Pateapuertas ingresaron a una casa y robaron dinero y alhajas

El martes en horas de la noche una vivienda situada en Tierra del Fuego 847 fue el blanco de un robo que fue perpetrado bajo la modalidad conocida como “pateapuertas”. Los delincuentes se llevaron alhajas de oro y plata, 8 mil pesos, 500 dólares y dos computadoras portátiles.

Claudia Fava, la propietaria de la casa, contó que “alrededor de las 19.30 llegué a mi casa. Cuando subí a la escalera vi el agujero en la puerta y a través de él se veían las cosas caídas y la luz encendida”.

“Rompieron toda la puerta. Pienso que cuando llegué todavía estaban adentro porque vi la luz del comedor apagada en principio y fui directo al garaje, que no se comunica con la casa. Se me trabó el portón del garaje y toqué bocina y le grité a mi hijo, pensando que él estaba en la casa, para que me viniera a ayudar”, expuso.

La mujer, explicó que tardó en salir del garaje porque no podía arreglar el portón y cuando finalmente salió fue cuando vio el agujero en la puerta y  la luz del comedor estaba encendida. Además, al lado de su casa había alguien en moto, lo cual le resultó extraño.

“Si yo no estaba un rato en el garaje, capaz me hubiera encontrado con los delincuentes. Pienso que se fueron en ese momento cuando escucharon el auto porque si no tal vez hubiesen llevado más cosas”, sostuvo.

Movimientos extraños

Fava aseguró que hacía varios días que notaba ciertos movimientos extraños en el barrio.

Por un lado, constantemente se les rompen los focos de los faroles de las casas, quedando la zona con muy poca iluminación.

También les llamó la atención que “tanto este fin de semana como el anterior se escucharon muchas motos haciendo contraexplosiones, entonces ya los vecinos estábamos alertados por lo que habíamos visto en la televisión”.

En tanto, en Venezuela y Caseros “también le patearon la puerta pero no le llevaron muchas cosas”.

El botín

Tras dirigirse directamente a la habitación matrimonial, los delincuentes revolvieron puntualmente las dos mesitas de luz y se alzaron con alhajas de oro y plata, algunas de ellas eran recuerdos familiares, un reloj con marco de oro, 500 dólares, casi 8 mil pesos  que tenía guardados para comprar una computadora.

También se llevaron “una notebook con la que trabajaba. Yo escribo cuentos, y tenía todos los cuentos para publicar a fin de año ahí, es lo que más lamento, tengo una amargura bárbara. También se llevaron la netbook de Conectar Igualdad y un par de zapatillas”.

El ladrón antes de irse, se llevó una botella de whisky que estaba cerrada en el living.

“Era un horario en el que había mucha gente en la calle”, aseguró.

A su vez, “tenía las dos máquinas de coser sobre la mesa y eso no lo llevaron. Me dijo la policía que por lo general se llevan lo que pueden vender fácil, no cosas para trabajar”.

Finalmente, destacó el trabajo de los efectivos policiales que acudieron rápidamente al lugar.

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