Proteccionistas buscan terminar con las domas y jineteadas o mitigar el sufrimiento de los caballos

La Protectora de Animales Tandil (PAT) celebró la sanción de la ley que prohibió las carreras de galgos en todo el país, tras participar de la movilización en apoyo al proyecto el día antes de que se tratara en el Congreso. Sumado a esto, formó parte de una reunión con autoridades del Ministerio de Agroindustria de la Provincia de Buenos Aires para impulsar la normativa que termine con las domas, jineteadas y carreras, a partir del maltrato que padecen los caballos en estos eventos.

En principio, Adriana Damperat y Mónica Tapia, integrantes de la comisión directiva de la asociación tandilense, participaron de la movilización autoconvocada el 16 de noviembre pasado, en la Cámara de Diputados de la Nación, donde proteccionistas y galgueros expresaron sus posturas antes de la sesión. Al día siguiente, por amplia mayoría, los diputados aprobaron la normativa que en el artículo primero establece que “queda prohibida en todo el territorio nacional la realización de carreras de perros, cualquiera sea su raza”. Además, fija que el que “organizare, promoviere, facilitare o realizare” una actividad de este tipo “será reprimido con prisión de 3 meses a 4 años y multa de 4 mil a 80 mil pesos”.

El presidente de PAT Gustavo Desiati celebró la sanción de la ley, ya que “fueron cinco años donde la gente luchó muchísimo por este tema y había habido algún tipo de manifestación, pero nunca se había llegado a buen puerto. La cosa fue tomando cuerpo con el tiempo y se llegó a esto. Los galgueros han apelado, pero hoy por hoy las carreras están prohibidas”.

Difundir el maltrato

Tras la ley, el presidente de PAT adelantó que “entra en discusión de por qué los galgos se prohíben y no se prohíbe el resto, las carreras de caballos, domas y jineteadas”.

Por ese motivo, al día siguiente Desiati asistió, en La Plata, a una reunión de asociaciones protectoras de distintas ciudades bonaerenses en el Ministerio de Agroindustria, donde plantearon esta problemática al subsecretario de Calidad Agroalimentaria y Uso Agropecuario de los Recursos Naturales, Sergio Robert.

“Es mucho más difícil, porque está arraigada, la carrera de caballos que la de galgos. Entonces, desde ese punto de vista, el único acuerdo que hemos comenzado a hablar es que la gente vaya tomando conciencia del castigo que recibe el animal, mucho más en la jineteada y en la doma que en la carrera de caballos”, explicó el tandilense.

La intención es avanzar en informar y difundir el maltrato a los caballos. “La idea es que a través de los años, la gente consuma menos ese tipo de espectáculos y que, de alguna manera, vayan comenzando a desaparecer. Hasta ahora, esa es nuestra expectativa. La prohibición como está planteada por casi todos, para mí no da resultados porque genera lo ilegal, muchas rispideces. En cambio, si la gente no lo consume, de alguna manera va a empezar a bajar”, evaluó.

 

Los galgos

En Tandil, las carreras de galgos no estaban autorizadas por el Municipio, pero en localidades de la zona estaban permitidas. Por lo cual, criadores de esta ciudad vendían perros o los llevan a competir en otros distritos.

Gustavo Desiati afirmó que en esta ciudad se crían galgos para carreras organizadas en otras localidades o para clandestinas. En zonas como Villa Aguirre “es tremenda la cantidad, llama la atención, hay muchísimos galgos y hay muchísimos perros también”.

Agregó que “la gente empezó a tomar un poco más de conciencia en la castración. Falta todavía, pero se está castrando mucha cantidad de galgos y de los otros perros también, con el objetivo de evitar descendencia, para que no haya perros en la calle. Ese es el fin fundamental de la Protectora, además de lograr que los perros de la calle tengan al menos una salud razonable, que estén vacunados, y que los perros con dueño estén bien controlados”.

En este sentido, informó que se debería castrar por año el equivalente al 10 por ciento de la población de Tandil, es decir, unos 14 mil perros. Sin embargo, en la actualidad se castran unos 7 mil por año, sumando el número de la Dirección de Bromatología, PAT y los centros privados de atención.

 

El sufrimiento

En cuanto a las carreras prohibidas, Desiati reconoció que el correr está en la genética de los galgos. Sin embargo, explicó que “cuando entran en competencia, para lograr mejores resultados, se recurre a cosas que no son lícitas, por ejemplo, darles algún tipo de droga o de medicamento para que tengan mejor rendimiento, y eso acelera el deterioro del animal y después se descarta: se sacrifican o se dejan a la buena de Dios y terminan muertos igual”.

Lamentó que en estos casos “usan al perro como un simple objeto, no tienen ningún tipo de vínculo afectivo con el animal. Se puede lograr el afecto cuando rinde, pero cuando no rinde, no tiene más afecto. Pasa también en la colombofilia y en las carreras de caballos”.

 

“Castigo inútil”

En relación al turf, el tema es más complejo aún, ya que es el Estado provincial el que subvenciona la actividad de los hipódromos debido a que esta industria genera empleo para cuidadores, vareadores, jockeys, etc.

“El turf genera muchos puestos de trabajo y ese es un tema real. Es difícil ir en contra de eso. Si no se puede llegar a sustituir esa fuente de trabajo, va a ser difícil erradicar las carreras”, evaluó.

Desiati atenuó el impacto de las carreras siempre que se realicen los controles que garanticen el bienestar de los animales, aunque fue determinante con las domas y jineteadas: “Es un castigo que el animal recibe, inútil. Directamente tendrían que prohibirse. Habría que mostrar fotos de los animales, de cómo quedan después de una jineteada o de una doma, lastimados muy mal. En muchos casos se quiebran y todos sabemos que el caballo cuando está quebrado va a sacrificio”.

También rechazó la pialada, donde el objetivo es enlazar al caballo por las patas mientras va a la carrera, entonces muchas veces se golpea o se quiebra. “Son cosas que ya no tienen sentido que se practiquen. En España la corrida de toros es muy tradicional y, sin embargo, hay una tendencia a que se vayan terminando”, ejemplificó.

A partir de estas situaciones, los proteccionistas plantearon dos líneas de acción. En principio, las asociaciones proteccionistas mantendrán la discusión con la Provincia, en el ámbito del Ministerio de Agroindustria, pero en paralelo realizarán campañas de concientización sobre el sufrimiento de los caballos en las domas y jineteadas.

“La prohibición no es un camino a recorrer. Para mí no se logra nada, como con la pirotecnia, se logra que se genere la ilegalidad”, dijo, y apostó a informar para que los ciudadanos elijan no consumir este tipo de espectáculos.

Por otra parte, Desiati sostuvo que en jineteadas y domas podrían utilizar un poncho en lugar del rebenque, lo que aportaría al espectáculo características más camperas. De ese modo “el caballo no sufriría tanto el castigo del rebenque, y también eliminar las espuelas. Se ha buscado el equilibrio en este tema”, dijo, y agregó que “el hombre de campo no negocia en estos aspectos”.

Además, señaló que muchas jineteadas se organizan a beneficio de las cooperadoras de las escuelas, entonces es más difícil aún plantear objeciones. Sin embargo, llamó a tomar conciencia y organizar otro tipo de eventos.

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