Para Uocra, la ?construcción en Tandil es una isla?, aunque surgieron impresiones dispares

Las voces de la construcción vertieron opiniones dispares sobre el panorama del sector, luego del crítico año que atravesó la economía nacional por conflictos internos y las consecuencias del crack financiero internacional.
Mientras que el secretario general local de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), Daniel Sagrera, catalogó a Tandil como ?una isla?, los profesionales y las casas de materiales plantearon un escenario menos optimista, aunque en diferentes niveles en cuanto a la baja en la productividad del sector.
Sagrera manifestó que esta ciudad ?es un caso muy especial con respecto al resto de las localidades. Acá hay mucha obra privada, donde es un negocio todo lo que es construcción de departamentos y, además, se está llevando a cabo mucha obra pública?.
El líder sindical ejemplificó su parecer con la reactivación, aunque lenta, de las tareas en el Plan Federal del Viviendas y el inminente comienzo de la repavimentación de la Ruta 30, que demandaría la labor de medio centenar de trabajadores.

Escasa merma,
según los profesionales

El presidente Colegio de Arquitectos, Pablo Bonavetti, aseguró que ?los profesionales ya están sufriendo la crisis, aunque un poquito, porque son los primeros de la cadena. Hasta que se nota en la obra, quizás pasan meses. En marzo o abril, recién se va a aclarar el panorama, ya que, por cuestión estacional, en los finales y principios de año se ve una merma. Hay una pequeña baja, pero nada alarmante?, detalló.
-¿Por qué la Uocra aseveró que a Tandil no la afecta la crisis?
-Es que queda la inercia de las obras que se cerraron en marzo, abril y mayo de este año. Luego, la actividad se estancó, aunque los trabajos chicos están siempre. Desde el colegio se nota una merma en las obras grandes. La propiedad horizontal y los conjuntos de departamentos están parados. No digo que sea mal negocio, pero los inversores están a la expectativa, porque no se pueden garantizar los márgenes de ganancia, debido a las fluctuaciones de los precios y el dólar.
-¿Usted ve alguna otra causa?
-Sí y esto servirá para purgar un poco la industria. ¿Qué quiero decir con esto? El año pasado no había materiales. Aun con el dinero en la mano, había gente que no los podía comprar. Se estaba trabajando por encima de los niveles máximos posibles. Hay que fijarse que, en las obras, hay cuadrillas de muchos lugares. El mercado no da para más, está saturada la capacidad de la industria de la construcción. Se trabajó muchísimo, por eso aventurábamos una baja para este 2008.
-¿Le parece que Tandil es una ?isla??
-No comparto el concepto. Tandil es una ciudad diversificada que muchos sectores la ayudan a crecer, por eso los impactos no se notan tanto.

Panoramas distintos

Las empresas de materiales consultadas por este Diario atraviesan situaciones diversas, según su cartera de clientes.
Aunque reconocieron la merma estacional a la que refiere Bonavetti, los comerciantes detectaron otras causas de la baja, que es menor en algunos casos y relevante en otros.
Oscar Martens, gerente del Centro de la Construcción, advirtió que ?la caída del poder adquisitivo más la falta de crédito conforman un cocktail importante?.
?No comparto la expresión de Sagrera, aunque me encantaría que tuviese razón. Acá se sufre igual que en todas las ciudades?, sostuvo el ex concejal, que también enfatizó en ?el problema de la vivienda para las clases más populares?.
?La brecha de lo que sale construir una casa y el salario de los trabajadores es cada vez más extensa?, reflexionó.
A la hora de hablar de números, Martens indicó que en su lugar de trabajo las ventas cayeron entre un 5 y un 6 por ciento durante los últimos dos meses, cuando comenzaron a sentirse los coletazos de la crisis internacional.
Sin embargo, otras empresas comenzaron a perder ganancias a raíz del conflicto agropecuario, ya que cuentan con mucha clientela del ámbito rural.
Así se manifestaron desde Ciccimarra Materiales y Verellén Construcciones, con caídas en las ventas que van entre un 20 y un 30 por ciento.
Además, desde Ciccimarra rechazaron la iniciativa de los gobiernos de Lunghi y Scioli de cerrar algunas canteras, puesto que consideran que impactará con fuerza en la actividad.
Por otra parte, está la realidad de las firmas Pagnacco Hermanos y Piagentini Transportes y Materiales, que no sufrieron una pérdida de ventas, aunque sí señalaron un retraso en la cadena de pagos y también destacaron la baja en el trabajo con el campo.
Como se ha visto, el panorama es diverso. Ahora, resta esperar cómo proseguirá la situación económica (y su consecuente sensación térmica). Sí es para tener en cuenta el dato que entregaron desde el Colegio de Arquitectos: los profesionales ya sienten el impacto y son los primeros de la cadena. En unos meses se sabrá si se levantarán nuevas obras o, en el marco de un pensamiento optimista, si se finalizaron las que hoy comenzaron a construirse. *

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