Pintore merecía respeto

 No hay nota, carpeta, bolsa o baúl lleno de documentación que pueda permitir la violación de un precepto fundamental de la reglamentación como es la de actuar sin la debida licencia. Menos aún controlarse a sí mismos. Lo que afirmaba el presidente de la comisión de box, era algo así como que Pérez Salerno, presidente de la Liga de Fútbol dijera que la AFA autorizó a que en Tandil se patearan los penales sin arquero. Al final la verdad salió a luz, Luis Romio, el encargado del boxeo amateur de la FAB, ha manifestado que no hubo ningún escrito que avalara los dichos del funcionario tandilense, y otro directivo me comunicó: ?Acá se revolvió todo y no hay ninguna autorización de ese tipo?.
Con estas comunicaciones, a la vista está que la FAB nada tiene que ver con estas maniobras que dañan la imagen de una Comisión y además embarra a otros miembros que nada tienen que ver con estos manejos y que hasta donde pueden, ponen algo de orden dentro del desorden.
Siguiendo con los desbarajustes reglamentarios, en el último festival de Unión y Progreso hizo de jurado Marcelo Torres, presidente de la flamante comisión de box de ese club quien está doblemente impedido de ejercer esa función por lo que explico más abajo y que las autoridades del boxeo local parece que ignoran.
Qué dice la Ordenanza vigente: ?En el caso que el promotor sea un club habilitado por la FAB, no podrán actuar como autoridades del combate los miembros de la Comisión Directiva o Sub Comisión de Box de esa institución?. Qué dice el Art. 9º inciso f) del Reglamento de la FAB con respecto a al juez: ?Presentar declaración jurada en donde conste no tener relación patrimonial ni laboral con promotores, managers, directores técnicas, segundos y/o boxeadores?. Vayan sumando todas las irregularidades que se están produciendo y caeremos en la cuenta de que el esfuerzo que se hizo para regularizar la actividad, fue absolutamente en vano y que quien debería ponerle coto mira las peleas desde la tribuna, y esto,  no es un eufemismo.
No solamente la inclinación hacia prácticas contrarias a las normas reglamentadas viste al presidente de la Comisión de Box de Tandil. Tiene otras aptitudes.
Graciano Pintore es un emblema del boxeo de Tandil. Si por los años que han pasado, la memoria de Angerami y Daher no está presente en muchos nuevos periodistas, el estandarte del boxeo de Tandil en los medios capitalinos tiene el nombre de Graciano Pintore. Si hay algo que ?El Gringo? se merece, es el irrestricto respeto hacia su persona, como hombre de bien y destacado deportista. Cuando en algún lado faltó un guante, allí estuvo Graciano; cuando faltaron las cuerdas de un ring o una bolsa en un gimnasio, allí apareció ?El Gringo?. Cuando las papas quemaron, llamaron a Pintore. Llenó el club Santamarina. Fue fondista del Luna Park. Nombrado en la Comisión de Box por decreto del Intendente, luego de unos festivales en los que actuaba como fiscal, se enteró por el diario de que había habido uno y nada le habían informado. Extrañado por la desacostumbrada omisión, le preguntó a Ledesma qué era lo que había ocurrido. Se disculpó diciendo que se había ?olvidado? de llamarlo. En realidad, este señor debería tomar algo para que le active los centros de la retentiva, o concurrir al Centro de la Memoria (Rodríguez abajo) pues nunca más lo llamó, ni para hacer de fiscal, ni para la inauguración del gimnasio en La Tunitas, ni siquiera para la Cena del Boxeador. Allí sí se encargó para ?salir en la foto?, de invitar a foráneos que poco tienen que ver con nuestro boxeo local. Graciano Pintore, entendiendo el claro mensaje, se alejó definitivamente de todo contacto con la actividad. Si Ledesma trabajara veinticuatro horas por día sanamente para el boxeo, ni en diez años lograría hacer ni ser la mitad de lo que es Graciano para el pugilismo tandilense. La falta de respeto no fue de Ledesma sino de un funcionario municipal, responsabilidad que no tiene asumida y cree que es dueño de la quinta. Bien que el ex retador de Cachín Méndez se merece una disculpa oficial. Aunque dudo que algún día la reciba.
Dado el buen resultado empleó la misma fórmula conmigo. Y renuncié, no le iba a andar pidiendo explicaciones a un imberbe, boxísticamente hablando. Suficiente castigo tengo con saber que de alguna manera avalé que este tenebroso señor fuera el presidente de la comisión y que me equivoqué de acá a la China, pensando en que iba a cumplir cabalmente con su cometido.
Todo empezó muy bien, con directivos, clubes, entrenadores y boxeadores en armonía. No quieran saber el desbande que hoy domina el panorama. El proceso es inexorable, la cadena es simple y empieza como una inocente mácula, luego se hace pápula, sigue la pústula y al final el forúnculo revienta. No va a ser ésta la excepción.

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