Otro caso de secuestro virtual, presuntamente gestionado desde una unidad penitenciaria

El mismo día del hecho, el pasado viernes, la víctima identificada con el nombre de Daniel, se comunicó con esta Redacción para dar a conocer su caso y para prevenir futuras repeticiones de una modalidad que no decrece: los secuestros virtuales perpetrados desde unidades penitenciarias.
El hecho comenzó alrededor de las 12.30, cuando la víctima salió de su casa, y media hora después su hermana recibió un llamado a su domicilio sito en Maipú al 600 y, argumentando tenerlo secuestrado y diciendo que iba a aparecer un dedo o una oreja en algún lado, le hicieron comprar varias tandas de tarjetas telefónicas de todas las compañías de celulares, incluso, del servicio domiciliario.
Cuando la supuesta víctima regresó a su casa dos horas después, logró interceptar la última llamada que tenía como motivo recibir los números de la tanda final de tarjetas, que no fueron enviadas. En total fueron cuatro llamados y alrededor de 600 pesos en tarjetas.
La situación planteada por el damnificado se basa en la preocupación de que, aparentemente, los autores del engaño estarían combinados con alguien que rondaba por su domicilio, puesto que le dieron datos precisos acerca del horario en que salió de su domicilio, la ropa que usaba, etcétera.
A propósito, la víctima sostuvo que ?lo que más nos preocupa es que había alguien afuera que hizo ?la inteligencia??.

Una modalidad en ascenso

Lo más sobresaliente es que las llamadas provenían de una cárcel. Se trata de una grabación que dice a quien atiende que es una llamada desde una penitenciaría, y si desea atender debe marcar un determinado número.
Según se pudo saber extraoficialmente por medio de fuentes allegadas en la Policía Federal es muy factible que provenga de la unidad penitenciaria de Barker.
Sin embargo se trata de una modalidad que se repite y que se realiza desde hace un tiempo, donde los internos utilizarían las tarjetas de teléfono para intercambiarlas o negociarlas por un valor superior dentro de la cárcel.
?Según me comentaron en la comisaría Primera, donde hice la denuncia, ya hubo un par de casos en Tandil. Pero lo que indigna y pone mal es la impunidad con la que se manejan, porque no están llamando de un country, lo hacen desde una cárcel?, manifestó el damnificado.
Por último, y a modo de prevención, sostuvo que ?aquellos que reciban un llamado de la penitenciaría y no tienen ningún familiar adentro, que no lo atiendan?.*

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