edad de 34 años, el pasado 30 de julio se apagó la vida terrenal del tandilense Emiliano Ramírez Lavayén.
Había nacido el 14 de marzo de 1982 y actualmente estaba trabajando en la sucursal de Lobería de la empresa Favacard.
Era una persona muy querida y junto al amor por su familia, era referenciado también como un apasionado por el padel, además de su fanatismo por River Plate.
Hoy sienten su partida su esposa Natalia Etcheverry; su hija Martina Ramírez, de cinco años; su madre Estela J. Lavayén; sus hermanos Dardo, Germán, Fernando, Guillermo y Leonel; sus hermanas políticas Mariana, Lucía, Belén, Mariela y Vanesa; sus padres políticos Néstor Etcheverry y Alicia Lynch, sobrinos, tíos, primos ,hermanos políticos y amigos.

Dedicatoria

“Demostraste ser excelente padre, marido, hijo y hermano. Un gladiador de la vida, un luchador incansable que peleó hasta sus últimas fuerzas por salir adelante dejándonos el ejemplo de perseverancia; un chico en cuerpo de grande que por tu sencillez, simpatía, sonrisa y gran corazón fielmente reflejados en tu hija, marcaste a fuego nuestro corazón y camino.
A tu corta edad cumpliste tu misión entre nosotros y te ganaste el cielo rápidamente,
Por todo esto y más, te recordaremos hasta que nos volvamos a encontrar.
Que descanses en paz, protégenos junto a papá desde arriba.
Te amaremos infinitamente Emi”.

JUAN SAVELJICH
El pasado 22 de julio, a los 75 años, se produjo el deceso de Juan Saveljich.
Era un hombre nacido en Azucena, el 3 de octubre de 1940, que supo formar su familia y disfrutar de sus seis hijos, cuatro de ellos del corazón, así como de sus 14 nietos.
Los últimos 27 años de su vida los vivió junto a su esposa Susana Beatriz Fucchi.
Juan Saveljich vivió parte de su vida en la Sierra de las Animas y eran famosos entre sus seres queridos sus cuentos y anécdotas del lugar.
Juan se dedicó a las tareas rurales hasta radicarse en la ciudad y volcarse al transporte, primero de caballos y luego a los fletes en general.
Era una persona que supo ganarse el amor de su familia, a la que se entregó por entero y que hoy lo recuerda afectuosamente.

Dedicatoria

Te extraño abuelito, mi vida, mi alma, mi todo… Sos mis ojos, mi sostén.
¿Cómo seguir sin vos? No sé qué voy a hacer. Necesito un abrazo tuyo ¿cómo hago?
Necesito hablar con vos, contarte todo. Extraño cuando me contabas tus historias.
La verdad no me puedo quejar: tuve un abuelo de oro, que día a día me demostraba que me amaba e hizo todo lo que más pudo para estar bien en mis 15.
Llegaste a mis 15 y decaíste, pero lo lindo que me queda es que aunque te dolía todo bailaste el vals conmigo y esas hermosas palabras: “Estás hecha una reina. Y gracias por no dejarme decaer nunca, sos mi nieta preferida”. Eso lo se yo y nadie más, lo digo no por agrandarme con las demás sino para demostrar que me querías de verdad.
Gracias abuelo. Me queda lo mejor de vos y te juro que hubiese dado todo para que no te me vayas, pero no podías sufrir más. Me dan ganas de irme con vos pero yo se que vos querías que yo tenga un lindo futuro y estás queriendo que sea feliz y te recuerde siempre como eras vos: con una sonrisa.
Pensar que ya nos estábamos imaginando juntos tus 80 y no llegaste, mi viejito. ¿Por qué no llegaste? ¿Dios, por qué la vida tan injusta?
Todavía no caigo que te fuiste. Pasa para mi hace de cuenta que te fuiste de viaje y que vas a volver con los brazos abiertos para abrazarme.
Como te dije y les aclare a todos: no me importa si no sos mi abuelo de sangre. Para mí, digan y hablen lo que quieran; para mí sos mi abuelo de sangre y perdón si alguna vez te falle La verdad eso no lo voy a saber nunca. Ya a lo último ni hablabas. Te iba a pedir un abrazo pero me dijeron que ya te dormían y me quedó ese nudo de que no me pudiste dar el abrazo.
Te voy a recordar siempre con una sonrisa y con lágrimas en los ojos porque te extraño abuelo, te extraño!
Te voy a llevar en mi corazón siempre.
Gracias por que me hacías sentir re bien cuando hablábamos… Gracias por todo. Gracias porque cuando necesité un consejo fuiste el primero en escucharme y siempre guardar ese secreto.
El último día que te vi te iba a decir no me bajes los brazos, que no me sueltes la mano. No pude. Estabas dormido y por si reaccionabas mal no quise agarrarte la mano y decirte todo lo que te quería y que no te me fueras porque te necesitábamos acá.
Lo que me queda es que te fuiste contento porque los últimos días íbamos todos a verte y te fuiste asegurándote de que la abuela no sufra al verte partir.
Me quedo con los mejores momentos que pasé con vos: locuras, fotos, risas, bol…, juntos.
Te quiero, te adoro y te amo, mi viejito hermoso!”.
Tu nieta Maira.

NESTOR LOPEZ
El 28 de julio pasado se produjo el deceso del docente Néstor López.
“El Profesor López”, como era ampliamente conocido en Tandil, fue una personalidad única y extraordinaria, como trataremos de condensar en algunos párrafos aquí.
Nació en Saladillo, donde desarrolló su infancia junto a su familia: su padre médico, su madre maestra y su hermano mayor Edgar, quien de adulto se destacara allí en la enseñanza de las Bellas Artes.
Al finalizar los estudios secundarios, Néstor se decidió por trasladarse e iniciar estudios en la Facultad de Ingeniería de la UBA.
Luego de realizar allí los años básicos sintió que no se adaptaba a continuar su vida en una ciudad tan grande y decidió probar la continuidad de sus estudios en Tandil, donde se desarrollaba, hace cinco décadas, los inicios de la Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas de la Universidad fundada por el Dr. Osvaldo Zarini.
Luego de su graduación en la Licenciatura comenzó a desarrollar su profunda vocación por la enseñanza de la matemática y la física en el Instituto Brigadier Martín Rodríguez, con el padre Pedro Mariani, luego el padre Guillermo Rossatti, y posteriormente el profesor. Adolfo Calá
Allí se preocupó de ensayar y pulir métodos didácticos para interesar y profundizar la comprensión de estas ciencias en los adolescentes de sucesivas promociones, durante décadas.
Paralelamente, en los primeros años, realizó también tarea didáctica en enseñanza de la programación en la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Unicén.
Con todos, alumnos, colegas y amigos compartió sus conocimientos y búsquedas intelectuales con alegría y generosidad. Su generosa actitud hacia sus alumnos lo convirtió, frecuentemente, en una guía moral e intelectual, más allá de su rol docente.
Toda esta dinámica Néstor la desarrolló con solvencia, originalidad y sobre todo con alegría y entusiasmo, desde que iniciara su labor con vocación de maestro hasta hace unos días, cuando se produjo su partida de este mundo dejándonos su valioso testimonio de vida y recuerdo imborrable en todos aquellos que fueron sus discípulos y también en quienes tuvimos la oportunidad de ser sus colegas y compañeros de trabajo”.

JUAN CARLOS ROLANDO
El pasado24 de julio, a la edad de 66 años, falleció el vecino Juan Carlos Rolando.
Hoy, con dolor, su ahijada Andrea lo despide con las siguientes palabras:

“Qué dolor es decirte adiós, padrino. Porque la dicha de tenerte conmigo era que jamás me prepararía para tu partida.
Es tener que decirle adiós a un hombre que fue como un padre más.
Fuiste un hombre honesto y muy buena persona para todos.
Voy a extrañar tus llamadas de todos los días y tu voz diciéndome que me quedara tranquila, que estabas bien.
Que descanses en paz, padrino. Te quiero mucho”.

IRENE CUDICIO DE CERONE
El 18 de julio pasado falleció a los 94 años doña Irene Cudicio de Cerone en su casa de siempre, frente a la Plaza Moreno de nuestra ciudad.
Dueña de una notable lucidez hasta sus últimos días, fue una persona querida y respetada por varias generaciones de tandilenses, a las que acompañó con su experiencia, consejo y sentido común.
Nacida el 25 de octubre de 1921 en la localidad italiana de Cividale del Fiuli, arribó a estas tierras a los seis años junto a su madre y sus hermanas para reunirse con su padre, quien algún tiempo antes había emigrado de aquella Europa devastada por la guerra y acorralada por el fascismo.
A raíz del trabajo de don Eugenio como picapedrero, los Cudicio encontraron su lugar en Cerro Leones, en medio de la dulce serenidad del paisaje serrano.
Muy joven se casó con Eduardo Argentino Cerone, con quien tuvo a sus hijos Jorge, Carlos y Luis y a su hija Silvia. La muerte de su marido en 1964 la dejó a cargo del timón, tarea que supo llevar adelante con su característica fortaleza y un severo sentido del deber.
El tiempo recompensó tan temprana pérdida con una familia que se multiplicó en nietos y bisnietos, a los que tuvo la suerte de ver crecer en diversas latitudes.
De mirada cristalina y modos directos, muchos recuerdan su protagonismo en la vida del barrio y la ciudad, tanto por su tarea como modista y costurera como por su participación en el Fogolar Fruilano que reunía a los inmigrantes y descendientes de aquella región del norte de Italia.
Magnífica cocinera, aún resuenan en el patio de la calle Chacabuco los ecos de aquellos almuerzos de domingo que reunían a la gran familia.
Tuvo doña Irene una vida plena y será recordada por quienes la conocieron con un afecto entrañable y sincero.

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