“Ni yo pensé que podíamos ser campeones”

Mario Gambini llegó a Santamarina para ser el tercer entrenador de la temporada 2005/06 del Argentino B. Sucedió a Vicente Pernía, quien había tomado el cargo tras la salida de Rubén Conti.

Se recurrió al DT marplatense con la premisa de mantener la categoría y el resultado final arrojó una sorpresa mayúscula: el ascenso del cual ayer se cumplieron diez años.

“Ni yo pensé que podíamos ser campeones, de hecho no pedí arreglar un premio por ello”, se sincera ‘Gamba’ en su diálogo con El Eco de Tandil desde Chacabuco, donde hoy conduce a 9 de Julio de esa ciudad.

“Antes de contestarle a Santamarina lo llamé a Pernía y me dijo que ya se había ido. Al otro día hablé con la gente del club y viajé. Cuando les dije que quería un determinado dinero por clasificar no entendían nada, el equipo estaba para mantener la categoría. Me miraban y me decían ‘son cuatro partidos nada más’ y yo les pregunté ‘¿y si ganamos los cuatro me van a echar?’. Después, salir campeones ni yo lo esperaba, de hecho cuando negocié no pedí un premio por ese objetivo”, comenzó narrando Gambini.

-Recuerdos imborrables.

-Seguro, se me viene a la mente cuando, el día de la final, nos hicieron el banderazo en la puerta del hotel. Salimos y Silvia Rodríguez, la señora de “Quique” Blazina, me regaló una estampita que hasta hoy llevo en mi billetera. Tiene la Virgen Desatanudos, me la regaló porque cuando llegué me preguntaron qué iba a hacer y dije que yo no era esa virgen.

-Dejó una marca imborrable en el club.

-Hasta hoy recibo un gran cariño de la gente de Santamarina. Soy un agradecido, de mis 1.700 amigos en Facebook, 900 son hinchas de Santamarina.

-Lo contrataron para un objetivo y terminó consiguiendo otro superior.

-Claro. Me acuerdo que de los doce puntos que quedaban, el “Chino” Cifuentes ya daba por perdido el partido con Rivadavia de Lincoln, que llevaba 31 partidos invicto. Como ayudante iba a tener a Duilio Botella pero cuando me acerqué, él me dijo “al final, a mí siempre me cag…, nunca me dan la oportunidad”. Yo no había venido a cag… nadie, a mí me llamaron para dirigir. Y terminaron sumando a Walter Oudoukian.

-¿Fue fundamental el cambio de mentalidad en ese equipo?

-Sí, fue clave empezar ganando ante un equipo que llevaba tanto tiempo sin perder. Después cortamos un invicto muy largo de Sporting de Punta Alta en su cancha (3-2), y le ganamos 2-0 a El Linqueño.

-Además, retocó la formación.

-El “Tano” Pernía no ponía a Matías Alustiza. Hice un par de cambios, saqué a Ijurco, puse una línea de tres, hicimos algunos “quilombos”, pero salimos campeones.

-¿Cuáles fueron las claves de aquella consagración?

-Empezar mi ciclo ganando fue fundamental. Después, con un técnico nuevo, el jugador se quiere mostrar. Además, los cambios salieron bien, a veces probás y no te sale. Recuerdo que, cuando llegué, Diego Bucci no iba ni al banco, un día le pregunté si estaba lesionado y me dijo que no, que estaba afuera por cuestiones tácticas. Lo agarré y le dije: “El domingo juegan usted y diez más”. “Charly” Arias fue un jugador muy importante, también tuvimos el regreso de Valverde tras una sanción de un año, aunque ya en los play off. Jugábamos con 3-4-2-1, con un doble enganche: Valverde-Gullace, y un solo delantero, “Chavo” Alustiza, que hizo una gran cantidad de goles.

-¿El grupo tenía un líder definido o alguien en el que usted depositara una confianza especial?

-Si hablamos de un líder futbolístico, era Valverde sin ninguna duda. Después, había un tipo como Gullace, que tenía una personalidad bárbara; estaba Forchetti, que parecía tímido, pero en la cancha era una fiera; Méndez, que medía un metro veinte pero trababa con la cabeza; Ortiz, que era un jugador bárbaro.

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