Reeditaron el reclamo por el desagote de desechos cloacales a cielo abierto

Los vecinos del barrio Falucho 53 aprovecharon la oportunidad para reeditar un viejo reclamo que hasta ahora no ha tenido respuestas.

En mayo de 2015 los frentistas expusieron la problemática en diálogo con El Eco de Tandil, además de presentar una nota al Municipio planteando el reclamo.

En ese momento, muchas familias acababan de mudarse a la flamante barriada y se encontraron con que los camiones atmosféricos descargaban los desechos cloacales a pocos metros de sus viviendas y a cielo abierto en el predio de Obras Sanitarias.

El planteo de los flamantes frentistas no era simplemente el nauseabundo olor que proviene del lugar, sino principalmente la contaminación ambiental que produce ese procedimiento que se lleva adelante de forma tan descuidada.

Hoy en día, un año y medio después, y a pesar de los múltiples reclamos, la situación sigue igual.

Romina Brodt recordó que presentaron su reclamo al Municipio en reiteradas oportunidades, y que si bien, en un principio se comenzó a controlar que los camiones no descargaran sin una manguera, con el tiempo no hubo más control y hoy algunos lo hacen de la forma correcta y otros continúan desagotando sin ninguna manguera, con lo cual los desechos caen por todas partes.

“Hay una letrina gigante donde el camión abre la canilla, se para el camionero en el paragolpe y descarga los desechos cloacales desde la altura del paragolpe a la letrina”, graficó.

 

La salud

Recordó que luego de que presentaron la nota al municipio, se acercó el concejal del Frente para la Victoria Rogelio Iparraguirre, quien los ayudó a continuar con el reclamo y desde el área de Obras Sanitarias les respondieron que “se iban a controlar a todos los camiones atmosféricos estuvieran descargando como corresponde”.

No obstante, los vecinos observan que “hay camiones que descargan bien y otros que siguen descargando como antes. Nuestra preocupación es la salud porque quedan todas las bacterias y los gérmenes en el aire. Está al lado del velódromo, donde están los chicos haciendo las actividades de ciclismo de la escuelita municipal, es un peligro y no es para nada higiénico, esto no está aportando nada al Tandil Saludable”.

En tanto, explicó que la forma correcta para desagotar sería conectando una manguera a la boca del tanque del camión donde están los desechos, y conectando esa manguera a la letrina, de modo tal que los desechos vayan directamente al pozo.

“Cuando abren la canilla a una altura que debe ser de medio metro los desechos caen para cualquier lado, así que terminan lavando, manguereando al lado de la letrina, así que queda agua con materia fecal y todo desparramado ahí”, indicó.

Y agregó que “notamos que al principio, cuando nosotros reclamamos, hubo más control y lo hacían de forma correcta, ahora ya hay otra vez un relaje y algunos lo hacen y otros no.

 

“El control está fallando”

Fernando Dicosimo aseguró que “el olor realmente es importante, igualmente descarguen del modo en que lo hagan el olor está en el ambiente, se nota mucho más fuerte cuando vienen a descargar”.

En su momento, solicitaron también que trasladaran las letrinas a la otra planta depuradora, situada al otro lado de la Ruta 226, pero les dijeron que no era posible por una cuestión financiera.

“Por la Organización Mundial de la Salud no están permitidas las letrinas a cielo abierto. Cada vez hay más familias en el barrio, acá armamos una plaza, está la escuelita de ciclismo, la cancha auxiliar de Ferro, y quedó esa letrina de desechos cloacales justo al medio de donde los chicos hacen actividades”, cuestionó.

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