Necrológicas

MERY MENCHON DE BALDUZZI
A los 89 años, el 8 de agosto pasado se produjo el fallecimiento de una querida vecina de Tandil: Mery Menchón viuda de Balduzzi.
Había nacido el 3 de mayo de 1927 en Tandil y tuvo tres hijos del corazón, José, Carolina y Ana María.
“Amabas tus plantas; tu jardín, único como ninguno.
Todos te querían. Todos te adoraban. ¡Cómo no hacerlo? Eras única en todo sentido: la mejor mujer y madre del mundo.
Atravesaste una situación durísima en tu vida y sin embargo seguiste luchando, seguiste en la vida como la mejor luchadora. Nunca bajaste los brazos, jamás, siempre para adelante!
Te agradecemos todo en la vida, pero principalmente habernos elegido como hijos, acto de amor incondicional.
Yo, Carolina, quiero dedicarte un párrafo aparte. Decirte que fuiste la mejor mamá que Dios me pudo haber dado en la vida, que fuiste todo para mí, que teníamos una conexión única y especial; que te amé, te amo y te amaré por el resto de mi vida.
Mis hijos te amaron de una forma incondicional y fuiste una abuela muy especial. Gracias por tanto amor y gracias por querer a Nico como un hijo más (como vos decías).
Tus hijas Ana María y Carolina; tus nietos Blas, Iván y Jonás; tu bisnieto Valentino.

BLANCA FLORENCIA CHAPAR DE LUCCHESI
El pasado 11 de agosto se produjo el deceso de una querida y respetada vecina de Tandil, Blanca Florencia Chapar de Lucchesi.
Su transitar por este mundo no pasó desapercibido y hoy es recordada con un sentido escrito:
“Quizás aceptar esta parte de manera tan natural es porque vos, abuela, lograste llegar a nosotros de manera completa y que entendamos que esta es la parte de un camino que continua en el cielo junto con Dios.
Nosotros sabemos que por siempre tendremos un ángel que nos ilumina desde el cielo y que en un tiempo nos vamos a encontrar.
Mi abuela no fue convencional de comida casera y tejidos… Siempre fue superior.
Vivió con alegría y optimismo cada etapa de su vida. Es ejemplo real de que la vida es hermosa si uno la mira y la disfruta con los ojos del que sabe aceptar las realidades y transformarlas en aprendizaje.
Mirándola de lejos aparenta esas personas que nada le importa, pero charlando con ella comprendés donde para ella estaba el sentido de las cosas. Era sublime, especial, grande… única.
Ejemplo de la ternura, de las anécdotas compartidas, de familia y amistad… En resumen, ella fue ejemplo de vida.
Como quien dice, ella fue un canto a la vida. Por eso te voy a extrañar y por eso mismo te voy a recordar de esa forma cada día de mi vida.
Te voy a extrañar siempre
Te quiero abu!”

ANA MARIA MARCANTONIO
Con 58 años, el pasado 22 de agosto ascendió a los cielos una querida vecina como era Ana María Marcantonio.
Dejó un inmenso dolor en su marido Eduardo, sus hijos Débora, Leticia y Emanuel; sus hijas del corazón Rocío y Romina; sus nietos Joaquín, Federico, Camila, Ignacio, Malena, Tiziano y Lorenzo; sus nietos del corazón Victoria, Macarena y Sebastián; sus hijos políticos Gustavo, Luis y Micaela; hermanos, cuñados, sobrinos y demás familiares y amigos, que la despiden y extrañarán su presencia para siempre.
Nacida de la unión de Nancy Rodríguez (f) y José Luis Marcantonio (f), junto a sus hermanos Delfor (f), Luis y Gabriel fue criada en el barrio de la Estación, en el que vivió toda su vida.
Madre y esposa dedicada y trabajadora, a lo largo de su vida cosechó hermosas amistades en todas partes del mundo.

Dedicatoria

“Querida mamá:
¿Cómo explicar todo el dolor que sentimos? Es imposible decir en unas cuantas líneas el profundo vacío que tenemos en el corazón.
Peleaste durante diez meses por tu vida y estamos tan agradecidos por habernos regalado ese tiempo más para amarte.
Solo nos queda el consuelo de saber que no sufrís y que te encontraste nuevamente junto a los abuelos y al tío que tanto extrañabas.
Daríamos cualquier cosa por volver el tiempo un año atrás, cuando todo era felicidad.
Vamos a extrañar profundamente tu bella persona, la madraza que sos, tus charlas y mates, esos hermosos almuerzos, todos juntos.
Gracias por habernos amado como lo hiciste, por los valores que nos inculcaste, donde lo único importante es la familia. Así es que se nos hace tan difícil continuar, si hasta Patán -tu perro- te llora.
Siempre estuviste para todo aquel que necesitó de vos, así fuera un consejo.
Nunca te vamos a olvidar, Mami…. Danos las fuerzas para poder superar este dolor y poder esperar el día de abrazarte nuevamente y no volver a separarnos.
Te amamos para siempre”.
Débora, Leticia y Emanuel.

JORGE ALBERTO LOPEZ (“COCO”)
El 19 de agosto último, a los 79 años, se produjo el deceso de Jorge Alberto López, popularmente conocido como “Coco”.
Había nacido el 15 de agosto de 1944 en María Ignacia, estación Vela.

Dedicatorias

“Cuentan quienes lo conocieron desde chico que siempre fue muy queridos por todos, lo que lo llenaba de orgullo.
Cuando era joven se casó con María Ester Silva y de esa unión nacieron ocho hijos, a los que crió con humildad y amor.
Supo educar y enseñar el respeto y la honestidad.
Una vez que sus hijos crecieron llegaron los nietos Nahuel -lo crió hasta donde pudo- y Santiago, quienes con respeto le decían “Papi”. Eran todo para él hasta que la inesperada diabetes, acompañada por un ACV, se hizo presente.
A los 52 años empezó su lucha. Sufrió, pero -como guerrero que era- nunca demostró estar mal.
Enseñó a ser fuertes . Se golpeó y nos golpeamos con vos. Ahí estuvimos. Gracias Pá!”.

“Te nos fuiste apagando como una luz, pero de a poquito.
Sintiendo tu familia el silencio de tu voz cada vez más baja y tu mirada perdida pudimos darnos cuenta que te nos estabas alejando. Nos dolía cvada segundo que te perdíamos.
Te vimos muy alegre unas horas antes de tu partida. Los ángeles te venían a buscar obedeciendo el llamado del Señor y ya estás en tu nuevo hogar, el paraíso donde descansan todos los ángeles como voz, Papá querido.

“A menudo entras en nuestras conversaciones,
Siempre te tendremos como un gran ejemplo, con anécdotas e historias que nos contabas y reíamos a carcajadas.
Eras perfecto. Nunca conocimos a un grande como vos.
La magia de tu sonrisa sigue estando en tus ocho hijos, nietos y bisnietos, por siempre.
Te amamos Papi”

MARIA CANO DE Vda. CANO
El 13 de agosto pasado se produjo el deceso de la vecina María Cano viuda de Cano, quien había nacido en Gardey el 9 de octubre de 1920.
Formó una familia con Diego Cano Guerrero, junto al cual tuvieron cuatro hijos: Ángela, Francisco (Paco) Cano, Alfonso, y Mirta.
Se brindó con mucho amor a los once nietos y 13 bisnietos. Uno de los bisnietos le escribió esta carta de despedida:

“Abuela María, es una lástima que tu hora ha llegado, es una lástima que se pierda una de las tradiciones más importantes de mi vida: ese domingo que íbamos a la casa de la abuela, donde siempre ella me sacó una sonrisa. Te voy a extrañar mucho. Hasta el cielo”.
Felipe Cano López

V JUANA AGUSTINA IGLESIAS DE RODRIGUEZ
El pasado 11 de agosto falleció Juana Agustina Iglesias de Rodríguez, quien contaba con 85 años de edad.
Había nacido en Tandil el 16 de mayo de 1931 y era esposa de Francisco Rodríguez, con quien tuvieron tres hijos: Jorge, Cristina y Alejandra.
Tras su sorpresivo deceso, la familia la recuerda como un ejemplo de vida, como una abuela, madraza y hermana siempre dispuesta a afrontar la vida como una guerrera.
Era una mujer de mucho valor, siempre presente y dispuesta a todo.
“Te amamos por siempre. Ya estás en el regazo del poder celestial”.

V DELIA OJEDA DE CORONEL
El 14 de agosto pasado, a los 77 años, dejó de existir Delia Ojeda de Coronel.
Nacida en Sauce de Luna, provincia de Entre Ríos, de joven se radicó en Tandil, donde se casó con Horacio Coronel, quien hoy sufre su partida junto a los hijos del corazón Emanuel y Facundo, sus cuñados políticos José Luis López y Claudia Miriam López y sus sobrinas Sofía, Suyai y Jael López.
Delia fue empleada doméstica y estaba acogida a la merecida jubilación.
“Fuiste, sos y serás una persona muy importante en nuestras vidas.
Gracias por acompañarnos en nuestro crecimiento. No te olvidaremos.
Siempre presente en nuestros corazones, con sentimiento”.
Todos su seres queridos.

ELDA HORTENSIA JOHNSEN Vda. de RECALDE
El 1 de agosto, cuando contaba con 101 años de edad, se produjo el deceso de una querida y respetada mujer, Elda Hortensia Johnsen viuda de Recalde.
Nacida en la zona de Vela, vivió algún tiempo en Barker hasta radicarse -ya viuda- hace más de tres décadas en Tandil, en Villa Italia.

Dedicatoria

“Hoy me toca despedir a una persona con la cual viví toda una vida. Ella tenía 101 años y yo 70. No es la madre, es parte de uno.
De carácter fuerte pero con una bondad infinita, la definiría como la última matriarca de la familia Johnsen. Tejedora incansable, recordadora de fechas y personas, mis primas decían ‘preguntale a la tía Gorda, ella se acuerda’.
Nativa de Vela, adoraba el campo, respetaba a la familia y vecinos, a los cuales agradezco ese abracito que tanta falta de hace en estos momentos.
La vida me ha dado momentos muy duros y este será uno más, pero me está costando mucho. Te extraño mucho Vieja!”.

LEOPOLDO RODOLFO TORREZ
El pasado 22 de agosto falleció Rodolfo, un querido vecino que tenía 85 años.
Había nacido en Santiago del Estero, el 1 de junio de 1931,
Si bien su niñez no fue fácil, supo abrirse paso en la vida. A los 20 años dejó su Santiago natal para comenzar a trabajar en Mar del Plata donde conoció grandes amigos, protagonistas luego de sus anécdotas.
Ya en 1965 viajó y se radicó en Tandil, donde conoció a Kela, su compañera incondicional, a quien unió su vida junto a la pequeña Silvia. Más adelante llegarían Caro y Ani para completar su familia.
La albañilería fue su medio de vida, haciendo prevalecer sus valores de responsabilidad, rectitud y honestidad, inculcándoselo a su familia a cada paso de su vida.
El esfuerzo y el trabajo fueron sus principales enseñanzas.
A medida que pasaron los años, la familia se fue agrandando. Llegaron los hijos políticos Manuel, Gustavo y José, luego las cuatro hermosas nietas Flor, Vicky, Sol y Luna, y los pequeños Feli y Luquis para completar su felicidad.
Más tarde se unieron Mateo, Martín y Francisco, sus nietos políticos que se ganaron un lugar en su corazón.
Tantos “años de obras”, como decía, le pasaron factura.
“El cuerpo se fue poniendo débil, pero nunca te diste por vencido. Tu caminata hasta la esquina, aunque con pasos lentos, era sagrada.
Hoy deseamos que tus caminatas sean interminables, con pasos firmes; que tu cuerpo sea fuerte, que tu corazón se llene de alegría y tu alma de paz”

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