Reducir hasta dejar, nuevo camino para abandonar el cigarrillo

 

Entonces, si un fumador es capaz de reducir el número de cigarrillos que fuma diariamente, puede dar el paso hacia el abandono definitivo del tabaco.
Carlos Jiménez, director de la Unidad Especializada en Tabaquismo de la Comunidad de Madrid, advirtió en declaraciones a Noticias Argentinas que al no ser todos los fumadores iguales, los tratamientos para dejar el cigarrillo "tampoco deberían ser los mismos".
Jiménez explicó que "la decisión más saludable que un fumador puede hacer en toda su vida es abandonar el consumo de tabaco" y añadió que "para dejar de fumar se pueden seguir dos caminos: uno de ellos es abandonar de forma brusca y el otro reducir de forma progresiva el número de cigarrillos consumidos al día, ayudándose con la utilización de terapias de reemplazo de nicotina como paso previo al abandono definitivo".
"Con esta forma de tratamiento del tabaquismo conseguimos que muchos fumadores, que no se plantean el abandono del tabaco porque se sienten incapaces de conseguirlo, cambien sus expectativas y, al percatarse de que son capaces de reducir el número de cigarrillos que fuman diariamente, se animen y den el paso hacia el abandono definitivo del tabaco", indicó.
El especialista comentó que la reducción del número de cigarrillos al día por parte de los fumadores "lleva a un incremento de la auto-eficacia, la disminución de su dependencia nicotínica y, en definitiva, implica una mayor probabilidad de cesación a largo plazo".
Además, el experto español destacó que la terapia sustitutiva con nicotina "controla los síntomas del síndrome de abstinencia, actuando directo sobre los receptores de nicotina del cerebro y sin producir los efectos negativos del cigarrillo en el organismo".
"El mensaje, no sólo debe ir dirigido al grupo de fumadores que quieren dejar de fumar, sino a todos los fumadores en general. Si el mensaje es más tolerante y defiende la reducción como paso previo a la cesación, se podría llegar a estos grupos que no se muestran deseosos de abandonar bruscamente el tabaco. No todos los fumadores son iguales ni tienen las mismas motivaciones", remarcó Jiménez.
Asimismo, el especialista graficó que a los fumadores "se los podría representar en una línea, según su motivación: en un extremo se situarían los que quieren dejar el cigarrillo y, en el otro, los que son felices con su actual comportamiento y no quieren dejar de fumar".
"Según las estadísticas, el primer grupo está conformado por un 27 por ciento y el segundo por un 73 por ciento. La mayoría de los mensajes publicitarios van dirigidos a aquellos consumidores que quieren dejar de fumar. Parecería que para el resto no hay solución", destacó.
Jiménez puso de relieve que para que el tratamiento sea eficaz, "la reducción en el número de cigarrillos consumidos al día debe ser, al menos de la mitad de los consumidos en forma habitual", por lo que estimó imprescindible que "esta reducción se mantenga en el tiempo, como mínimo durante cuatro meses y que se valide bioquímicamente con una reducción significativa de los niveles de monóxido de carbono en el aire espirado". (Especial de NA, por Leonardo Coscia)

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