Pasa por el diván: Mariano Zabaleta

-¿Le tocó atravesar la famosa depresión post-tenis?
-No, no tuve ningún bajón porque en los últimos tres años de mi carrera ya fue como que me estaba retirando; no sucedió de un día para el otro.
-Y cuando podía empezar a complicarse, apareció en un éxito de la TV…
-Sí. Yo entreveía que cuando fuera a dejar la competencia no iba a ser sencillo encontrar un espacio o algo que me motive, por eso soy un agradecido por esa suerte. La verdad es que me siento un privilegiado, tanto por lo que me tocó con el tenis como por esto de ahora.
-¿La TV fue algo inesperado?
-Ni me lo imaginaba, es más: no estaba convencido de hacer “Pura química”,  me convenció el mismo Paolosky (Germán, conductor del programa). Tres veces le dije que no. Y a la cuarta  me convenció. Ahora estoy feliz  porque me relaciono con gente que no es del ambiente del tenis, tipos que me hicieron abrir la cabeza: actores, escritores, estudiosos, filósofos. Gente que yo ni sabía que existía.
-Gente que lo alejó del tenis. Raro, ¿no?
-Es que cuando uno está jugando piensa que el mundo es una pelota de tenis y los tenistas a veces estamos muy equivocados; la vida real es otra cosa. La vida pasa por otro lado. No me arrepiento de nada porque amo el tenis, pero yo les recomendaría a los tenistas que abran la cabeza y sepan que hay otra vida también, porque  cuando dejás de jugar y ya no tenés más ese condimento de que todos te escuchan por ser jugador, queda solamente la persona. Y si fuiste una buena persona, después tenés más posibilidades de tener una vida social más linda. ¿Le gustó?
-Muy bien. Pero la cuestión tal vez pase por la presión de la gente. Sin ir más lejos, estos últimos días en la calle se escuchan voces, muy críticas, que interpretan que Juan Martín Del Potro se está alejando de la posibilidad de llegar a ser número uno. ¿Usted cómo vivió esa etapa?
-Pero Juan Martín está número seis del mundo o en un grand slam y a mí nunca me pasó eso. Pero sí, obviamente que va a tener una presión muy grande. A mí me encantaría que se cumplan todos sus deseos porque es el mejor tenista que tuvimos en la ciudad de Tandil. Me gustaría en serio que le vaya muy bien.
-A su modo, entonces, ¿cómo lo manejó?
-De una manera bastante tranquila, porque estaba muy bien rodeado por gente que era un cable a tierra, mis amigos. Nunca me volví loco, nunca me planteé: ‘Ay, si no llego a ser número diez, fracaso’. Jamás tuve ese pensamiento. Lo que le diría a Juan Martín es que ojalá que pueda ser feliz. Es lo más importante, más allá de lograr todos los objetivos que se proponga.
-Convengamos que a usted le tocó bailar con lindas: deportista exitoso. Canchero. Incluso hay un mito ‘serrano’: el de su éxito con las chicas. ¿Con cuántas estuvo? ¿Andará por los tres dígitos?
-Yo soy un caballero, no puedo ni le voy a responder eso, olvídese que le vaya a decir un número -porque aparte no lo sé-, pero sí le voy a explicar una cosa: yo estoy de novio y muy feliz, prácticamente casado en este momento, recontra enamorado.
-¿Por eso no va a hablar de sus conquistas?
-Simplemente fui un privilegiado con el tenis, y gracias al tenis pude salir con chicas muy lindas.
-La leyenda habla de que estuvo con la tenista más linda de todos los tiempos. Se imagina, ‘Zabala’  -como le dicen sus amigos de “Pura química”- otra que la autobomba de Del Potro si lo confiesa.
-(Risas) ¿Quién es para usted la tenista más linda de todos los tiempos?
-Y, la rusita, la rubia, bellísima.
-¿Quién? A ver: ¿Kournikova?
-Sí, Kournikova. Usted sabe bien.
-Kournikova era una gran amiga, y la más linda, pero estuvo de novia muchos años con un amigo mío, Nicolás Lapentti. Nada más.
-Está empeñado en hacerse el humilde.
-Soy auténtico. No soy un careta. Para mí hay que tratar de ser siempre una persona normal. Esa es una lección que le voy a agradecer siempre a mis viejos: ellos me metieron en la cabeza que sea respetuoso, que sea buena gente y que no por jugar bien al tenis era más inteligente, al contrario: hay personas que son excelentes deportistas y son unos burros en la vida. ¿Quiere confesiones? ¿Quiere que le diga por qué siento que ahora encontré el amor de mi vida?
-Porque encontró la más linda.
-No. O sea, sí, para mí es divina y me parece la más linda del mundo, pero la verdad es que después de muchos años de viajar, intentar, buscar, encontré una persona que me enseñó a ver realmente por dónde pasa la vida, que me bajó a la tierra y me dijo ‘la vida pasa por este lado, campeón, no es esto que vos estabas viviendo’.
-¿Por dónde pasa?
-Por ser auténtico. Cuando sos auténtico las cosas fluyen, pero cuando querés caretearla y aparentar una persona que no sos, es muy probable que te pegues muy fuerte contra la pared. Esta vida no es para siempre, no podés estar obsesionado diez años por algo que si no lo conseguís es un fracaso. Eso es una locura total. Tener una obsesión es como encerrarte en una celda y que no te dejen salir de ella hasta que no consigas el objetivo. Para mí por lo pronto con el hecho de poder hacer esto que hago ahora y haber hecho lo que hice antes, la felicidad ya es absoluta. u
 
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Fuera de sesión
 
La Davis, Tandil y el azar
 
Recién llegado del US Open (Nueva York) y a punto de partir hacia Praga (República Checa) como subcapitán del equipo argentino en la Copa Davis, Mariano Zabaleta tuvo la amabilidad de practicar la sesión con El Eco de Tandil en medio de una tregua que le dieron los entrenamientos del plantel nacional, en el Tenis Club Argentino, en Palermo.
El diván improvisado fue entonces un banco cerca de la cancha donde el capitán Martín Jaite no tuvo más remedio que continuar solo al frente de las indicaciones y peloteos, pero apenas culminó la práctica, decidió formar parte del staff de El Eco de Tandil por un rato y se encargó de la fotografía: “¿Así que Pasa por el diván? Poné cara de reflexivo, Mariano, a ver…”.
Luego se sentó al lado de Zabaleta para oír la versión del subcapitán sobre la ausencia de Juan Martín del Potro: “Nosotros respetamos muchísimo su decisión de no jugar. Lo comprendo como jugador de tenis, y entiendo que a veces la gente no entienda eso, la gente que no sabe de tenis “-aclaró Zabaleta-,  “porque Argentina nunca ganó la Davis, pero Juan Martín es un tipo que conozco desde muy chiquito y sabe que lo aprecio mucho y comprendo que él está muy metido en el tenis, en su mundo, en su competencia”.
Distendido, habló también de planes futuros que incluyen vivir al menos tres meses al año en Tandil junto a su novia y de las charlas con Juan Mónaco sobre la suerte de haber nacido en esta ciudad.
-Y ya que estamos en ‘honestidad brutal’, Mariano: hagamos un ejercicio de realismo: ¿No cree que el azar también tiene su parte en el famoso semillero de tenistas tandilenses?
-Sí, claro, hay casualidad. Hay países enteros que tienen presupuestos y escuelas impresionantes y vienen trabajando y no salen jugadores; obviamente que hay un poquito de casualidad en Tandil. Por más que se trabaje, siempre tiene que haber jugadores que tengan la capacidad mental y tenística para llegar a jugar profesionalmente. Pero no hay que desmerecer el gran trabajo que se ha hecho en los últimos quince, veinte años en la escuela de tenis.  ¿Sabe qué tiene Tandil? Un gran potencial de lugares estratégicos para que alguien pueda desarrollar bien los entrenamientos, los tiempos -el chico tiene mucho tiempo y lugares en Tandil para entrenar bien tenística y físicamente- y eso influye mucho. u
 

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