Recordaron a dos niños fallecidos por inhalar monóxido de carbono

Con un pedido renovado de justicia, el viernes por la tarde recordaron a los dos niños que murieron intoxicados por monóxido de carbono en una vivienda de Uriburu al 1000, al cumplirse cuatro años del trágico hecho.
Los dos pequeños fallecieron en junio de 2012 por intoxicación con monóxido de carbono proveniente de uno de los calefactores de la casa que alquilaban en Uriburu al 1000.
Un grupo de familiares de las víctimas y su madre, Graciela Arriola, se juntaron en la pirámide de la Plaza Independencia y tras hacer lectura de unas palabras en homenaje de sus pequeños, soltaron globos blancos con los nombres de Aarón y Evaristo Etchevest.
En diálogo con El Eco de Tandil, Graciela Arriola recordó que “hoy se cumplen cuatro años del asesinato de ellos y me pareció que era una manera linda de poderlos recordar y de seguir luchando por que se haga justicia y en la concientización del peligro del asesino silencioso, que es el monóxido. Hace 15 días sin ir más lejos, uno de mis cuñados falleció intoxicado por monóxido de carbono”.
En tanto, contó que está esperando el juicio penal contra el gasista, que se llevará adelante el 21 de septiembre. La causa está caratulada como “Homicidio culposo”.
“Hay mucha complicidad en el Poder Judicial, hay mucha impunidad. Camuzzi intentó no quedar en el juicio civil comprometido y son totalmente responsables, porque si ellos tuvieran personal debidamente capacitado para tomar el estado de gas que nos toman en nuestras casas, saldría que hay un artefacto que no está funcionando bien. En mi casa eran dos, un termotanque y el calefactor”, indicó.
Y aseguró que “si no hubiese sido el calefactor, hubiera sido el termotanque el que nos mataba. La gente de Camuzzi es analfabeta, por no decir un insulto a cada uno de los empleados”.

Un asesino silencioso

Inmersa en su profundo dolor, confió que se siente “estafada por los abogados, por la sociedad, porque me marcó y me tienen por loca cuando hoy recién hace dos años que duermo tranquila por el abogado que me está defendiendo, y discriminada socialmente porque en cuatro años no pude conseguir trabajo. Cuando digo quién soy, automáticamente mi currículum queda al costado, solo por hacer justicia por mis hijos, luchar por algo justo”.
“La casa es de cinco a seis generaciones anteriores a la nuestra, fue construida por los mismos propietarios que a mí me alquilaron esa casa. Ellos sabían que era totalmente ciega la ventilación, yo adquirí una casa en total buena fe y me mataron a mis dos hijos, más las secuelas que me quedaron por la intoxicación porque desperté del coma, pero las secuelas quedaron”, explicó.
En cuanto al monóxido de carbono, afirmó que “la gente no toma conciencia del peligro que es dormir con una estufa con pantallita, de las estufas hogares con los tirajes mal hechos como fue el caso de mi cuñado. Es mucha la impotencia”.
“Nadie está libre de que le pase algo así. Un sábado me acosté a dormir y desperté a los 20 días, y a los 25 me enteraba de que mis hijos estaban muertos. Entonces hay que tomar conciencia de que el monóxido mata”, manifestó.

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