Quedó inaugurada ?De la tierra a las piedras?

El sábado pasado quedó inaugurada en el Mumbat, con una multitudinaria concurrencia de visitantes, la muestra conjunta ?De la tierra a las piedras?, de los artistas locales Mariana Hoffmann y Eduardo Rodríguez del Pino.
Esta propuesta los vincula no sólo desde su hacer artístico, su tarea docente cotidiana: instituciones comunes que transitan en el diario desempeño,  espacios de taller con paralelas energías; sino aún más cercanos: iguales miradas en la concepción de la obra y su auténtico sentido, una misma visión. Como dice Strauss en El pensamiento salvaje: ?Considerar que el arte se inserta a mitad de camino entre el conocimiento científico y el pensamiento mítico?.
Lo destacable de este concepto, entre otros, es que sus obras traducen en imágenes ideas que la comunidad en casi su conjunto comparte, produciendo un cruce entre colectivismo y conceptualismo. Nos develan una recuperación de los valores, tanto de los símbolos provenientes del inconsciente colectivo, como de los suyos individuales, interpretando al medio ambiente como un universo vivo, poblado de signos que encarnan el conocimiento de las fuerzas naturales que el hombre busca entender y propiciar.
Así, las esculturas de Eduardo encierran simbologías arquetípicas, que trascienden las localizaciones geográficas. Es el propio material el que le sugiere la matriz constructiva de las obras, donde es evidente la fascinación por el misterio de la belleza de la piedra, misterio que reside en el tiempo.
Por su parte, Mariana nos revela en sus grabados el contacto con lo tangible, con lo material, con el contexto, en ella, es una vivencia cotidiana, que no duda en incorporarla como cuerpo de sus propias intuiciones estéticas.

Las salas

Así, en las salas, el clima lumínico conduce a leer en clave teatral este conjunto de piezas escultóricas y grabados, que parecen dialogar entre ellas y por su puesto con nosotros.
El disparador temático de esta muestra nos hace replantearnos la condición de hombres responsables ante nuestro hábitat. El escultor Hernán Dompé, analizando las tragedias narradas en la literatura, comprobó el valor de las palabras para conjurar el horror, y comenta entonces: ?Las cosas más espantosas se pueden hacer de la manera mas bella? y comparando con esta propuesta estética,  el horror de perder lo que más veneramos como tandilenses ?nuestras sierras?, está planteado desde la concepción del arte que los une: el compromiso que asumen ante la sociedad  y el respeto por la vida.*

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