Necrológicas

 
 
HILDA SOUZA DE M. BELZA
 
El pasado lunes se apagó la vida de Hilda Noemí Souza, esposa de Juan Vicente Martínez Belza.
Había nacido el 6 de septiembre de 1928. Creció, vivió siempre y murió en el barrio de la Estación. Asentada de chica en las colonias del Ferrocarril, de padre portugués y madre italiana, cosechó en esa zona a sus primeras amistades y también allí conoció de muy jovencita a quien habría de estar a su lado por más de sesenta años: Juancho Martínez, con cuyos progenitores él vivía a apenas unas cuadras, en la avenida Colón entre Pellegrini y Montevideo.
Construyó, su padre ferroviario, en aquellos tiempos una hermosa casa en un barrio que no estaba tan poblado: Pellegrini al 900. Y en ella siguió su vida, incluso de casada y hasta sus últimos días, Hilda, acompañada siempre por el amor de su esposo y de sus hijos Miguel y María Cristina, que heredaron de ella su bajo perfil.
Hilda hizo del hogar su mundo. Regar las plantas, verlas crecer, emprolijar el jardín eran su cable a tierra permanente, y la costura, más un gusto que una profesión.
Entre esas tareas simples y tan placenteras para ella, más las labores diarias de la cocina, el aseo y el cuidado y la educación de sus hijos, transcurrió su vida apacible.
Tuvo la grandeza de la humildad y la simplicidad en aquellos años no tan lejanos en los que su esposo creaba empresas florecientes, y se destacaba como ejecutivo y dirigente. Supo acompañarlo sin hacerle sombra y sin necesidad de mostrarse. Jamás necesitó presentarse como “la señora de”. Así era Hilda. Una mujer encantadora que quedará en el recuerdo de quienes la conocimos y quisimos.
El 6 de septiembre había cumplido 85 años. Diez días después se apagó su vida, que en realidad venía deteriorándose de manera muy cruel desde hacía más de un lustro.
Sus restos fueron velados en Casa Alessi y Manna y recibieron cristiana sepultura en el cementerio parque Pradera de Paz.
 
LUCIA INFANTE de ALONSO
El pasado miércoles 4 del corriente se apagó la vida de Lucía Infante de Alonso y sus seres queridos escribieron en su memoria:
“Su hermano Luis; su sobrina Ana; sus sobrinos nietos Paula, David, Gabriela y Enrique; sus sobrinos bisnietos Sebastián, Catalina, Nahuel, Micaela y Martina, recuerdan con cariño, tanto afecto recibido de “la tía Blanca”.
Ella descansa en paz junto a su esposo, maestros de la escuela y de la vida, que se dedicaron a la enseñanza y acompañamiento de tantos niños y jóvenes tandilenses; quienes siendo ya abuelos, los recuerdan con gran aprecio. Elevamos una oración en su memoria”.
 
 
EMILSE GUEVARA de GARCIA
“Rodeada de todo su grupo familiar y luego de soportar un accidente domiciliario, el pasado domingo 18 de agosto se apagó la vida de Emilse Guevara de García.
”Chiquita” fue mi esposa y juntos formamos una familia con tres hijas: Emilse, Cristina y Lilian; tres nietas: Luciana, Marisol y Guadalupe; dos nietos: Sebastián y Javier; y una bisnieta: Agustinita, que disfrutó solo 48 días.
Tres hijos políticos: Horacio Fedalto, Pedro Soto y Juan Echeverría; sus nietas políticas: Carolina y Carla, además de su nieto político Fernando.
Gracias a Dios, este grupo familiar nos ayudamos mutuamente a mitigar tanto dolor, “Chiquita” y yo cumplimos 60 años y ocho meses de matrimonio.
El papá de Emilse fue Federico Guevara, la mamá Carmen Feiyo; sus hermanas Amelia (f) y Zunilda, su hermanito Federico(f).
Mi “Chiquita” nació en Tandil el 3 de febrero de 1930 y fue alumna de la Escuela N° 21.
“Chiquita” querida sufro mucho tu ausencia, pero para mi siempre estás a mi lado. !Tu Enrique de siempre!”.
                                                                                                                                                               
 
JORGE ENRIQUE GONÇALVES DIAS
El pasado miércoles18 de septiembre, cuando comenzaba a amanecer, falleció Jorge Enrique Gonçalves Días, a los 79 años de edad.
Nacido en la ciudad de Dolores, había llegado muy joven a Tandil. Aquí se casó con Nilda Raquel Martínez, con quien tuvo un hijo: Jorge Daniel, el Vochi, que fue, sin duda, su faro y su gran orgullo.
Trabajó durante muchos años en Metalúrgica Tandil, perfeccionándose en el oficio de tornero y gracias a sus esfuerzos logró instalar un taller en su casa, lo que le permitía trabajar muchas horas al día, siempre con la música de la radio de fondo y silbando.
Practicó el deporte de pelota a paleta y más tarde disfrutó mucho de sus torneos de casín, en el Club Ferro.
Quedó viudo muy tempranamente y, con su hijo supieron afrontar a la par el futuro.
Unos años después, entró en su vida Hermelinda Haydeé Arias, con quien compartió 24 años de cuidados mutuos y con la que transitaron un hermoso camino de amor y familia junto a los hijos de ella Susana, Alicia, Graciela y Héctor, que estuvieron siempre a su lado.
Más tarde llegaron sus nietos a completar su alegría: las mellizas Lucía y Martina y el pequeño Ignacio de la mano de su hija política Guillermina Pagnutti.
Se fue en paz, en silencio, discretamente. Así era él.
No se necesitan grandes palabras para describirlo. Era bueno. Y eso es un orgullo para todos los que tuvimos la suerte de conocerlo. 
Las palabras de su hijo, Jorge Daniel, lo definen maravillosamente: “Un hombre de pocas palabras, pero de muchos ejemplos”.
 
 
ELENA CAMPO de TORREGROSA
Cuando contaba con 98 años, tras una corta dolencia, falleció Elena Campo de Torregrosa, causando dolor y tristeza entre sus familiares y amistades.
Elena nació en Benito Juárez el 15 de agosto de 1915, conformando una familia con siete hermanos, quienes debieron soportar la pérdida de su madre cuando eran muy chicos.
A los 15 años se casó con Diego Torregrosa (f) y tuvieron tres hijos: Ana, Caty y Coco, que luego sumaron a la familia a sus hijos políticos, nietos y bisnietos.
Era una muy evangélica, leía mucho la Biblia y sus últimos siete años estuvo en el Hogar Milagros, de calle San Lorenzo, entre Sarmiento y Mitre. 
 
 
PABLO LUIS RAMIREZ
“Naciste el 27 de noviembre de 1946, hijo de Pablo Ramírez y María Teresa Echeverría, junto a tus hermanos Marta, Elsa, Elba y José María, vivieron en Fulton.
Formaste una familia con María Cristina Fantaguzzi y de esa unión nacieron Guillermo, César y Cecilia. Tuviste la alegría de ser abuelo de Nicolás, Mauro, Lara, Bianca, Lucía, Paula, Stefano y Felicitas.
Trabajando desde muy joven como camionero, tambero y hasta sus últimos días como tractorista.
“El Negro Paulino” como te decían tus amigos, siempre estabas para dar una mano, eras un ser muy especial, nunca te gustaba pelear, por eso en silencio dejaste que ese maldito cáncer te ganara.
El sábado 3 de agosto tu corazón dijo basta, y dejaste un vacío que no se llenará nunca. Cada día que pasa se siente más tu ausencia.
Guíanos y cuídanos desde donde estés. Gracias por haber sido tan buena persona, padre, amigo y abuelo. ¡Siempre te recordaremos!”. Tu familia.
 
 
MARIA VICTORIA JUBIZA
A los 80 años de edad, el pasado viernes 13 del corriente se apagó la vida de María Victoria Jubiza, una querida vecina de Villa Italia.
“Maruca” Jubiza nació el 18 de noviembre de 1933 en Dolores; en los años ´60 se radicó en esta ciudad, conviviendo junto a su hermana Aurora, toda una vida juntas, con una transparencia y respeto hacia los demás.
Su partida es lamentada profundamente por su sobrino Andrés; sus sobrinos nietos Andrea, Alejandra, Jorge, Isabel, Carolina, Nicolás, Sebastián, Sabrina, Cecilia, y Marcelo, quienes junto a su querida hermana la recordarán por siempre “¡Maruca, estarás con nosotros!”
Sus seres queridos agradecen por las atenciones, dedicación y contención brindadas por el doctor Bresan y la sala 5ta. del Hospital Ramón Santamarina, enfermeras y personal en general, al igual que al Hogar San Cayetano, por los cuidados y buena atención dispensada durante su estadía. Gracias familia Olivo.
 
 
ALFEIDIO GREGORIO IRURZUN
A los 98 años de edad, el pasado miércoles 11 del corriente dejó de existir Alfeidio Gregorio Irurzun, causando dolor y pesar entre sus seres queridos.
Alfeidio había nacido en Azucena el 16 de febrero de 1915.
Viviendo en Tandil, conoció a María Anatilde Rabe, con quien contrajo matrimonio el 23 de abril de 1945. De esa unión nacieron sus hijos Ana María, Enrique Oscar, que hoy junto a sus hijos políticos Bartolomé, Mónica y Laura; sus nietos Any, Inés, César, Guillermo, Sergio, Fabio, Bárbara, Yamila, Jennifer, Juan Manuel, Sofía y bisnietos, elevan una oración por su eterno descanso junto a Dios.
Sus restos, previo velatorio, recibieron cremación en el cementerio de Dolores.
 
 
ROQUE OMAR DI SALVO
El pasado jueves 5 del corriente dejó de existir Roque Omar Di Salvo, un querido y respetado hombre que contaba con 70 años de edad.
“Nacido en esta ciudad, fijó su residencia en Olavarría durante 15 años mientras trabajaba en la empresa Pepsi Cola, como gerente de zona. En 1990 regresó a su terruño y comenzó a trabajar en Remis Tandil como encargado.
Esposo cariñoso, formó una familia con amor y dedicación, enseñando a sus hijos con el ejemplo, escuchándolos y apoyándolos siempre.
Abuelo incansable, jugó con sus nietos transmitiéndoles la alegría de vivir. Y fue amigo, padre y abuelo también para quienes compartieron su vida desde el corazón.
Ahora partió pero vamos a tenerlo siempre en nuestro corazón, recordaremos cada día el cariño que nos daba, las escapadas de pesca, los partidos de Racing, los asados de los domingos, y todos los momentos que compartimos…, desde acá…. besos”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
 
 
IRENE FRANCISCA MARTA SULMONETTI de PALMA  
Oriunda de 25 de Mayo, Irene Francisca Marta Sulmonetti de Palma, nació el 6 de noviembre de 1917; en plena juventud, en 1941 se casó con Ricardo Palma y luego de algunos años de matrimonio se radicaron definitivamente en esta ciudad.
Fruto de esa unión nacieron sus seis hijos: Marta, Susana, Ricardo, Stella Maris, Graciela y Rubén, llegando a conformar una hermosa familia junto a doce nietos y quince bisnietos.
A lo largo de su vida enfrentó situaciones muy angustiosas, como fueron la pérdida de dos de sus hijas, y en su vejez la de su esposo. Pero a pesar de esos sufrimientos, siempre mantuvo una actitud de calma y serenidad, sin ningún tipo de queja o reproche.
“Lala”, como todos la llamaban cariñosamente, fue una persona que, quienes la conocían, llegaban a quererla por su forma de ser.
En 1972, decidió dedicar su vida a Dios, al bautizarse como testigo de Jehová, y fue cimentando su relación con El, al compartir también con otros lo que aprendía de la Biblia. Una de las cosas que la ayudó a encontrar paz interior por la pérdida de sus seres queridos es al saber que al igual que ella ahora, se encuentran en la memoria de Dios, a la espera de la resurrección”.
 
 
RAMON DANIEL TECHEIRO
A la edad de 75 años, en el atardecer del pasado domingo 15, se apagó repentinamente la vida de Ramón Daniel Techeiro, una persona ligada al ambiente comercial y artístico tandilense.
“Moncho” Techeiro nació en Corrientes el 5 de abril de 1938, conformando una familia junto a sus hermanos Domingo Alberto, los gemelos Héctor y Tati, Graciela y Elvira.
Desde su llegada a esta ciudad, desarrolló una prolifera actividad comercial en su disquería “Vereda Musical”, ubicada en el subsuelo de calle General Rodríguez al 400, donde no solo se comercializaban discos, sino que se vivía el mundo del espectáculo en general, que lo llevaron a conocer figuras de la talla de Sandro, Jorge Cafrune, Marilina Ross, José Larralde, Horacio Guaraní y Atahualpa Yupanqui, entre otros.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
 
 
DOMINGO ANDRES MONTARULI
“Nacido el 2 de septiembre de 1938 en Ruvo di Puglia de la provincia de Bari (Italia). Llegó a la Argentina a los once años, junto a su madre y sus dos hermanos Lucía (f) y Piero. Un año antes su padre se había instalado en esta ciudad, en busca de un futuro y lejos de la guerra.
Estaba casado con Elsa Bertagno, y padre de dos hijos: Fabián y Gabriel, además de abuelo de Mariano.
Comenzó a trabajar desde muy chico, ingresando a los 20 años en Metalúrgica Tandil (Metán), donde se desempeñó durante 42 años y por cuestiones de rentabilidad fue despedido en los años ´90, para emigrar laboralmente a la empresa Topline de Rafaela (Santa Fe). Fue asesor de aluminio durante seis años, hasta el momento que una enfermedad le impidiera seguir viajando.
Si bien compartió toda la vida junto a su esposa, estos últimos años fue su sostén, con quien pudo volver a su pueblo natal este año, como en más de una decena de oportunidades anteriores.
“Falleció el pasado sábado 14 del corriente, paseando con su esposa, sin darse cuenta, pero habiendo cerrado todo los necesario para dejarnos tranquilo, como toda la vida.
Bueno Viejo, de las cosas más difíciles de escribir, pero lo pidió Mamá, un agradecimiento eterno por todo tu empuje, optimismo, y siempre vas a estar en nuestro recuerdo como ejemplo de padre y trabajador, y el mejor de los amigos.
Gracias a todos los que acompañaron tu despedida, tus hijas políticas Dolores Muñoz Campos y Natalia Cabrera, tu hermano Piero, y toda la familia y amigos”.
 
 
RAUL RISSO
El pasado jueves 12 del corriente falleció Raúl “Negro” Risso, una querida persona que contaba con 87 años de edad.
“Te conocí cuando era joven y compartimos muchos momentos. Nacieron tus nietos, crecieron, compartimos salidas de pesca y días de campo.
Te aprendí a querer como a un padre, vivirás eternamente en nuestros corazones. Gracias por ser mi suegro y un gran abuelo”. Susana.
 
 
 
ERLINDA ANTONIA BARBOSA
El pasado lunes 9 del corriente falleció Erlinda Antonia Barbosa, una mujer destacada por su espíritu aguerrido, luchadora incansable, crió y educó sola a sus dos hijos Silvia Noemí y Hernán Diego (radicado en Posadas, Misiones) junto a su esposa Araceli y su única nieta Tamara.
“Pirucha” era docente con vocación, tuvo sus inicios como maestra rural en Gardey y La Numancia, donde dejó afectos entrañables entre compañeros y alumnos.
Solidaria y generosa, trabajó en el buen servicio en el Jardín de Infantes N° 3 y Escuela N° 21 de Villa Italia, Escuela de Educación Media N° 2 durante 43 años y donde alcanzó su merecida jubilación.
Nadie que haya conocido a Pirucha puede negar la entereza que tuvo para enfrentar su dura vida, maestra apasionada, con vocación periodística (Se desempeñó en los diarios Actividades y Nueva Era), amante de la naturaleza y las buenas costumbres, ayudando a infinidad de gente sin querer figurar en ninguna lista.
Nunca se dejó vencer en su alma, por las enfermedades que tuvo que enfrentar, siendo ayudada y sostenida por su amigo y médico personal, doctor Jorge Decastro (inigualable profesional y ser humano), encontró su descanso en una tarde gris de septiembre.
Pero sus hijos y ella misma quisieran que la recuerden con alegría como lo que fue: una gran luchadora que dejó el ejemplo de que la voluntad y la constancia son grandes aliados en la vida.
Se durmió con la entereza de que se cumpliría lo que está escrito en 1 de Corintios 15:51 “…Sorbida será la muerte en victoria”, y de esa manera se reunirá con sus hijos (que creen lo mismo) y que pudieron despedir en paz a su madre con un “hasta luego” y no un “adiós”.
 
 
VICTOR RUBEN PEREZ 
“El pasado miércoles 21 de agosto, se aventuró a un nuevo viaje nuestro querido “Bochita”. Sin dudas, en un lugar sin apuros, su alma generosa estará regocijada y en calma, como cada vez que conduciendo su auto los ojos se le perdían en un paisaje. Sólo que esta vez, su mirada infinita nos abarca a todos los que lo conocimos.  
Un hermoso día de 1947, el 29 de julio, llegó al hogar de Minga y Eugenio, allá en los pagos de Espartillar, un ser absolutamente especial. Fue la alegría de tíos, abuelos, primos y demás familiares al ser el primer descendiente de una inmensa familia constituida por los Pérez (en Huanguelén) y los Salerno (en Coronel Suárez).Origen de lazos indisolubles que él se encargó de cultivar con esmero a lo largo de su vida.
Su infancia transcurrió plena de vivencias en esas localidades y también en la ciudad de Bahía Blanca donde posteriormente se radicaron sus padres. Allí realizó sus estudios primarios, parte del secundario y recibió con mucho cariño a su hermano Jorge.
Por razones laborales, cuando contaba con dieciséis  años, la familia se radicó en la ciudad de Tandil, en el paraje Molino El Progreso. En ese lugar dio paso a su adolescencia entre estudios y trabajo. Se dedicó también a la música, ejecutando  el acordeón a piano. 
Siendo muy joven llegó a su vida su primer hijo,  Martín, quien le dio cuatro hermosos nietos, antes de partir a temprana edad.
Formó una hermosa familia con Norma Quiñoneros y se sintió sumamente orgulloso cuando arribaron sus hijos Julieta y Leonardo, quienes más tarde sumarían a sus compañeros Facundo y Melisa.
Con entusiasmo estudió y finalmente obtuvo el título de Perito Clasificador de Cereales y Oleaginosos, profesión que heredó de su padre. Desarrolló esta tarea en diversas acopiadoras de cereales de Tandil, hasta sus últimos días. Otras empresas lo contaron entre sus colaboradores en la parte administrativa, pasando a trabajar finalmente desde hace muchos años en el estudio Lauge-Pérez Salerno, donde cosechó innumerables amigos y fue el sostén anímico de sus compañeros, para quienes siempre tenía una palabra amable o un dicho a tiempo.
Sencillo, humilde, no necesitaba mucho para vivir feliz y en plenitud. Solamente tomar un mate con amigos y en familia, pasar algunos días de vacaciones y visitar a sus queridos tíos y primos todas las veces que pudiera.
El inicio del último viaje lo sorprendió disfrutando de su familia, sus nietos, su  bisnieta, sus amigos, compañeros, sus conocidos de los bancos y organismos de la ciudad, quienes lo recuerdan con profundo amor”.
 
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Dedicatoria:
“Querido Bocha: nunca imaginamos escribir una semblanza de tu vida. Sin embargo, estamos intentándolo, como podemos, con el corazón apretado por la emoción y la compañía de tu permanente sonrisa. Esta imagen-que tenemos todos-y tus palabras de aliento en tantos momentos compartidos, nos impulsan a seguir escribiendo cuando aún no se ha acallado el aplauso espontáneo, largo y profundo con el que te despedimos.
En estos días que han caído uno a uno como pesadas gotas, es mucho lo que nos has enseñado con tu partida. Lo primero y más importante de todo: a amar la vida. Ésta es la síntesis de tu legado. Nada más y nada menos que la fuerza para ir más allá de las adversidades y reconstruirse a partir de la valoración de lo más simple: la familia, los amigos, la naturaleza, la mano tendida, los innumerables dichos, la ternura, el buen humor…
Fuiste lo que se dice “un gran tipo”, de verdad. Un hombre niño sorprendido y agradecido por todo.
¡Gracias por tanto! Por tus consejos turísticos: “no hay nada como un arroyito en Córdoba”, por tu entusiasmo cuando escuchabas o veías alguna noticia sorprendente, por haber sido siempre nexo de unidad con la familia de Huanguelén y Coronel Suárez, por ponerle el alma al Primazo Pérez, por tu compañía incondicional junto a Norma, por el café y la charla cuando cerraba la tarde del domingo, por la rama en la puerta…por tantos años “sin un sí ni un no” como siempre decías.
Gracias por tu abrazo de hermano cada vez que te encontrábamos por la calle, gracias por haber insistido una y otra vez (nos parece escuchar tu voz) en la sencilla filosofía de lo que verdaderamente vale la pena defender.
¡Cómo nos hacías reír con tus conclusiones! Sin embargo, ahora lo sabemos, estabas construyendo la huella de tu herencia.
Hasta siempre, esposo, padre, abuelo, hermano, cuñado, tío, amigo!
Imposible no recordarte con cariño. Fuiste querido y querible como pocos, un chico grande, una gran persona”.
                                                                  Tu familia.
 
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Mi amor:
“Siento que estas acá sonriéndome, sigo sintiéndote cerca… Con frecuencia me pierdo en fotos, en recuerdos…y niego con la cabeza y con el corazón, tu ausencia.
De vos me quedó todo, porque eso fuiste para mí… todo.  Un ser sin igual, compañero, amigo, confidente, cariñoso,  que me brindó dos hermosos  hijos y los momentos más felices de mi vida.
Cuántas caminatas contemplando la belleza de la naturaleza, de un río y de las montañas… cuántas charlas con matecitos, cuántos viajes… cuánto de vos y de mí.
Me enseñaste a transitar cada día con alegría y optimismo, a valorar la familia y la amistad, y esa es mi fortaleza para seguir…
Con el último matecito te despediste esa mañana, con un beso y un “hasta luego, mi amor” y te ausentaste para realizar un viaje hermoso, y reencontrarte con tus seres queridos.  
Quedaron sueños por cumplir. Hasta luego, mi amor. Unidos siempre y para siempre”.
                                                                                 Tu esposa,   Norma. 
 
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Papá:
Ay, papá, qué difícil escribir estas palabras…tan difícil como sentir tu ausencia. Me parece estar viviendo un sueño, que es todo una mentira. Que vas a entrar por esa puerta con tu gran sonrisa, esa que ilumina  tu cara, y me abrazás fuerte y me decís: “¿Cómo anda mi nenita linda?”, como lo hacías todos los días.
Tengo los mejores recuerdos de vos: las mañanas en que nos cebabas mate en la cama, las chacareras que escuchábamos, los hermosos viajes compartidos con toda la familia- en especial a Córdoba y a tu amado Huanguelén-, los helados que comías a escondidas de mamá , las peñas de  los sábados rodeado de toda la juventud, como a vos te gustaba. Tus metidas de pata  y dichos que te caracterizaban.
Y…tu amado estudio, legado que hoy me has dejado. Allí todavía se espera que entres con tu buen humor.
Papá: fuiste un gran ejemplo de padre, consejero, amigo, confidente y compañero.
Gracias por el cuidado y el amor que me brindaste siempre.
                                                                       Te voy a amar toda la vida
                                                                                           Julieta
 
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Para papá:
“Aún estoy esperando que me interrumpas con una de tus tantas sonrisas y el termo bajo el  brazo. Jamás imaginé estar escribiéndote por este motivo; son tantas las cosas para decir que no sé por dónde empezar. Y aunque tu ausencia nos siga indicando cuál es el camino, hay muchas ilusiones que quedaron vacías.
Fuiste un ejemplo de padre, un amigo, un gran referente y en quien me refugié cuando lo necesité.                                                                                                                                                            Miles de recuerdos, hoy, invaden mi mente…                                                                                        Querido viejo: me parece  mentira que tu partida me sorprenda tan repentina, dejando tantas cosas por compartir.                                                                                                                                        Tengo el orgullo de ser tu hijo y de haber vivido la alegría que le ponías  a cada día, con tu complicidad, tu afecto, sencillez y sabiduría.                                                                                              Voy a extrañar mucho las charlas del molino, los mates al pie de las plantas y el entusiasmo con el que programabas cada viaje… ¡Es tanto lo que nos diste y tanto lo que te faltó vivir!
Hoy me encuentro sentado escribiendo estas palabras… Sólo me sirven de consuelo para semejante ausencia.
Papá, por favor, guianos, cuidanos, protegenos, danos fuerza para seguir…
 
                                                                               Un abrazo eterno, Leo. 
 
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QUÉ DIFÍCIL DESPEDIRTE
“Cuántos hermosos recuerdos y momentos compartidos, asados y mates todos juntos, como vos siempre querías. En cada abrazo sabíamos cuánto nos querías a todos. Cuántos viajes, cómo nos reíamos y disfrutábamos. Fuiste una excelente persona: cariñoso, sincero; nos dejaste una gran enseñanza: que la vida hay que vivirla y ser feliz con las cosas simples, ser honesto y solidario como lo fuiste vos, y cuánto…!
TE VAMOS A EXTRAÑAR MUCHO Y TE RECORDAREMOS CON UNA SONRISA,COMO VOS QUERíAS                                                                                          
                                                                                 DANOS FUERZAS Y CUIDANOS DESDE EL CIELO
 
                                                                 ¡HASTA QUE NOS VOLVAMOS A VER, CUÑADITO DEL ALMA!
                                                                                                                 Susana 
                                                                                                                                                                                             
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Cómo te vamos a extrañar, tío! Tantos momentos lindos que compartimos, comiendo asaditos
como a vos te gustaba, y disfrutando de cosas simples junto a la tía, como ir a tomar mate al dique, pasar los domingos enteros juntos… Siempre te vamos a recordar.                                 
Fuiste como un papá para mí y me enseñaste a disfrutar a las personas que queremos y a estar en familia.
      Danos fuerzas para seguir adelante…Siempre te voy a llevar en mi corazón: 
                                                                                       LEONEL,TU PITOLONCITO.
 
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Bochita:
Siempre te vamos a recordar por tu alegría y frescura, subiendo la escalera y avisando que llegabas, con tu silbido; por tus dichos: “ustedes el fin de semana no subieron al parque”, “andá por la vereda del sol”, “si querés te lo digo en francés”…, “ustedes no quieren creerrrrr” y  así, si seguimos, podemos escribir un libro. 
Viejito lindo, te queremos y extrañamos muchoooo. 
                                                                                      Tus compañeros del estudio. 
 
 
 

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