Paquete K que reconoce freno

OBRA PUBLICA. Se anunciarían proyectos por entre 40 y 42 mil millones de pesos, con el foco en obras chicas y de rápida ejecución, para apuntalar el empleo en un año electoral como el próximo. Los proyectos incluirán obras ya presupuestadas y algunas ya anunciadas, incluso, como suele ocurrir en el rubro.
EMPLEO. Se generalizarán los procedimientos preventivos de crisis, un mecanismo hasta ahora acotado a pocos sectores que obliga a las empresas a demostrar al Ministerio de Trabajo que su negocio empeoró antes de despedir personal. Si se comprueba la caída de las ventas, el Estado cubriría el 25% de la nómina salarial de la firma.
EXPORTACIONES. La idea es compensar a los empresarios por la pérdida de competitividad que generaron las devaluaciones del resto de las monedas de la región que el Gobierno no quiso seguir. Habrá más reintegros fiscales a las ventas al exterior, atados como hasta ahora al valor que se agregue al producto pero con un tope superior al actual 6 por ciento. También se evalúa eliminar las retenciones a las exportaciones de manufacturas, hoy en el 5 por ciento.
CREDITO. Buscan impulsarlo con los fondos de la ANSES, multiplicados por cuatro la semana pasada por la cartera de las AFJP que se estatizó. El objetivo es que vuelvan a ofrecerse préstamos hipotecarios accesibles y que aparezca el crédito a la producción.
AUTOS. En el Gobierno prometen financiar la venta de autos económicos si las terminales aseguran los puestos a sus obreros. Chocan con la crisis que afecta a las mayores terminales del mundo. Algunas, al borde de la quiebra.

 

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