Para el fiscal el crimen fue por legítima defensa y el apresado fue liberado

Tal se había anticipado en éstas páginas, el fiscal Damián Borean debía ayer resolver la suerte procesal de José del Carmen Zapata Polanco, aprehendido por la muerte del joven Gabriel Mauricio Ciano, quien recibiera una puñalada mortal en medio de una pelea de lo que se presumía un intento de asalto.
A medida que pasaron las horas, la incorporación de pruebas y la declaración del propio aprehendido, que se había entregado en la seccional, derivó en la hipótesis de la legítima defensa, figura que finalmente ayer al mediodía resolvió el propio ministerio público, dictaminando consecuentemente la inmediata libertad del apresado.
En efecto, agotado el tiempo procesal para que se resuelva si Polanco debía quedar detenido bajo el delito que a priori se manejó -Homicidio simple- o si se estaba frente a un caso de legítima defensa, el fiscal se mostró convencido de que se trató de la segunda tesis, por lo que fue transmitido al juez de Garantías, que coincidió con la postura, ordenando así la libertad del hasta ayer apresado.
Independientemente del móvil que derivó en el suceso (si fue un asalto o un ajuste de cuentas), para los investigadores no quedaron dudas que Polanco se defendió de las agresiones sufridas por Ciano dentro de su propiedad y poniendo en riesgo no sólo la vida del hombre, sino también de terceros, como era el caso de su mujer y sus hijos, que estaban dentro del departamento.
Para arribar a la conclusión se tuvo en cuenta la coherencia y coincidencia entre lo declarado por el protagonista como de los distintos testigos que se agregaron al expediente, además de otros elementos complementarios como el hallazgo de las pertenencias del señalado en el cuerpo tendido sin vida de Ciano.
Como se detalló en la edición pasada, Polanco expuso frente al fiscal cómo se desencadenaron los hechos que terminaron con la muerte del joven.

Los sucesos

Contó que regresó a su casa alrededor de las 4 (sábado). Abrió el portón de rejas sin llaves del complejo de departamentos de la calle Jurado al 1500, y al ingresar al predio rumbo a su casa fue abordado intempestivamente por Ciano mientras, afuera, arriba de una moto lo aguardaba otro joven.
Al decir del declarante, Ciano se le abalanzó y le puso un cuchillo en el cuello, alegando que se trataba de un asalto y por el que pedía todas sus pertenencias. El forcejeo y el griterío alertaron a la mujer del dominicano que estaba adentro del departamento con sus dos hijos, por lo que en medio del pedido de auxilio, la mujer gritaba desde el interior que ya había llamado a la policía.
Frente a la amenaza de que arribara un patrullero, Ciano desistió de la idea de seguir con el robo, pero se alzó con la billetera, el celular, algo de plata y un atuendo, todas pertenencias de Polanco. Asimismo, en medio de la huida, Ciano lo amenazó, diciendo que no llamase a la policía ni lo denunciara porque iba a volver para matar a su mujer y sus hijos. No sin despedirse diciéndole que preparara más cosas de sus pertenencias porque iba a regresar para que se las diera.
El alboroto y la virulencia de los hechos hicieron que se alertara la vecindad, y algunos frentistas salieron a la calle para ver qué sucedía. Allí Polanco les contó que había sido blanco de un atraco. Para esto, arribó un móvil policial que había sido alertado por la mujer del damnificado.
Los efectivos, entonces, al tomar nota de la situación le indicaron que se trasladase a la comisaría para realizar la correspondiente denuncia y, sin más, los policías dejaron el lugar.
Una vez disipado el violento suceso, Polanco decidió dirigirse a la seccional, pero la mujer le aconsejó que no fuese caminando hasta la dependencia, que fuera a la casa de una vecina para llamar a un remís, sugerencia que tomó, no sin antes llevarse consigo un cuchillo tipo tramontina, ante el temor latente de aquella amenaza del ladrón, el posible regreso en busca de más cosas.
Ya realizada la llamada telefónica pidiendo un remís, el hombre regresó a su casa y en el trayecto divisó que otra vez el par de jóvenes en moto estaba por llegar a su vivienda, donde estaban su mujer y sus hijos.
La desesperación fue mayúscula -confió en la declaración- ya que Ciano estaba ya adentro del predio, portando un fierro tipo barreta con el que se presumía iba a forzar la puerta del departamento.

En defensa propia

En medio de golpes con dicho elemento y los gritos de la mujer, Polanco llegó y se abalanzó hacia “el intruso violento”, trenzándose en un forcejeo y pelea con barretazos de por medio contra la humanidad del dominicano (el médico de policía constató las heridas), quien trastabilla primero, cae de rodillas, logra evitar otro golpe del fierro retirándoselo con una mano, se vuelve a trenzar en lucha y en algún momento que no pudo precisar -dijo- utilizó su cuchillo y lo apuñaló. Y se dio cuenta de la herida que profirió cuando Ciano soltó la barreta y se retiró a la carrera del lugar hacia donde estaba su compañero arriba de la moto.
“Me parece que lo lastimé”, pensó Polanco, por lo que fue a lo de otro vecino a pedirle que le prestase un arma ante la posibilidad de que Ciano insistiera con volver. En ese instante también llegó el remís que habían solicitado minutos antes, adonde introdujo a sus hijos y su mujer para trasladarlos a la casa de un amigo, al resguardo de cualquier otro inconveniente del tenor que ya habían pasado. Desde allí -cuenta en su declaración- va hacia la comisaría Cuarta y relata lo padecido y protagonizado.
Minutos más tarde, efectivamente la policía confirmaba el llamado vecinal que hablaba de un joven tendido en la vía pública, sin vida. Era Ciano, a quien se le halló efectivamente la billetera y el celular que había detallado Polanco, además de un pequeño cuchillo.
Según reza en las conclusiones de la instrucción del fiscal, los dichos del detenido coincidieron con las pruebas que se fueron sumando a la causa. Los horarios, los lugares y las circunstancias resultaron contestes con lo que habían expresado testigos que ya declararon.

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