?No, el compás no, te pedí la escuadra??

Dentro de la malaria que fue este año, y se pueden incluir dentro de él hasta la fecha calamidades varias, una al parecer salió bien. No es mucho pero tampoco es poco, sobre todo porque se trata de un área bastante complicada y sí señor, adivinó, vamos a hablar del tránsito.
Y, específicamente, hablaremos de las motos, y más fino, vamos a hilar en el estacionamiento para motos que de un día para otro y sin decir agua va, comenzaron a sancionar a los propietarios de aquellas que se hallaban estacionadas sobre las veredas.
Amparados en la ley, los inspectores y su jefe máximo, el director Mario Montani, hicieron caso omiso a las discusiones varias que generó la situación y siguieron adelante con el plan ?pro veredas despejadas? que además había sido sugerido por el bloque del FPV.
La cuestión es que, opinión va, opinión viene, se multiplicaron los moteros, nombre con el que se dio en llamar a los espacios destinados a estacionar bicis y motos y al parecer, con el tiempo, el resultado pasó a ser por costumbre y practicidad, digamos que ?no negativo?.
Así que los muchachos del Municipio se entusiasmaron y por todos lados querían poner un motero, y así fue. Señores de las motos, ustedes sí que no tienen más problemas. Por doquier hay espacios y bueno, está muy bien, pero? siempre un pero.
No se sabe si el día en que se diseñaron los últimos que se instalaron (como el de avenida Santamarina esquina San Martín o el de Alem y Sarmiento) faltó el ingeniero, el dibujante o el diseñador de siempre o, simplemente, a la hora de dibujarlos, no aparecía la escuadra y lo único que encontraron a mano fue el compás y que por esa razón los soportes extremos de estos últimos moteros son de modelo redondo, en lugar de ser lineales y rectos, como los anteriores.
¿Y por qué nos importa esto? ¿Por qué nos ocupa esto? Porque el nuevo diseño redondeado impide la visión, molesta, no deja ver el tránsito, si uno viene conduciendo desde San Martín hacia el centro y pretende cruzar la ya de por sí complicada intersección con avenida Santamarina, en la que de paso, decimos que debería haber un semáforo.
?No sé porqué lo hicieron así, no se ve nada y hay que meter la trompa para poder ver si viene alguien desde la izquierda y si llega a venir uno más o menos rápido, chan, te la regalo, choque en puerta?, dijo Juan, un remisero conocedor de la zona. Lo mismo opinó una joven motociclista, quien coincidió en que ahora ?hay que asomarse demasiado para cruzar y eso hace a la esquina mucho más peligrosa?.
Así que, muchachos, porqué cambiar lo que estaba bien. Con darse una vuelta por ahí no será difícil comprobar el error del diseño. A cambiar compás por regla y entre todos podremos ahorrarnos un disgusto.*

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