Nuevo Amanecer ya procesa 15.500 litros de leche y produce unos 2.500 kilos de queso por día

José Miranda, Elbio Calderón y Gustavo Ugarte son los tres representantes tandilenses en el consejo de administración de la cooperativa, que tiene sede central en Mar del Plata. Mientras en la planta local trabajan 18 socios, en la ciudad balnearia son 53.
“Va encaminada. Conseguir la materia prima fue lo que más nos costó, la leche. Arrancamos con un tambo de Vela, que fue el único que confió en nosotros y nos empezó entregando 1.400 litros por semana. Ibamos a buscar la leche los martes y los jueves”, explicó José Miranda en una visita de este Diario a las instalaciones ubicadas en la Ruta 226.
En ese momento intentaron poner en marcha la planta ubicada en el corazón de la Cuenca Lechera Mar y Sierras, pero no resultaba redituable con tan poca cantidad de litros de leche que estaban en condiciones de comprar, entonces la trasladaron a Mar del Plata.
Un mes después pudieron arrancar en la fábrica tandilense gracias a que tres vecinos tamberos comenzaron a entregarles 3 mil litros de leche diarios. Incluso, corrían con la ventaja de la cercanía, que abarataba el flete y agregaba valor al producto. 
Por estos días, los dieciocho trabajadores sacan una producción de 15.500 litros por día, lo que demuestra un acelerado crecimiento en sólo 7 meses. Cada uno de los socios retira alrededor de 900 pesos por semana, unos 3.600 pesos por mes. Aún están muy lejos del salario que deberían cobrar según la escala del Sindicato Lechero (Atilra). De todos modos, cuentan con cobertura social, gracias a que el gremio los “banca” desde hace 3 años, cuando se desató la gran crisis.
“El objetivo principal es llegar a lo que es rentable, unos 60 mil litros por día entre las dos plantas, para alcanzar el sueldo que queremos que es el del Convenio Colectivo de Trabajo”, indicó Elbio Calderón y afirmó que están casi a mitad de camino, en 29 mil litros. 
 
La materia prima
 
Gustavo Ugarte, que se encarga de retirar la leche de los tambos, contó que está cediendo “el miedo que había del productor hacia El Amanecer, que es totalmente razonable después de dos veces que se cerró y dejó deudas. El principal desafío era conseguir la leche y costó, pero esto es producto del trabajo que se ha hecho con los compañeros. El productor está confiando y se está acercando, está dispuestos a entregar leche”.
Ante la falta de confianza, los trabajadores deben pagar la materia prima de contado o por adelantado cuando el resto de las fábricas tiene crédito. “Eso hace que tengamos que vender de la misma manera”, precisó.
Elbio Calderón agregó que “el último dueño quedó debiendo a los productores 8 millones de pesos y ante esos productores tuvimos que poner la cara”. 
“Hay que reconocer que hay productores a los que les están debiendo muchísima plata. Les pasó dos veces con El Amanecer y hoy se olvidaron de eso, que no es poca cosa ni es sencillo y eso es un orgullo para nosotros, el haber generado esa confianza con el productor. Estaremos eternamente agradecidos”, confió Ugarte.
 
 
La planta
 
En estos meses de arduo trabajo, la cooperativa debió madurar rápidamente, aprendiendo a solucionar los inconvenientes que se presentan de manera cotidiana. Así, realizan el mantenimiento y arreglo de los equipos, pero además los sábados algunos socios aprovechan para hacer trabajos de albañilería y pintura sobre los edificios, que se muestran renovados.
Cuando arrancaron a producir, la fábrica llevaba unos 7 meses parada y trabajaron 15 días para ponerla de pie. “Lo único que tuvimos que hacer fue limpieza, pero veníamos de dueños y dueños que nunca hicieron mantenimiento. El último hizo la parte de comedor, duchas, baños, pero después no hubo otros arreglos”, contó Elbio Calderón.
Hoy tienen que afrontar elevados gastos fijos, como los 50 mil pesos de combustible mensuales para hacer funcionar la caldera y unos 10 mil de energía eléctrica, una urgencia que no les permite generar demasiadas inversiones. 
En este sentido, desde la cooperativa agradecieron a Cretal que los ayudó y esperó para no dejarlos sin electricidad, ya que cinco familias viven en el predio de la Ruta 226.
 
El equipo
 
En los comienzos se sumaron a trabajar siete ex empleados y aconsejaron a quienes tenían algún empleo o changa que los mantuvieran hasta poder tener más seguridad y no cargarse de responsabilidades sobre tantas familias. En ese momento cobraban 30 pesos por día tres veces por semana.
De los 38 trabajadores que estaban en El Amanecer cuando cerró, algunos se jubilaron y otros iniciaron juicios laborales. El más nuevo tiene casi 20 años de antigüedad, lo que se traduce en un alto grado de capacitación del plantel. 
Los últimos tres socios que se incorporaron habían optado por ir a la Justicia, pero se sumaron al proyecto “porque vieron que esto va para arriba, con todo el sacrificio que nos cuesta, pero esto es a lo que apostamos y lo que queremos. Frenaron esos juicios, pasaron a trabajar en la cooperativa y era gente que sumaba porque conoce el trabajo, siempre lo hicieron bien y fueron responsables”, agregó Elbio Calderón.
La actividad arranca a las 3 de la madrugada, con el ingreso del calderista, que también cumple el rol de pasteurizador y realiza tareas de mantenimiento. Además, llega el quesero y otros tres socios que viven en Tandil. El segundo turno comienza a las 5.
“Armamos una estructura de trabajo con un jefe de producción para ir organizándonos y trabajar juntos con Mar del Plata. Aunque no hay patrón, tiene que haber una línea para ordenarnos y coordinarnos”, indicó José Miranda.
 
Los productos
 
La planta de Tandil produce todos los derivados del queso y Mar del Plata, la línea blanca, que es leche, crema, dulce de leche, yogurt, postres, flanes y los caramelos Bandoleros.
Hoy Tandil alcanza unos 2.500 kilos de queso por día en las variedades gouda, sardo, fymbo, muzzarella y cremoso, además de ricota y manteca.
La muzzarella merece un párrafo aparte, ya que el último dueño se había llevado la máquina y con mucho esfuerzo se compró una nueva hace sólo dos meses. “Nos está dando una mano muy grande Agrilac, por medio de Matías que es el ingeniero que nos vino a asesorar para hacer muzzarella, y ganamos la medalla de bronce en la fiesta nacional en San Vicente”, explicó Elbio Calderón.
En la actualidad, el gran desafío es “volver a poner el producto en la calle”, mientras enfrentan una gran competencia de quesos que llegan de otras zonas a precios muy bajos. Incluso, aún no tienen recursos para invertir en campañas publicitarias, otra herramienta muy importante. 
 
La gestión
 
De ex empleados, los dieciocho trabajadores pasaron a ser socios. Los tres integrantes del consejo de administración sienten una gran responsabilidad tanto en la toma de decisiones como con respecto al resto de los compañeros.
En la planta de Tandil se conformó un equipo con muchas ganas de salir adelante y crecer. Todos comparten las tareas, trabajan a conciencia, aportan tiempo y esfuerzo. De todos modos, siguen fichando su horario de entrada y salida para equilibrar las horas que pasan en la fábrica.
“Nosotros no nos damos cuenta, porque en el día a día te consume un problema y otro, pero hemos crecido. Se ha puesto una empresa en marcha, que no es poca cosa, y el que nos dio una mano fue el Municipio de Tandil”, dijo José Miranda.
La comuna extendió un subsidio de 13 mil pesos para adquirir leche, pero además asistió a varios trabajadores con ayudas para pagar el alquiler y por dos meses les entregó un monto de mil pesos por familia para paliar la situación. También, facilitó las gestiones y autorizó la venta de los productos. 
La visita a la emblemática fábrica de quesos abre una luz de esperanza en el horizonte. Dieciocho corazones han podido con un gigante blanco que contiene toda la cañería, tanques y bateas de acero. El esfuerzo comienza mucho antes del amanecer y se prolonga hasta la tarde. Hoy la cooperativa merece el apoyo de la comunidad a través del consumo de los productos y un impulso del Estado. u
 
 
CRECER DEPENDE DE LA VENTA
 
El mercado, el gran desafío
 
La cooperativa Nuevo Amanecer envía parte de la producción a Mar del Plata, donde se pintan y etiquetan los quesos. De vuelta en la planta de Tandil, dos distribuidores se encargan de llevar la mercadería a los comercios de barrio locales.
Uno de los principales objetivos es poder vender en Monarca, pero por el momento no pueden financiar los dos meses de plazo que les pide la empresa para comenzar a efectivizar los pagos. Es que la cooperativa abona la leche al contado a 2,30 pesos más IVA. 
Una situación similar afrontan ante la posibilidad de ingresar la mercadería a la cadena Toledo, de Mar del Plata. No obstante, van expandiéndose en comercios pequeños con precios competitivos y lácteos de gran calidad.
El crecimiento de la cooperativa hoy depende exclusivamente de la venta y de los cobros para poder comprar más materia prima y ampliar el volumen de producción.
“En realidad el proceso es comprar la leche, hacer el producto y sobre la ganancia está el crecimiento, pero también lo que se tiene mucho en cuenta es lo que se puede distribuir a la gente (en ganancias)”, explicó Gustavo Ugarte.
Por otra parte, en Mar del Plata el Movimiento Evita compra mercadería a la cooperativa para el plan “Lácteos para todos”. Abiertos a nuevas propuestas, una buena boca de expendio para los quesos podría ser el Mercado Central o los camiones que recorren las ciudades cercanas. u
 
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La ayuda del Estado 
 
Si bien Nuevo Amancer ha realizado gestiones ante el Estado nacional y provincial, hasta el momento la única ayuda que ha conseguido fue la del Municipio.
Pasada la crisis inicial, necesita que la marca se instale, que la comunidad tenga presente los productos y acceder a nuevos comercios. Pero además, le vendría muy bien alguna herramienta financiera o crédito blando para poder dar crédito a las grandes cadenas supermercadistas, inmejorables bocas de expendio de los lácteos. 
Pese a la estupenda recuperación, “los sueldos no alcanzan. Hay gente que paga alquiler y la verdad es que tiene que trabajar en otro lugar el que puede y al resto no le alcanza. Se hace insostenible cada mes que pasa. Necesitaríamos una inyección con algún subsidio para comprar más leche, porque cuanto más se trabaje más dinero se puede repartir. Eso vuelve y se podría llegar a cobrar un poco más. Ese es el principal objetivo porque hay gente que no se puede sostener”, explicó Gustavo Ugarte. 
Otro inconveniente se plantea a la hora de adquirir las bolsas y envases, ya que se vende en gran cantidad y el desembolso de dinero es grande y por adelantado. Cada inversión en bolsas para el queso de barra o de potes para crema, postres o dulce de leche cuesta unos 40 mil pesos. 
 
Infraestructura
 
En cuanto a la infraestructura, la principal demanda de Nuevo Amanecer es poder concretar el cielorraso de la planta. La obra está valuada en unos 40 mil pesos que en este momento no disponen. 
Hoy el mantenimiento lo realizan los mismos socios, que revocan, arreglan las máquinas y ponen un gran énfasis en la higiene, ya que lavan moldes, piletas de acero y pisos con cloro. Todo luce impecable. u
 
 
 
 
La marca, el capital
 
Nuevo Amanecer recuperó las recetas de los fundadores de la firma, la familia De Vega, y el espíritu de trabajo, ya que se esperan por alcanzar “la calidad del producto impresionante. Acá pasaron varios dueños y en lo que menos se fijaron fue en eso”.
La marca data de 1939 y a pesar del descuido que sufrió, sigue siendo reconocida y respetada. Hoy, los integrantes de la cooperativa piden a la comunidad que vuelvan a probar los productos, dándoles un voto de confianza.
“Este crecimiento un poco se lo debemos a la suerte de tener la marca, que es lo único que nos había quedado cuando cerró”, concluyeron.
En cuanto a la calidad, resaltaron que el encargado del laboratorio es muy estricto en los controles de la producción, más allá de las fiscalizaciones que realizan los organismos competentes. u
 

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