Pocha Scarcella debuta como cantante de tangos

La música estuvo en su vida desde niña ya que en la casa de los abuelos en Mar del Plata se organizaban milongas puesto que todos los integrantes de la familia cantaban, bailaban o tocaban algún instrumento y el tango estaba siempre presente además de las añoradas canzonetas de la Italia natal de sus predecesores.

De niña se caracterizó por ser estudiosa y aplicada, quería ser maestra y se ofrecía para actuar en todos los actos escolares. Cuando terminó la primaria pensaba continuar los estudios pero aún quedaban tres meses de vacaciones por delante. “Era época del presidente Perón –cuenta Pocha- los chicos mayores de 13 años podían trabajar bajo la tutela de sus padres”, y ella comenzó haciéndolo como cadeta de casa Galver de Mar del Plata, seis horas al día a pedido de su madre que pensaba que “tantos meses de ocio no eran convenientes”. Pocha resultó ser una eficiente empleada a la que nombraron cajera oficial y el resto del secundario lo hizo mientras también trabajaba.

Con los años se convirtió en una hermosa joven que supo trabajar en grandes tiendas de la Ciudad Feliz donde se realizaban certámenes de belleza, a los que su madre gustosa la llevaba: “Trabajando en Galver salí Reina de LU 6 Radio Mar del Plata. El premio era hacer un papel en una película a rodarse en Buenos Aires”. Y ya estaba todo dicho, había pasado el casting en el teatro Colón de Mar del Plata y cuando llegó a su casa junto a su madre para contarle a su padre la buena nueva que “quería seguir estudiando arte dramático” su progenitor dijo que “no era un buen oficio”.

Seguiría entonces el trabajo, más tarde el matrimonio y el nacimiento de los hijos, la famosa zapatería Tresam y ella al frente del afamado negocio durante 38 años Y también con el tiempo los hijos se harían grandes, le traerían a los nietos y con su marido optarían por una hostería, La Cascada, otros 16 años de trabajo. Cuando decidió dejar y descansar pensó que era hora de dedicarse a lo que sentía desde el alma, actuar y cantar tangos sobre todo “porque para mí cantar era mi asignatura pendiente”.

Ya no había porqué seguir  postergando sueños, comienza con las clases de canto en Buenos Aires con Sandra Luna y acá en Tandil con Andrea Demarco y además con la actuación teatral.

Pocha cuenta cómo surgió la posibilidad del show: “Estando en una reunión con Raúl Lavié y un grupo de amigos, se puso a cantar y alguien en la rueda contó que ella también cantaba y así lo hizo, él la felicitó y le propuso que cuando se inaugurara el restó la invitaría a “hacer unos tangos”.

“Y hoy a mis 74 años con hijos grandes, con nietos crecidos y con el apoyo de mi marido estoy cumpliendo con ese sueño de niña”, señala feliz.

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