Para las verdes y las maduras, también

Dicen que Lunghi lo sabe. Que está al corriente de lo que otros tantos le dicen sobre el equipo de gobierno y él es el primero en reprocharse / los. Se habla lisa y llanamente de que la gestión entró en  una meseta que provoca, entre otras cosas, estar detrás de los temas. Sin acciones pro positivas, falta de prevención, con pocos reflejos para marcar la agenda pública.
Para algunos resulta algo lógico que deviene del propio desgaste de los años al frente a la comuna con prácticamente los mismos actores, y si bien el pediatra mantiene la vorágine de sus primeros días de gestión, su séquito se acostumbró a recostarse en las espaldas de la hiperactividad del jefe, facilitado también por una oposición llamativamente más quieta que aquellos quietos. Si apenas comenzaron a asomar la cabeza cuando una concejala lunghista metió la pata hasta el tuétano, y no mucho más.
Precisamente en la torpeza de la edil radical algunos encuentran las razones para que el resto tampoco aparezca más de lo aconsejable. “Si salen, meten la pata”, ironizan con sorna.
Será por eso que el hasta ayer encargado de la comunicación, ahora devenido en subsecretario de Gobierno, Mauricio Acosta, entendiendo la flaqueza del relato lunghiano, resulte el único que salga al ruedo a la hora de contrarrestar las embestidas que se vinieron dando, y se vendrán, en torno a un conflicto en ciernes con el gremio municipal.
Así se desprende de la mismísima editorial de la revista del sindicato municipal, cuya publicación, que lleva la firma del secretario general, Roberto Martínez Lastra, anticipa tiempos de tormentas a partir de una demanda salarial a plantear en el corriente mes.
Frente a los primeros planteos sectoriales (recolección, Hospital), fue el ex periodista lunghista el encargado de frenar los embates, con suerte dispar.
Los demás, se insiste, parecen estar dispuestos a salir en la foto para las buenas. Así lo ha venido cimentando el secretario de Gobierno, Matías Civale, de Obras Públicas, Mario Civalleri, y hasta el jefe de Gabinete, Marcos Nicolini, quienes están siempre dispuestos para las maduras, pero las verdes, jamás. Con esas referencias, las segundas y terceras líneas están en la misma sintonía, claro está.
La pregunta redunda, consecuentemente, en si se trata ya de un desgaste que se irá profundizando durante lo que queda de gestión, o se trata de un largo respiro que voluntaria o involuntariamente se propusieron frente a gélidos días de gobierno, frías relaciones políticas más allá de las fronteras serranas y escuálidos recursos económicos, recobrando fuerzas para la motivación extra que implicará el difícil desafío electoral del año entrante.
El interrogante está planteado, y la pregunta no sólo se la hacen fuera del palacio comunal. El acertijo lo tiene, lo sufre, el propio Lunghi, y tal vez sea él mismo el que tenga la receta, como médico que es, para sacarles la modorra, el cuadro en que se han sumergido actores claves de esta historia radical.

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