Renunció el director de Cultura, Ernesto Palacios

Un equipo de El Eco de Tandil se trasladó a la casa del hasta ahora funcionario del Municipio, que lo recibió con la deferencia de costumbre, aunque un poco remiso a dar explicaciones de lo que, según él, es algo estrictamente personal. Palacios tiene puesto un marcapasos de última generación y estuvo en Mar del Plata hace pocos días haciéndose nuevos estudios por sus problemas cardíacos. Admite que la muerte de José Denisio (ex subsecretario de Protección Ciudadana) lo afectó mucho y que “los que trabajamos con sentido del compromiso siempre estamos expuestos a mucho estrés”.

-Según pudo saber este Diario, luego de los chequeos, el viernes dejó su renuncia a la subsecretaria de Cultura y nadie lo volvió a ver. ¿Esto es así?
-Sí… La renuncia se la presenté en persona a Natalia Correa pero las razones son particulares, hay un factor de salud importante que no es nuevo… pero todavía no he hablado con el Intendente, calculo que en cualquier momento me va a llamar. Es una decisión absolutamente personal, no hubo ninguna discusión con nadie, en absoluto; por el contrario, mi relación interna y externa es de armonía total, no tuve ningún problema. Obviamente uno tiene pensamientos o posturas sobre algunos determinados temas, pero eso no significa que haya habido discusiones o problemas de ninguna naturaleza. Insisto, es una cuestión personal.
-¿Su renuncia es indeclinable? ¿Qué pasa si en esa charla que se deben, Lunghi le dice que lo quiere seguir teniendo en el área?
-Con el doctor Lunghi, cuando comenzamos la gestión en 2003, en alguna oportunidad y fundamentalmente por razones de salud, le manifesté la posibilidad de alejarme de la función pública y la respuesta fue siempre la misma: “Llegamos juntos nos vamos juntos”. Pero esto se lo dije a la subsecretaria, no estoy en mi verdadera potencialidad de trabajo, estoy a media máquina y me parece que moralmente no está bien… uno tiene que estar a pleno para la función pública. Obviamente que también vivo de mi trabajo, tengo una familia, por lo que es una situación muy delicada para mí, pero fue una decisión meditada, dificilísima, todavía no resuelta…
-¿Eso qué significa?
-Porque hay una relación laboral de por medio, tengo una familia que depende de mí, pero la decisión es que no puedo estar en un cargo de tanta responsabilidad a media máquina. E insisto, no hubo ningún tipo de problemas o discusión con nadie.

“Al deporte le debo la vida”

-El año pasado estuvo a punto de renunciar, también por motivos de salud y finalmente tomó una licencia. Sin embargo esta vez no fue así.
-Sí, así es. Felizmente estoy muy bien atendido, medicado, mi médico de cabecera es el doctor Funaro.
-¿Cuál es puntualmente su problema de salud, si es posible conocerlo? ¿Cardíaco?
-Actualmente sí, tengo puesto un marcapasos, estoy controlado en estos momentos, pero mis problemas de salud vienen de nacimiento, no es algo producto de la gestión. Obviamente uno vive en estrés permanente, pero mis enfermedades son congénitas. Felizmente me ayudó muchísimo el deporte. Le debo todo. Le debo la vida y una determinada calidad de vida. Y obviamente a pesar de la excelente atención médica, estoy en un área que genera, aunque uno lo quiera, mucho estrés. Y repito, trabajando en una subsecretaría donde hay un grupo humano de gran calidad con quien me llevo magníficamente bien y me hacen sentir muy cómodo y también con las instituciones y la ciudadanía de Tandil está todo bien, sin ningún problema.
-Si Lunghi le pide que se quede ¿Qué hace?
-Es difícil responder a esa pregunta. Lo vamos a estudiar, cuando nos juntemos veremos qué hablamos.
-Pero… ¿Le aceptaron la renuncia?
-No lo sé (risas). Porque únicamente hablé con Natalia Correa que dijo que no, pero bueno, no hemos hablado más en estos días. Siento que si bien necesito seguir trabajando, quizás en la función pública estaríamos poniendo un punto final.

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