Pasa por el diván Mariana Pérez Roldán: “Siempre fui una más”

-¿Seguís vinculada al tenis?
-Sí. El tenis es algo que nunca se va a ir de mi vida. Hay muchísimo más para recorrer todavía, aunque la escuela ya no la tengo, porque me cansó el sistema, es demasiado comercial y yo siempre me volqué hacia lo deportivo, no a lo comercial. Alguien puede viajar porque tiene dinero, pero no porque sea bueno…
-Vayamos al pasado. Empezabas a acariciar la gloria cuando una lesión te dejó afuera. ¿Te sigue dando vueltas ese final tan drástico?
-Y sí. Una lesión es el enemigo más grande de un deportista y abandonar por la fuerza, no por elección, duele, te queda la impotencia de querer volver y no poder. Haber dejado la carrera me significó un tiempo de….
-¿Bajón?
-Sí, de volver a tocar la realidad. Eramos gitanos de lujo. Cuando sos profesional del tenis vivís una semana en cada lugar, con chofer, restaurante, apretás un botón y tenés todo el mundo a tu disposición. Es terrible dejar de competir, estar en plena actividad y que de golpe todo se termine. Te falta algo.
-Teté Coustarot criticó una vez a quienes descalifican a los tenistas que no llegan al top ten. ‘¿Saben lo que es estar entre los 50 mejores del mundo?’, preguntó, defendiendo a su sobrino Mariano Zabaleta.
-Somos un país exitista. Argentina es así, pero, ¡ya es importantísimo estar dentro de los 100! Tenísticamente significa que sos bueno, que se te abren puertas en un montón de lugares y en casi todos los torneos.
-¿Hasta qué lugar llegaste?
-39no, en una época que el tenis femenino era fuerte. Eramos 14 argentinas viajando por el mundo, hoy no hay mujeres en Argentina, sacando a Paula Ormaechea, María Irigoyen…
-¿Cómo fue volver a ser una más?
-Siempre fui una más en Tandil. Siempre fui más conocida en Buenos Aires, quiero decir: el trato hacia el personaje que podemos ser; acá somos los que vamos a la misma despensa, una más. Acá soy yo.
-Convengamos que no te destacás por la simpatía.
-Es verdad. Lo que sucede es que con el tenis conocés muchísima gente y a través del tiempo aprendés y te hacés un caparazón para la gente que por ahí te puede hacer mal. Además siempre viví en base a lo que sentía que me hacía bien, no me importó si el otro me juzgaba. Estoy casada con una persona diez años menor y fui muy criticada. Y hace 11 años que estoy casada con Andrés, felices.
-¿Nunca extrañaste los aplausos, la fama?
-No, porque si me voy de Tandil los tengo -si fuera el caso necesitarlos- pero yo le di importancia a otros valores: ser una buena madre, una mujer que va para adelante pese a los problemas que surgieron, sean físicos, económicos o los que fueran.
-¿Por qué te peleaste con tu viejo?
-(Se toma unos segundos para pensar) Tenemos diferentes maneras de ver la vida. Quizás no compartimos los modos, la manera que es él y la manera que soy yo.
-¿Le reconocés mérito?
-¡Me saco el sombrero! Para mí no hay sucesor de Raúl Pérez Roldán. Fue un visionario y es el día de hoy que insisto: a nivel deportivo y tenístico no fue reconocido, Tandil no lo reconoció como correspondía. Afuera sí.
-¿Ni te tratás?
-Tengo contacto pero no me relaciono.
-Tu nombre quedó en el mural frente al club Independiente. Se te veía feliz el día del reconocimiento.
-Sí, porque nunca estuvimos acostumbrados a tener un mínimo de reconocimiento, si hoy para entrar al club Independiente… no sé si me dejan pasar libremente, cuando le dediqué toda la vida.
-¿Te sucedió eso?
-En una oportunidad me hicieron esperar afuera. Pero está todo bien, no estoy pensando si me reconocen o no, vivo mi vida. ¿El mural?, cuando paso siento orgullo, veo mi nombre y se me vienen inmediatamente todas las horas que pasé en esas canchas, los amigos, los triunfos, las derrotas, la vida que le dediqué al club.
-Al final: ¿valió la pena el trago amargo de aquella lesión, de acuerdo a lo que vino después?
-Si fuera el tiempo para atrás y me dieran la oportunidad que tuve en aquel momento, las cosas serían totalmente distintas. A su vez, hay cosas de las que me arrepiento y otras que no, para nada; pero estoy súper feliz, porque lo que yo me propuse era formar una familia y seguir adelante en base adonde la familia me lleve. Y conseguí lo que quería: una familia unida, tirar todos para adelante, confiar el uno con el otro para recorrer el mismo camino. u

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Ficha personal

-Nació en Capital Federal. Vive en Tandil desde los 3 años
-Dos hijos: Stefano y Franco. Hace 11 años está casada con Andrés Ferrari.
-A los siete años ganó su primer título: un torneo regional en Ayacucho.
-A los 14 años fue campeona nacional.
-Venció ocho veces a Gabriela Sabatini.
-En 1981 se consagró campeona Sudamericana en Caracas (Venezuela).
-Ganó en el ITF de Lyon (Francia) y en Fidenza.
-En 1988, a los 23 años, alcanzó el puesto 39no. del ranking mundial. Había dejado en el camino, entre otras, a las top ten Mary Jo Fernández y Larisa Savchenko. Tuvo que abandonar ese año por una lesión en la rodilla.
-Trabajó durante años en Italia, donde abrió una escuela de tenis.
-Desarrolló escuelas de tenis en Mar del Plata y en Tandil.
-Actualmente tiene un centro de estética. u

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Verdugo de Sabatini

Aunque a los 23 años no tuvo más remedio que abandonar el tenis profesional, Mariana Pérez Roldán es una eterna agradecida de ese deporte, más allá de aquella lesión y de los años de adolescente y juventud limitados “en las vivencias sociales” por la meta de ocupar un lugar entre las mejores del mundo.
“Lo que no viviste a los 14 no lo podés hacer a los 30, eso no lo recuperás más”, reflexiona. Pero en otro platillo de la balanza hay muchas cosas. “Por otro lado, la vida de tenista te da un montón de otras cosas que un chico normal no tiene: conocés el mundo -a los 20 años ya estuviste en todos lados-, en mi caso hablo, bien o mal, cuatro idiomas, y a su vez empezás a conocer la economía, la cultura, la religión, la forma de vivir en otros lugares y te quedan contactos, sobre todo. A veces ni siquiera le damos importancia a eso hasta que dejamos de jugar. Ahí empezás a decirte de a poco ‘¡pero si lo yo lo conocía!’ y caés en lo importante que son.
Pero eso, como tantas otras cosas, lo valorás después, mientras estás en la vorágine para conseguir una ventaja deportiva no te das cuenta”.
-Ahora, entonces, que pasó mucho tiempo de aquella vorágine: ¿por qué creés que siempre le ganabas a Gabriela Sabatini?
-Porque yo tenía un arma que a ella le molestaba: mi revés paralelo.
-¿Te tenés fe para enfrentarla hoy? ¿Qué pasa si juegan ahora?
-Nooo, me mata (risas). u

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