No se queje si no se queja

José escribió al espacio miqueja@eleco.com.ar por dos motivos. Primero porque “estoy cansado de la diferencia de trato que hay hacia distintos conductores por parte de los inspectores de tránsito” y segundo, porque “los remiseros se creen dueños de las calles”.
Y expuso el caso. Días atrás, en 9 de Julio al 300 (entre Maipú y Belgrano), “veo que hay un móvil de una agencia de remís estacionado sobre mano izquierda. Cruzando la esquina había un inspector de tránsito. Me paro y miro al inspector. Cuando me ve, le señalo el coche mal estacionado, a lo cual me responde levantando los hombros y arqueando la boca en una expresión de ‘no sé de qué me estás hablando’”.
Después de tomar la foto, “indignado, continúo mi caminata al trabajo. En ese momento se acerca el conductor del remís llamándome: ‘Flaco, ¿necesitas algo?’. Conociendo sus intenciones, y sin ganas de generar problemas, lo miro, lo ignoro y sigo caminando. Insistió: ‘Flaco, te pregunté si necesitabas algo’. Luego me grita: ‘Flaco, vení porque te voy a buscar’”, relató el vecino.
En ese momento “me encuentro con un amigo y me pongo a charlar; el conductor dio media vuelta y se fue, y lo que pretendía ser, al menos, una discusión se disipa”, dijo y señaló que “a todo esto ya estaban estacionados otros cuatro móviles de la misma empresa sobre mano derecha, a pesar de que existe una ordenanza municipal que indica que puede haber dos por cuadra como máximo”.
Entonces, se preguntó: “¿Por qué el inspector de tránsito no hizo nada? ¿Por qué nos tienen que tratar despectivamente, aún cuando la falta la cometen ellos? ¿Quién les da a los inspectores y a los remiseros esos ‘superpoderes’ para que no podamos hacer nada? ¿Por qué el conductor del remís, a pesar de estar en falta, se enoja y me increpa? ¿Por qué nos tenemos que quedar callados ante estas injusticias?”. u

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