Pasa por el diván Nilda Fernández: ?Si fuera un hombre no estarían diciendo que alguien me maneja?

-Otra elección que pasa y los votos que no alcanzan. ¿Y ahora? ¿Cómo sigue su vida?

-Como siempre, porque no me va la vida en una elección. Yo no vivo de la política  y no he hecho de la política un medio de vida, por lo tanto si puedo seguir colaborando y seguir cerca de la gente, voy a seguir.

-¿Por qué siempre concejal, si en definitiva no es un cargo tan grato?

-Seguro que no es tan grato, pero es la herramienta que tenés a mano para trabajar y estar cerca de la gente y ayudar. No es lo mismo estar adentro que afuera.

-Sucede que usted, entre otros, es de los que aparecen en cada elección desde distinto espacio. Como si la candidatura fuera una oferta electoral a la carta.

-Yo fui con De Narváez por Mauricio D´Alessandro, porque mi cercanía con él hizo que zarpara en ese espacio. Pero la verdad es que hago política desde el lugar del que me ofrecen o me dan la posibilidad. Que te llamen desde otro partido político, o alguien como De Narváez y te ofrezca que trabajes para él, no es poca cosa.

-¿Cuántos años lleva su pelea con el lunghismo?

-Siete.

-¿Nunca estuvo la posibilidad de una reconciliación?

-No.  Pero, convengamos: yo no me peleé nunca. Algunos se pelearon conmigo. Y no guardo ningún rencor.

-¿No se arrepintió en algún momento de esa ruptura?

-Para nada. Ni creo que tampoco de parte de ellos, o por lo menos nunca escuché nada. Me tiene absolutamente sin cuidado. Ahora, si me pregunta si hubiera encarado las cosas de otra forma, no lo sé, puede ser que las hubiera encarado de otra manera.

-¿Y si hubiera encarado las cosas de otra forma?

-No sé. Lo que sé es que no me arrepiento, ¿sabe por qué? Porque no hice nada que me genere culpa ni arrepentimientos. Y no tengo ningún interés en estar ni en volver, ni seguir en aquellas condiciones.

-A todos los que enfrentaron abiertamente a Lunghi el electorado ya no les perdonó. ¿Qué sucede? ¿Será que el radicalismo de Tandil tiene su “6, 7, 8 invisible?

-No. La prensa conmigo ha sido bárbara. Nunca he tenido problema con los periodistas. ¿Por qué cuesta remontar? No lo sé. A lo mejor no estuvimos en el lugar justo o en el momento indicado, porque de pronto si en esta última elección junto con Mario (Bracciale) en lugar de ir junto a De Narváez hubiéramos ido con otro candidato, hubiéramos llegado al Concejo. Depende por dónde encares. Se me ocurre que es así.

-Quiere decir que  está arrepentida de haber ido con De Narváez.

-No. Me llamó por teléfono anteayer para agradecerme, me ha respetado mucho. Mire, es sencillo: a mí me parece que más allá de los resultados es así: o sos buena persona o no los sos. Y De Narváez es una buena persona. Lo mismo Pepe Scioli y María, su esposa, excelentes, entonces no puedo arrepentirme, porque yo priorizo por sobre todas las cosas a las personas. Y por supuesto cuando me dijeron que iba con Mario, ni lo pensé.

-¿Qué le admira al lunghismo?

-No hablo de ellos. No me interesa hablar de la gente que no me interesa.

-Pero es la oportunidad de hablar bien. Vamos, no es algo comprometedor. Al contrario.

-Es que no me interesa. No puedo ser necia y si algunas cosas hicieron bien, bueno, no tengo ningún problema en reconocerlo, pero también digo que hay falencias, cosas por corregir y ojalá eso se recupere con el nuevo Concejo Deliberante. Es bueno para Tandil: debatir todos los temas y no esconderlos debajo de una alfombra.

-Al fin de cuentas las peleas entre radicales -si es que usted se considera aún radical- son peores que las de los peronistas entre sí.

-Siempre voy a ser radical. ¿Quién me creería si digo que no soy más radical?  Nadie. Y vuelvo a reiterarle: nunca me peleé. Pero si te dicen que levantes la mano sin discutir ni analizar algo me parece que no es lo correcto, ¿no? Igual le aclaro que me olvidé de todo eso. Le respondo porque usted me lo plantea.

-Y todavía falta lo más duro, Nilda. Es una pregunta digna del “microclima” de la política local pero hagámosla pública: ¿Estos intentos fallidos no habrán sucedido por haberle hecho demasiado caso a su asesor o socio político?

-Jamás me mandó nadie. Cometen un error muy grande los que piensan que alguien me maneja. Por supuesto consulto y debato con mis asesores, pero la última palabra la tengo yo, porque como buena acuariana que soy, tengo una personalidad que jamás permitiría que me manejen. Tengo mi carácter.

-¿Y por qué se generó este mito?

-No lo sé. ¿Por qué no se lo pregunta a los que lo generaron? Yo le aseguro que no es así. ¿Tal vez porque piensan que de esa forma dejan fuera de juego a uno de los políticos más lúcidos, como Juan Urruty? Yo fui la que dijo “esto es así y acá se terminó” con la UCR de Tandil. Y tuve que tomar sola esa decisión porque no estaban al lado ninguno de mis amigos en ese momento. ¿Sabe por qué pasa esto? Piensan eso porque soy mujer. Si fuera un hombre no estarían diciendo a esta altura que alguien me maneja, ni me estaría preguntando usted porqué se generó todo eso. 

 

Fuera de sesión

 

Vientos de cambio

 

Tan feliz por el retorno al Concejo Deliberante de Beatriz Fernández (Frente Renovador) -“es como si me hubiera tocado a mí, me alegra muchísimo porque además es una gran persona”-, Nilda Fernández celebra que a partir del próximo 10 de diciembre la conformación del cuerpo Deliberativo traerá vientos de “apertura”.

“Seguramente va a ser mucho más dinámico”, anticipa quien fuera dos veces edil y dos veces presidente de ese cuerpo, cargo este último que le valió la ruptura con el oficialismo radical que hasta entonces integraba.

En un momento de su vida en el que sostiene que ya no quiere pelearse con nadie, sino disfrutar de lo que tiene y ser feliz, Fernández habla de una etapa de madurez (“no podés pensar lo mismo a los 40 que a los 50, sería una mala señal si siguiera pensando lo mismo porque quiere decir entonces que no creciste”) que ahora, desde afuera, le permitirá trabajar y aportar su experiencia a “muchos amigos que sí estarán dentro” del próximo Concejo.

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