Obama se mostró más fuerte en el segundo debate, pero Romney no retrocede

En un debate encendido y más agresivo que el primero, el candidato demócrata, Barak Obama logró superar las expectativas tras su performance en el encuentro anterior, arribando al Mark Center de la Universidad de Hosftra, en Hempstead, Nueva York, con una impronta combativa y decidida desde el inicio.
En los 90 minutos de intercambio, el candidato a la reelección interrumpió a su rival, desmintiendo frontalmente y cara a cara sus dichos y ofreciendo golpes certeros en momentos indicados.
Frases como “Romney no tiene un plan de cinco puntos, sino un plan de un punto para los ricos”, ataques a su pasado en el sector privado o a sus desafortunados dichos sobre que el 47 por ciento del país se consideran víctimas que niegan responsabilidad personal, fueron parte de los ataques que Obama había dejado afuera en el debate en Colorado y decidió incluir esta vez.
Por su parte, el ex gobernador de Massachusetts, llegó al estado de Nueva York obligado a defender la victoria lograda en el primer encuentro cara a cara con el líder de la Casa Blanca y con la presión de por lo menos mantener el impulso logrado en las encuestas en estados decisivos como Florida o Virginia.
Romney, a pesar de enfrentarse a un Obama que iba a jugarse por el todo o nada, se mantuvo firme y sólido ante los golpes de su rival e incluso – en contadas oportunidades – buscó la estrategia de contraataque parándose de frente y a pocos metros del presidente para pedirle respuestas puntuales.
Vistiendo cada uno corbatas con los colores del partido opositor, los postulantes a la Casa Blanca hicieron uso de la modalidad de “town hall” – sin mesa de por medio y donde miembros del público son los encargados de preguntar – para jugar con las expresiones corporales y con el acercamiento directo al votante.
Así, mientras que ambos candidatos evitaron prácticamente la utilización de muecas o sonrisas, Romney fue quien buscó más veces la intervención de la moderadora para extender sus respuestas y responder a los ataques del demócrata, al punto que la encargada de mediar entre las preguntas y los postulantes, en una ocasión tuvo que mandar a sentar al republicano.
Fue la periodista de la cadena CNN, la encargada también de poner en una posición incómoda al de Massachusetts y corregirlo en vivo, tras que en la búsqueda de una posición ofensiva, dijera que Obama no había hablado de acto terrorista tras los hechos de violencia en Libia.
Luego de la hora y media de acusaciones cruzadas por temas de inmigración, economía, reducción de impuestos o control de armas, entre otros, tanto republicanos como demócratas se mostraron conformes con las presentaciones de sus candidatos.
No obstante, según una encuesta realizada momentos después del debate por la CNN, el ganador del segundo encuentro presidencial fue Obama con el 46 por ciento seguido por el 39 por ciento conseguido por Romney.
Con poco espacio a preguntas respecto a la política exterior de los Estados Unidos, el próximo encuentro cara a cara será la última oportunidad previa a las elecciones nacionales del 6 de noviembre para abordar el tema. 
De esta manera, Barack Obama y Mitt Romney llegarán al debate del lunes en Boca Ratón, Florida, para discutir exclusivamente sobre la política internacional del país, con una distancia muy ajustada en las encuestas que actualmente tiene al ex gobernador liderando entre los probables votantes con el 50 por ciento sobre el 46 por ciento del mandatario, según el sondeo realizado por Gallup.

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