Pacientes oncológicos claman para que Profe les entregue la medicación

Pacientes afiliados a la obra social Incluir Salud (Ex Profe), que depende del Ministerio de Salud de la Provincia, están desesperados porque llevan varios meses esperando las drogas para sus tratamientos oncológicos, además de insumos para mejorar la calidad de vida de enfermos crónicos. Todos comenzaron sus tratamientos en el Hospital, pero a partir de que les otorgaron una pensión no contributiva por sus cuadros clínicos, quedaron desamparados ante la falta de respuestas del Gobierno bonaerense.

Unidos por esta grave situación, María Claudia García Bravo, Juan Tolosa, Alicia del Pilar Nerón Roa -en representación de su hijo- y Mónica Estela Salas se acercaron a esta Redacción para pedir que alguien los escuche y destrabe sus tratamientos. Simplemente, clamaron por su derecho a la salud y la posibilidad de vivir.

Conocer cada caso es doloroso. Todos deben sacar fuerzas de donde puedan y salir a reclamar por la droga que les salvará lo más valioso, la vida. Apoyados por familiares, crearon en el Facebook el grupo oncológico Juan Tolosa Tandil, donde esperan la adhesión de más pacientes en su misma situación, porque la unión les dará mayor impulso.

En simultáneo, Juan Tolosa pidió que “los actores políticos de la ciudad salgan a defender a este grupo de personas, que no somos nosotros, debe haber muchísimas más”. También clamó por la ayuda de “cualquiera que tenga en sus manos el poder de gestionar para darnos una respuesta. Nos lo merecemos mínimamente y dignamente. Tuvimos la mala suerte de ser trabajadores en una década del país en donde los patrones nos robaron los aportes, por eso no somos jubilados”.

Al mismo tiempo, mostró distintas cartas que envió a Incluir Salud y dio detalles de la documentación que presentó para interponer un recurso de amparo que obligue a la obra social a brindarles el tratamiento en forma urgente.

 

“Quiero luchar para todos”

 

María Claudia Bravo fue diagnosticada con cáncer hace ocho años. La atendieron en el Hospital, le gestionaron una pensión no contributiva y empezó a aportar a Profe. “Cuando empiezo con este problema, me dicen que para darme la medicación tengo que ir a afiliarme. Hace ocho años que cobro la pensión y en todo ese tiempo me han hecho descuentos. Llevé las órdenes que me dio el médico y no me las tomaron porque ni siquiera existía en los padrones. Me preguntó ‘cómo puede ser’, si hace ocho años que me están haciendo los descuentos”.

En su derrotero, Claudia volvió al Hospital, en septiembre pidió las drogas por su intermedio y para el 9 de octubre estaba acordado en La Plata, pero la medicación nunca llegó y no pudo iniciar su tratamiento, que es urgente. Hoy lleva dos meses en espera.

Profe es la obra social que le otorga el Estado provincial, a través de la Nación, a las personas que tienen una pensión no contributiva por diversas razones médicas o de discapacidad. Hoy el programa se llama Incluir Salud y depende del ministerio bonaerense.

“Tenía esperanza de que iba a llegar rápido. Ahora trato de ponerle fuerza porque tenemos que salir adelante. Quiero luchar para mí y para que llegue a todas las personas. Todos tenemos derecho a hacer el tratamiento que necesitamos”, manifestó.

 

Un juego “dañino”

 

Juan Tolosa contó que hace dos años le diagnosticaron un tumor en la laringe y el año pasado, después de un nuevo estudio, los médicos hallaron otro en el riñón. Por este motivo tramitó su pensión no contributiva y se quedó sin cobertura. “Me afilian a Profe y ahí empieza el problema. Te dan de baja del sistema de atención público que teníamos en el Hospital, de todo lo que nos dieron en el tratamiento y empezamos este suplicio de no tener nada”, afirmó.

Explicó que Profe le autorizó el tratamiento de rayos, pero no le provee de la quimioterapia. Hace tres meses que solicitó la droga y desde mayo que la obra social está al tanto de la indicación de tratamiento, fecha en que fue operado.

“Estoy en riesgo día a día de que el tumor se despierte y me invada”, dijo consciente del riesgo, el mismo que atemoriza a todos los pacientes reunidos para enfrentar el mismo problema.

“No tenemos respuestas. Tampoco negativas. Y juegan un juego que es totalmente dañino, que desgasta mentalmente. Estamos cada día con esperanza, apuntalados por la familia, los nietos e hijos, o para apuntalar a otro paciente para que no decaiga”, contó Juan Tolosa, referente barrial de Villa Aguirre.

También explicó que llaman, envían mails y cartas documento, aunque no logran que desde Incluir Salud les brinden precisiones sobre sus tratamientos. “Nadie te dice no o sí”, dijo, ya que una negativa les permitiría continuar con la atención en el Hospital. “Si me dijeran que no me van a cubrir, saldría a mendigar los medicamentos”, indicó.

En este sentido, explicó que el Hospital no los cubre, porque “como tenemos Profe, nos dice que te atienda y te provea Profe. Y sino te dicen que consigas el certificado negativo de Profe que no te va a proveer de tal droga, pero Profe no te lo da. Entonces, el Hospital no activa el pedido. Es todo un juego”.

 

Tremenda impotencia

 

Por otro lado, Alicia del Pilar Nerón Roa contó que su hijo padece mielomeningocele con una hidrocefalia, a partir de que la columna vertebral no llegó a formarse y determinó una discapacidad de la cintura para abajo.

“Tiene 18 años y quiero que tenga una vida como cualquier otro chico, aunque la tiene. Para mejorar su calidad de vida necesita sus valvas para caminar y también sus sondas para evacuar la orina, porque va al secundario”, explicó muy angustiada.

Alicia ratificó que su hijo nació con esta condición. “Con mi marido no sabíamos con qué venía, pero en el trayecto aprendimos a convivir con eso y hoy en día, gracias a Dios, él tiene 18 años, camina y tiene una vida normal dentro de lo que se puede. Me gustaría que estuviera mejor”, dijo.

En cuanto a las gestiones, sostuvo que lleva un año intentando conseguir las valvas y ya cumplió tres años a la espera de las sondas. En ese camino, le han solicitado infinidad de informes médicos y estudios para constatar que tiene la enfermedad.

Alicia confió que siente “una impotencia tremenda” y rescató la voluntad del Hospital que “me quiere dar una mano, pero es una traba que te ponen Profe”. Y recalcó que los médicos le reiteran que “es un derecho que tiene mi hijo”.

 

“Tenemos que esperar la muerte sentados”

 

Este año, Mónica Estela Salas se enteró de que padecía cáncer en la mama derecha y la atendieron en el Hospital, con todos los estudios anteriores a la operación. “Me lo sacaron a tiempo, pero el doctor (Oscar) García Allende me aclaró que pueden quedar pequeñas células y hay que combatirlas, por eso necesito el tratamiento oncológico. Hice un tratamiento con láser, porque tengo mi mama y mi axila oscuras y ya terminé las 33 sesiones, salí bien y el resultado fue positivo”.

Agregó que antes de los rayos, hace cuatro meses, mandó toda la documentación requerida, como la historia clínica, el diagnóstico, la medicación recetada. “Supuestamente estaba aprobada la primera tanda”, dijo y explicó que está cansada de llamar a La Plata para reclamar su solicitud, incluso se ha comunicado la asistente social del Hospital.

“Yo ya tendría que estar tomando la medicación porque es para prevenir que no me vuelva a crecer y en definitiva, morirme; porque si no tomo mi medicación, me voy a morir”, afirmó.

Pese al acompañamiento del personal del Hospital, se siente sola frente a la obra social. “Llamo y no me atienden. No se dignan ni a decirme: ‘Mire señora no le podemos mandar, venga a buscarlo. Están jugando con nuestra salud y no es así. Tenemos que esperar la muerte sentados, porque es una muerte segura”, lamentó.

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