Obama reiteró que si llega a la presidencia estadounidense finalizará la invasión a Irak

El candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama, reiteró ayer sus planes de poner fin a la guerra en Irak y dijo estar sorprendido por las críticas tras su comentario de que podría “refinar” el cronograma de retirada de los soldados.
“Decir que voy a refinar mis políticas no es de ninguna manera inconsistente respecto a mis declaraciones previas y no cambia mi postura estratégica de que hay que terminar esta guerra y que le voy a poner fin como presidente”, dijo el aspirante afroamericano a los periodistas en su avión de campaña.
El aspirante demócrata que basó su carrera a la nominación en su fuerte oposición al conflicto, aseguró esta semana que podría modificar su plan de retirada de soldados en los 16 meses siguientes a su llegada al poder si cambiaban las condiciones en el terreno iraquí.
Este comentario tuvo una gran repercusión mediática y generó feroces críticas desde todos los sectores de arco político estadounidense, mientras los republicanos declararon que esas “vacilaciones” evidencian que Obama no tiene una postura consistente respecto al tema.
La prensa, en tanto, interpreta que esta atenuación del discurso antibélico por parte del aspirante demócrata se produce debido a la virulencia con que su adversario republicano John McCain -que basa buena parte de su campaña en su imagen de militar experimentado- critica los planes demócratas sobre Irak.
“Su tono se ha desplazado”, editorializó la semana pasada The Washington Post, ilustrando el giro “estratégico” de los discursos de Obama, en busca de sectores republicanos indecisos.
Obama intentó zanjar el tema sobre su postura respecto a la invasión a Irak y se declaró sorprendido por “la locura que se desató con la que creí que era una declaración bastante inocua”,
“Estoy absolutamente comprometido para poner fin a la guerra. Voy a llamar a mis jefes de campaña y les daré una nueva tarea, y esa será la de terminar con la guerra”, explicó categórico.
El portavoz de McCain, Tucker Bounds, se refirió a la polémica opinando que “lo realmente sorprendente es que Barack Obama aún no entiende que sus palabras importan”.
Por su parte, el vocero  del comité nacional republicano, Alex Conant acusó a Obama de ser un “veleta” que deja la duda sobre su posición, tras declarar que “el problema (de Obama) con Irak es que desprecia incluso el principio de su candidatura y lo muestra como un politiquero típico”.
Sin embargo, pese a las aclaraciones del aspirante afroamericano, los medios estadounidenses remarcan un incipiente malestar entre la base liberal lo sostuvo durante su campaña contra Hillary Clinton.
Ello, debido a varias decisiones y declaraciones del candidato que van a contramano de lo impulsado hasta ahora, fundamentalmente acerca de la ley de escuchas telefónicas y su postura con respecto a la pena de muerte y el derecho a portar armas.
Sus detractores argumentan que, pese haberlas rechazado previamente, ahora Obama se muestra dispuesto a aceptar una versión de compromiso de la ley de escuchas telefónicas, que concedería inmunidad a las empresas telefónicas que participaron en el pasado en acciones de espionaje interno.
Tampoco su apoyo a la sentencia de la Corte Suprema que recientemente ratificó el derecho de los ciudadanos a poseer armas de fuego, ni su crítica al rechazo de la condena de muerte para violadores de niños favorecieron su imagen opinión de muchos de sus seguidores.
Bajo la persistente presión de McCain, que lo critica por no visitar Irak desde el 2006, Obama debió salir a anunciar que planea viajar a ese país y a Afganistán, aunque las fechas aún no fueron precisadas, informó la agencia de noticias Europa Press.
A pesar de la polémica, Obama sigue con ventaja en las encuestas. El promedio de sondeos de RealClear Politics (www.realclearpolitic.com) le atribuye un 48,5 por ciento de los votos, mientras McCain cuenta con un 42,7. (Télam)

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