Tras romper la vidriera, delincuentes robaron más de 45 mil pesos en mercadería de un local céntrico

El local de venta indumentaria femenina Zinnia Elegans, situado en la esquina de San Martín y Chacabuco, fue blanco de un robo en la madrugada de ayer. Un grupo de delincuentes rompió uno de los ventanales y, si bien la alarma se accionó, logró sustraer varias prendas -valuadas en unos 45 mil pesos- antes de darse a la fuga.

El hecho ocurrió alrededor de las 4 y fue advertido por el encargado del monitoreo del sistema de seguridad, quien asistió al lugar junto a efectivos policiales.

En época de redes sociales, la propietaria del comercio, Claudia Fernández, publicó en Facebook las fotos del ventanal destrozado y expresó su bronca e indignación.

Ya cerca de las 10, mientras se disponían a cambiar el vidrio, la empleada del local, Miriam Tafernaberry, brindó detalles y lamentó la importante pérdida sufrida.

En diálogo con El Eco de Tandil confirmó que “cerca de las 4 avisaron de la alarma que se había disparado. Ya había venido la policía y constataron que habían roto la vidriera de Chacabuco y sustrajeron lo primero que encontraron sobre la vidriera. Camperas, camisas, y cosas de valor”.

“Pero -aclaró- no llegaron a entrar al resto del local ni a la caja registradora, por lo que dinero en efectivo no se llevaron. Se ve que como se disparó la alarma, fue una cosa rápida”.

Precisó que los delincuentes se alzaron con unas veinte camperas y demás prendas, que valuó “entre 40 y 50 mil pesos, más o menos 45 mil. Incluso las camperas se las llevaron con las perchas. Es considerable todo lo que se llevaron”.

El registro de las cámaras

Seguidamente, Tafernaberry aseguró que la dueña ya había radicado la denuncia y detalló que estaban analizando la posibilidad de acceder al registro de las cámaras de seguridad que, según estimó “debe tener el banco de enfrente, y la chica de acá al lado tiene”.

Consultada si pudo conversar con algún vecino en pos de saber si alguien escuchó o vio algo, la empleada de “Zinnia Elegans” dijo que “alguien tiene que haber visto algo, los vecinos que se han acercado hasta ahora no vieron nada. Ni escucharon el estruendo de la rotura del vidrio. Incluso los vecinos de al lado dicen que tampoco escucharon la alarma”.

Por último, la empleada lamentó lo ocurrido porque remarcó que “hoy, como están las cosas, mantener un local es costoso. Todos le ponemos garra y una cosa como la que pasó suma en contra”.

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