Preocupa una serie de robos y arrebatos en cercanías de la Escuela Polivalente

 

Teléfonos celulares, mochilas completas y hasta instrumentos musicales forman parte de los botines que logran jóvenes que actúan sobre sus víctimas mediante un acercamiento inicial en forma supuestamente inocente y terminan arrebatando efectos o presionando verbalmente, aprovechando la superioridad numérica o física.
El perfil de las víctimas, en tanto, es siempre relativamente similar. Los jóvenes delincuentes atacan a estudiantes de los cursos inferiores (de entre 13 y 14 años de edad) que circulan solos.
Algunos padres han planteado su preocupación no sólo a las autoridades del establecimiento sino también a la policía, en procura de medidas que permitan abortar estas acciones.
La mayoría de los robos conocidos se produjeron en inmediaciones de la plaza Martín Rodríguez, ubicada frente al edificio de Sarmiento y 4 de Abril. Sin embargo, se han registrados casos en Sarmiento entre Santamarina y Alem. En esa zona, la intervención de un trabajador que observó la acción de dos jóvenes sobre un estudiante puso en fuga a los precoces ladrones.
El horario elegido por los ladrones y arrebatadores oscila entre el mediodía y el anochecer.
Los padres que alzaron su voz apuntan a que la situación se conozca para que la policía actúe, en tanto que en las familias se tomen mayores medidas de protección para las posibles víctimas. Además, quedó asentado el apoyo que reciben los alumnos de parte de las autoridades educativas.
 
En primera persona
 
Uno de los últimos casos conocidos tuvo como víctima a una adolescente que era aguardada por su madre a pocos metros del edificio ubicado en Sarmiento y 4 de Abril.
La menor fue abordada por un joven cuando su madre se desplazó unos pocos metros.
“A mí me asaltaron a la salida del Polivalente, a las 16.45. Vino un chico y me pidió la hora. Saqué el teléfono para verla y le contesté. Me preguntó a qué escuela iba y si me venían a buscar”, explicó una de las víctimas. 
Acotó que “cuando le dije que volvía para la escuela, me pidió –de mala manera- el teléfono y agarró la mochila. Le pedí que no me la llevara, que tenía los libros. Forcejeamos para que no me quite el teléfono, pero se lo llevó”, culminó la estudiante, de unos 14 años.
Su madre, cuya identidad se mantiene en reserva a su expreso pedido, afirmó que “la escuela se portó genial y enseguida le dio contención a mi hija”.
La mujer especificó que “tenía el auto en la puerta, pero había ido hasta la panadería -ubicada a media cuadra- porque los chicos siempre salen con hambre de la escuela. Supongo que me habría estado viendo”.
La joven madre indicó que “fue un instante” y planteó que “el traslado es bravo y quisiera que -por lo menos- todos los papás estén alertas”.
Acotó que su hija salió “unos minutos antes”, por lo que se planteó “que los chicos esperen adentro de la escuela y que salgan juntos, para que estén más protegidos”.
El atacante fue descrito por un testigo como “una persona de 1,70 metro de altura, de pelo y tez negra. Tenía un piercing, gorra tipo visera y andaba en una bicicleta playera color negro”.
 
Situación reiterada
 
“Mayormente el problema es frente a la plaza”, dijo la mujer, aunque otro padre mencionó que sobre Sarmiento, hasta Alem, su hijo sufrió un hecho similar que fue abortado dado que un testigo puso en fuga a los ladrones.
“No sé si hubo denuncias, pero el lunes hubo otro caso y más hechos hace dos semanas. Siempre piden la mochila. Se acercan pidiendo la hora. Como los chicos no usan reloj, sacan el celular y se los manotean”, dijo una madre.
“La presencia policial en esos horarios es fundamental, porque esa plaza es muy peligrosa”, se indicó.
El pedido central pasa por una adecuada presencia policial, con personal lo suficientemente atento y hábil para detectar situaciones que incluso intentan ser disimuladas por los atacantes. u

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