Panaderos dicen que “el panorama es de emergencia total, donde están quedando empleados en la calle”

El presidente del Centro Panaderil de Tandil, Víctor Barzola, planteó un preocupante panorama sobre lo que está aconteciendo en la actualidad con el sector, donde las ventas han disminuido considerablemente y para cada propietario se le hace extremadamente difícil poder cumplir con los costos que la propia panadería genera.

Barzola expresó que “el panorama es de emergencia total, donde están quedando empleados en la calle. La situación está muy complicada, no hay ventas y los costos cada vez son más grandes. Para citar un ejemplo solo de luz nos vino entre 10 y 12 mil pesos cuando antes abonábamos alrededor de 5 mil pesos”.

Aseveró que “no podemos aumentar el pan porque la gente no tiene plata para comprar y nos preguntamos qué tenemos que hacer. Estamos obligados a achicar personal y eso genera un problema grave de verdad”.

Consultado sobre si debió dejar a algún empleado sin trabajo producto de la situación dijo que “todavía no, pero ya hay panaderos que han cerrado como la tradicional panadería Modelo y hay unas cuantas más que están al borde del quiebre porque no tienen cómo afrontar los gastos”.

Aseguró que “ante este crítico panorama muchos comienzan a trabajar en forma clandestina y saldrán a la calle a vender el pan más barato porque no pagan absolutamente nada”.

Controles

Sobre si existe algún control sobre las denominadas panaderías clandestinas indicó que “junto con Federación y Bromatología vamos a tener que tener una charla y salir a investigar recorriendo distintos lugares de Tandil”.

Aseguró que “hay unos cuantos que están trabajando bajo esa modalidad, nosotros ya contamos con varios lugares que nos han indicado, pero no solo por el pan sino también los que hacen milanesas, tortas fritas y churros que realmente está lleno”, para luego añadir que “es un gran problema porque la gente que se dedica a esto lo hace para trabajar, para buscar un ingreso para poder vivir”.

Sobre el precio fue tajante al decir que “nosotros vendemos el pan a 34 pesos, otros lugares lo hacen a 30 pesos, pero si aplicamos un aumento y llevamos el precio a 45 pesos hacemos un desastre en la calle porque la gente no tiene para comprar. No queremos aumentar el pan, pero lamentablemente tenemos que achicar personal y quien se salva es aquel que fabrica el alimento y lo vende”.

Costos

Barzola mencionó que “tenemos dos panaderías, en una está mi hijo solo, pero en la otra tengo dos empleados menos ya, pero no los despedí sino que los hago venir tres veces por semana. La venta decayó un 30 por ciento o más, no se venden cosas dulces que es el fuerte de una panadería. A esto se le suma el alquiler que promedian entre 35 y 30 mil pesos, más las cargas sociales y los impuestos. Un sueldo de un empleado está en 14 mil pesos y tenés lo mismo de cargas sociales por lo que se te va casi 30 mil pesos en un empleado y es difícil de pagar. Todas las panaderías de la provincia de Buenos Aires estamos en alerta roja y no se descarta un paro de actividades en los próximos días”.

El diagnóstico de la Federación

El vicepresidente primero de la Federación Industrial Panaderil de la provincia de Buenos Aires (FIP), Raúl Santoandré, también se refirió al tema en el programa “No hay dos sin tres” (104.1 Tandil FM). Remarcó que “lo que está pasando es que nos estamos retrotrayendo a muchos años atrás donde la industria estaba en decadencia. En la actualidad las ventas han caído notablemente y no se puede aumentar el pan que es el alimento básico de toda mesa familiar, algo esencial en todos los argentinos”.

Señaló que “como responsables de nuestras pequeñas pymes, porque las panaderías son empresas familiares, pagamos servicios donde no se pueden solventar los gastos porque luz, agua y gas llegan unas boletas terribles que no se pueden pagar. Esto sumado al enorme flagelo que tenemos que es la clandestinidad, porque no es lo mismo una panadería constituida con sus empleados y todo en regla, a aquel que es clandestino y evade toda clase de impuestos y tiene otro margen que hoy le permite solventarse. Para quien está legalmente constituido estamos en una situación alarmante”.

Detalló que “ya hay despidos y se están cerrando panaderías, esto es lamentable en un país donde veníamos relativamente bien y no teníamos estos altercados. Hoy nuestra industria está pasando por un mal momento”.

Al ser consultado si tenía una mayor especificación de cuántas pequeñas empresas estaban en una situación irregular dijo que “tenemos un 40 por ciento en toda la provincia de Buenos Aires, donde tiene jurisdicción la Federación Industrial Panaderil. Además hay una merma en las ventas que es alarmante porque la gente no tiene dinero. Si se privan de comer productos de panadería estamos bastante complicados porque es lo último que la gente deja de hacer, ya que no es solamente el tradicional pan sino que hay una diversa gama de productos cuya venta descendió notoriamente, además el problema para aquellos que alquilan una panadería”.

Diferencias

Al ser consultado sobre cuáles eran las diferencias que se establecen con otros rubros que también están sufriendo el ajuste económico sostuvo que “nuestra industria es diferente a las demás porque los que somos dueños de panadería estamos con nuestros empleados trabajando codo a codo. La panadería si puede juntar algo en el mes lo reinvierte en una máquina o mejorando la calidad de su pequeña pyme. El panadero no se lleva la plata al extranjero, todo lo contrario, ya que vive el día a día y hoy la situación vuelvo a repetir es alarmante”.

Profundizando el tema que mencionó sobre la clandestinidad señaló que “ocurren dos variantes, están quienes evaden impuestos locales, nacionales y provinciales y después está aquel que estaba debidamente constituido y hoy se tiene que bajar por no poder solventar los gastos. Una pequeña panadería que deja de fabricar cierra sus puertas pero sigue trabajando para el reparto o rebuscándosela porque esa persona sino no sabe qué hacer. El panadero lleva la profesión en la sangre, pero jamás hemos vivido el momento que estamos atravesando. Una panadería de barrio que le llega 8 mil pesos de agua o 22 mil de luz no puede solventarlo, porque no se traslada ni al mostrador, ni a los costos, ya el pan tiene su costo y no podemos seguir aumentándolo porque las ventas mermaron mucho y de aumentar nos quedamos sin clientes”.

Aseveró que “tener un empleado con las respectivas cargas impositivas es lo que nos está asfixiando a lo que hay que agregarle las boletas que llegan de los distintos servicios. Tener empleados registrados más los servicios es una carga tributaria muy grande que hace que no podamos solventar nuestras industrias

Contacto

Más allá del comunicado que la Federación Industrial Panaderil emitió, dijo que “no hemos tenido ningún contacto con las autoridades, no nos han llamado en ningún momento, pese a que nosotros previamente quisimos contactarnos con ellos. Fue antes de sacar el comunicado y tras monitorear lo que acontece en la provincia de Buenos Aires ya que estamos en contacto con las diferentes localidades. A partir de no haber comunicación con las autoridades veremos cómo nos manejamos porque también tenemos las paritarias nuevamente y no sabemos qué hacer”.

Detalló que “en la provincia de Buenos Aires tenemos unas 8.500 panaderías debidamente constituidas, donde muchas personas entre familia y empleados viven. Vamos a tratar de tener un encuentro con el Ministro de la Producción”.

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